Sesenta productores de Argentina y Paraguay recibieron US$1,2 millones en el primer ciclo de venta de créditos de carbono de la ganadería regenerativa. Mientras tanto, Córdoba avanza con su propio estándar y el Senado debate una ley nacional que podría cambiar las reglas del mercado de carbono.
Durante años fue una promesa lejana. Hoy es un ingreso concreto. El campo argentino empezó a cobrar por capturar carbono en el suelo, y el fenómeno ya llegó a la Córdoba productiva, que además construye su propia infraestructura para este negocio.
El hito. El Programa de Ganadería Regenerativa Sudamericana (SARA), impulsado por la plataforma Ruuts junto a Ovis 21 y Anthesis, informó que en el primer ciclo de comercialización se vendieron, cobraron y repartieron US$1,2 millones. Infocampo lo calificó de histórico: fue el primero de Sudamérica en pagar créditos de carbono a productores.
Cuánto le queda al productor. El valor promedio fue de US$27 por hectárea. Hay un matiz importante: los US$1,2 millones se reparten entre todas las partes que participan en las ventas, no solo entre los productores. Además, cobraron unos 60 de los más de 140 productores que integran el programa.
Los números detrás del pago. En marzo, el programa logró su primera emisión de créditos verificados (VCU) por Verra, bajo la metodología VM0042. De los 209.244 créditos emitidos, una parte ya encontró comprador y el resto sigue disponible.
Cómo se genera un bono de carbono
El mecanismo se basa en el manejo holístico y el pastoreo planificado. Los productores modifican la planificación del pastoreo para mejorar suelos y pastizales y aumentar la captura de carbono.
El proceso es lento. Desde que el productor cambia sus prácticas hasta la primera emisión de créditos pasan aproximadamente tres años. El sistema de medición, reporte y verificación combina monitoreo satelital, monitoreo de campo y modelización de carbono. La certificación además mide biodiversidad, infiltración de agua, cobertura de suelo y salud ecosistémica.
La voz del productor
Un caso citado es el de los establecimientos La Jota y Los Migueles, en la Depresión del Salado, que aplican pastoreo planificado desde 2019. Su responsable contó que el primer año dejó resultados alentadores, con unas tres toneladas de carbono fijadas por hectárea por año en promedio.
En Córdoba, la ganadería regenerativa ya tiene experiencias propias. Por ejemplo, Estancia Atalaya, en Pampa de Achala, combina ganadería regenerativa, forestación, producción ovina y turismo.
Córdoba juega su propia partida
La provincia no espera de brazos cruzados. MEVA, la plataforma de activos ambientales de la Bolsa de Cereales de Córdoba, ya ofrece 19.669 toneladas de créditos del Programa SARA a US$18 por tonelada de CO2 equivalente.
Además, el Estándar CBA, una certificación provincial, otorgó sus primeros créditos a la planta 3C Biogás de General Cabrera. Fueron 29.369 unidades correspondientes al período diciembre de 2022 a diciembre de 2024. La planta integra a las cooperativas agropecuarias COTAGRO y COPESP, y la certificación fue validada de forma independiente por IRAM.
El proyecto procesó más de 200.000 toneladas de residuos orgánicos que, sin tratamiento, habrían liberado metano. El marco es la Ley Provincial 10.952 de Atributos Ambientales. La provincia tiene antecedentes: en 2022 compensó 27.000 toneladas de CO2 en la primera subasta provincial de carbono.
El Senado y la ley nacional
Pablo Gabutti, secretario de Transición Energética de Córdoba, expuso la experiencia ante el Senado. Se debatieron tres proyectos para regular el mercado de carbono a nivel federal. Según Gabutti, la idea es ofrecer una alternativa más cercana a los proyectos locales, empezando por el biogás.
El sector agroindustrial ve una oportunidad enorme. Gustavo Idígoras, del Consejo Agroindustrial Argentino, estimó que el marco podría generar entre US$1.400 y US$3.900 millones anuales en exportaciones sostenibles y movilizar US$2.000 millones en inversiones.
Qué viene
Ruuts proyecta escala. El programa espera desembolsar US$30 millones por año para 2030. Su CEO, Pablo Borrelli, sostuvo que los créditos son el catalizador de un cambio que impulsan hace más de 17 años.
Lo que hay que mirar: el ingreso por hectárea todavía es modesto frente al negocio total, los plazos de certificación son largos y el marco regulatorio nacional sigue en discusión. Aun así, por primera vez el carbono es un ingreso real para el productor argentino.
