La certificación RF+ (Regen Foods) protege al consumidor de la agricultura regenerativa frente al greenwashing y garantiza productos con impacto real en la sostenibilidad alimentaria en España y Europa.
En un momento en que la agricultura regenerativa se posiciona como la gran esperanza para revertir la degradación de los suelos y combatir el cambio climático, surge una herramienta clave para separar la realidad del marketing engañoso. Se trata del sello RF+ (Regen Foods), la primera certificación internacional impulsada desde Catalunya que blinda la autenticidad de los productos regenerativos y frena de raíz el greenwashing en el sector agroalimentario.
El greenwashing, o lavado verde, consiste en estrategias de marketing que presentan productos o prácticas como más respetuosos con el medio ambiente de lo que realmente son. Esta práctica, cada vez más extendida, genera confusión entre los consumidores y diluye el verdadero impacto de iniciativas sostenibles
El nuevo sello, creado por The Regen Institute y la consultora The Regen Academy, no solo certifica que los alimentos proceden de explotaciones que practican una agricultura regenerativa estricta, sino que lo hace con auditoría externa independiente realizada por Certifood. Su objetivo es claro: poner orden en un discurso medioambiental que, al popularizarse, ha generado mensajes confusos, genéricos y vacíos de contenido. “Cuando algo se pone de moda, empiezan a aparecer mensajes confusos, muchos de ellos genéricos y vacíos”, advierte Francesc Font, ingeniero agrónomo, agricultor en activo y fundador de la iniciativa.
La certificación parte de los estándares de la agricultura ecológica —ausencia total de productos químicos de síntesis— y añade criterios exigentes de regeneración del suelo, captura de carbono y fomento de la biodiversidad. “No queremos ser puristas, pero sí claros. Una cosa es lo que tú dices que haces y otra lo que realmente haces”, subraya Font, quien transformó hace 15 años su finca familiar Can Font, en el Alt Empordà, en un modelo de viña, olivo y cereal regenerativo. El coste de la certificación, desde unos 300 euros según el tamaño de la explotación, se ha diseñado para ser accesible tanto a pequeños productores como a grandes compañías interesadas en un cambio real.
El sello RF+ no es solo una etiqueta visible en los envases. Incluye una plataforma digital que permite al consumidor localizar fácilmente los productos certificados y responde a la pregunta más repetida por quienes conocen la agricultura regenerativa: “¿Dónde puedo comprar estos productos?”. De esta forma, protege al comprador de afirmaciones engañosas y ofrece seguridad jurídica a las empresas, en línea con la reciente directiva europea que prohíbe las declaraciones ambientales falsas.
Francesc Font lo resume con precisión: “El consumidor no se merece que le digan que un producto es regenerativo y saludable si detrás hay prácticas que incluyen químicos”. Para él, el suelo no es un mero soporte, sino “un ecosistema vivo”. Devolver el carbono a la tierra no solo mejora su fertilidad, sino que contribuye directamente a mitigar el calentamiento global, frente al modelo convencional que lo extrae y lo libera a la atmósfera.
El lanzamiento de RF+ llega en un contexto de creciente interés por la agricultura regenerativa en España y Europa, donde la degradación de los suelos y la dependencia de insumos externos han llegado a su límite. The Regen Institute destinará el 100% de los ingresos de la certificación a programas educativos y de divulgación, reforzando su vocación pedagógica y evitando que la regenerativa se convierta en un nicho elitista.
En unos meses, los primeros productos con el sello RF+ llegarán a los lineales. Mientras tanto, la iniciativa ya marca un antes y un después: por fin, la agricultura regenerativa cuenta con una herramienta transparente que distingue hechos de palabras y coloca al consumidor en el centro de la revolución sostenible.
