Basura espacial: la startup española que limpia la órbita sin combustible

PERSEI Space, spin-off de la Universidad Carlos III de Madrid, prepara para 2027 una demostración en órbita de su tecnología de desorbitado de satélites sin combustible. La startup deep tech española busca un lugar en el negocio de la sostenibilidad espacial, mientras la ESA advierte que el problema se agrava.

En una órbita cada vez más saturada, una empresa nacida en un campus universitario de las afueras de Madrid propone una idea que va a contramano de lo habitual: que el propio entorno espacial haga el trabajo de retirar los satélites. En lugar de encender un motor y consumir combustible, el entorno espacial hace ese trabajo.

La compañía es PERSEI Space, una deep tech que tiene su sede en Leganés, Madrid, y fue fundada en 2023. Su propuesta apunta a uno de los grandes problemas de la industria espacial: qué hacer con los satélites cuando terminan su vida útil.

Cómo funciona: la amarra electrodinámica

La clave es la amarra electrodinámica. Gonzalo Sánchez Arriaga, profesor de Ingeniería Aeroespacial de la UC3M y cofundador de la empresa, explica el principio físico: la corriente eléctrica que circula por la amarra interactúa con el campo magnético terrestre y genera una fuerza de resistencia que reduce la altura del satélite. Así se facilita el desorbitado sin combustible, con un ahorro significativo de masa y volumen.

El CEO, Jesús Manuel Muñoz Tejeda, destaca otra ventaja: el sistema permite desarrollar equipos de desorbitado autónomos que evitan dejar basura espacial incluso si el satélite deja de estar operativo.

Según la empresa, sus sistemas están pensados para reducir masa, coste y complejidad operativa frente a las alternativas basadas en propelente.

Del laboratorio al mercado

La tecnología tiene un origen científico y europeo. Se desarrolló en los proyectos E.T.PACK y E.T.PACK-F, en los que participaron la Universidad Carlos III de Madrid, la Universidad de Padua, la Universidad Técnica de Dresde y la empresa SENER Aeroespacial. E.T.PACK-F contó con 2,5 millones de euros del Consejo Europeo de Innovación (EIC).

El paso comercial llegó en 2025. El 30 de mayo de ese año, PERSEI Space y Sener firmaron un acuerdo de licencia que permite a la startup usar, modificar, fabricar y vender equipos de desorbitado basados en esos resultados. La empresa también está incubada por el programa ESA-BIC de la Agencia Espacial Europea y la Fundación Madri+d.

Detrás del proyecto hay investigadores de la UC3M. Lo impulsan principalmente los profesores del Departamento de Ingeniería Aeroespacial Gonzalo Sánchez Arriaga y Manuel Sanjurjo Rivo, que son socios, y Jesús Muñoz Tejeda figura como CEO.

Dinero público y reconocimiento

El respaldo económico y el institucional avanzan juntos. En 2026, PERSEI Space recibió una ayuda NEOTEC de 335.000 euros del CDTI para seguir desarrollando su dispositivo hacia el primer producto comercial.

La startup además fue reconocida como la empresa con mayor potencial e impacto de Madrid en la 19.ª edición de los Premios EmprendeXXI. El galardón, impulsado por CaixaBank a través de DayOne y por el Ministerio de Industria y Turismo a través de Enisa, incluyó un premio en metálico de 6.000 euros. En el jurado figuraron representantes de ICEX, Endeavour y Wayra.

La empresa también firmó la iniciativa Zero Space Debris Charter de la ESA, que busca un espacio sostenible en 2030.

El próximo hito: la demostración en órbita

La prueba decisiva será el vuelo. Hace un año, la compañía preveía demostrar su modelo de vuelo en órbita en la primavera de 2026, gracias a una oportunidad de lanzamiento financiada por la Flight Tickets Initiative de la Comisión Europea y la ESA. Según las informaciones más recientes, el objetivo inmediato es demostrarlo en 2027. El calendario, por tanto, se ha desplazado un año respecto a lo anunciado en 2025.

Un problema que no deja de crecer

El contexto explica por qué el sector mira con atención a iniciativas como esta. La ESA contabiliza actualmente unos 47.000 objetos seguidos de forma regular por las redes de vigilancia espacial. La cifra varía levemente según la fuente y la fecha de corte. La masa total de lo que permanece en órbita supera las 17.000 toneladas, y existen millones de fragmentos demasiado pequeños para rastrearse que igualmente son peligrosos por su velocidad.

El Space Environment Report 2026 de la ESA, publicado en septiembre, fue contundente. Concluyó que la basura en órbita baja seguiría creciendo aunque no hubiera más lanzamientos tras 2025, porque las colisiones entre objetos ya presentes generan fragmentos que provocan nuevas colisiones: el llamado síndrome de Kessler. El mismo informe señala que el índice de salud del entorno espacial pasó de aproximadamente 4 a 50 en un año.

Hay avances parciales. Las reentradas controladas de cohetes superaron a las no controladas por segundo año consecutivo. Pero la agencia sostiene que la retirada activa de basura es necesaria para frenar el crecimiento del número de objetos. El informe de este año incorpora una nueva métrica: el riesgo de víctimas en tierra por fragmentos que sobreviven a la reentrada atmosférica.

Una oportunidad para la industria española

La historia de PERSEI Space se inscribe en una apuesta más amplia. España intenta pasar de participar en proyectos espaciales europeos a crear compañías capaces de vender tecnología propia. Con más satélites en órbita, la economía espacial también abre un mercado para quienes ofrezcan soluciones de sostenibilidad orbital.

La startup todavía debe demostrar que su sistema funciona en el espacio real. Si lo logra, una tecnología nacida en un laboratorio de Leganés podría convertirse en un producto exportable.