China construye la ciudad que vivirá dentro de la mina más grande de Argentina

El megaproyecto Vicuña, la mayor inversión minera de la historia argentina con USD 18.000 millones, adjudicó a una empresa china la construcción del campamento habitacional para sus trabajadores, amparada en los beneficios aduaneros del RIGI. Una firma local quedó afuera por solo USD 18 millones de diferencia.

En plena tensión diplomática entre Argentina y China, y mientras el gobierno de Javier Milei consolida su alineamiento con Washington, la iniciativa de cobre más ambiciosa de la historia del país le abrió la puerta a una empresa del gigante asiático para construir la ciudad donde vivirán sus trabajadores durante los próximos 25 años. Lo hará con los beneficios aduaneros que otorga el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI).

USD 18.000M inversión total estimada del proyecto Vicuña

400.000 t toneladas de cobre exportadas por año en promedio

25 años duración operativa proyectada del yacimiento

El proyecto Vicuña, impulsado por la alianza entre Lundin Mining y BHP, adjudicó la segunda etapa de construcción del complejo de módulos habitacionales Batidero —con la incorporación de 2.500 nuevas camas— a un consorcio liderado por la firma estatal china PowerChina, junto a Beijing Chengdong y la santafesina RAFA S.A., por un monto de USD 52 millones. La oferta de la empresa argentina Modular Homes, que quedó segunda, ascendía a USD 70 millones: una diferencia de apenas USD 18 millones.

USD 18 M La diferencia que separó la oferta china ganadora (USD 52 M) de la oferta local perdedora (USD 70 M). Con ese margen, Argentina resigna la cadena de valor completa del campamento.

Bajo la modalidad EPC (Engineering, Procurement and Construction), PowerChina tendrá la gestión integral del proyecto. Beijing Chengdong fabricará los módulos en China —que cruzarán el Atlántico listos para armarse sobre el terreno— y RAFA S.A. se ocupará únicamente de la logística local: movimiento de suelos, fundaciones y montaje en el sitio cordillerano. La consecuencia directa es que materiales, maquinaria y la mayor parte del empleo generado por la obra quedarán en manos del consorcio extranjero.

Según pudo reconstruir este medio, la empresa gerenciadora del proyecto, Fluor, había recomendado antes de la adjudicación elegir a la compañía argentina por mejor oferta técnica. Además, fuentes al tanto del proceso señalaron que no se le dio a Modular Homes la oportunidad de mejorar su propuesta económica, pese a haber participado en etapas anteriores de la minera cuando operaba bajo el nombre San José.

El enojo empresario y la cadena de valor perdida

La decisión encendió las alarmas en el sector privado argentino. El empresariado local estima que la obra generaría al menos 150 empleos directos y un número significativo de empleos indirectos distribuidos entre unas 50 empresas proveedoras que se dinamizarían alrededor de una inversión de esa escala instalada por un cuarto de siglo en la cordillera sanjuanina.

Rudoni fue más allá y cuestionó la lógica misma del modelo extractivo bajo estas condiciones. «La ecuación con la que gana la minería es que pierden por el lado del impacto ambiental pero ganan porque generan empleo y un desarrollo económico expansivo alrededor de la mina. Con la importación, todo eso se pierde», explicó el dirigente ante PERFIL. El titular de Ecosan añadió además cuestionamientos sobre la calidad de los productos chinos frente a las condiciones climáticas extremas del sitio, sosteniendo que los materiales locales responden mejor a las normativas exigidas para alta montaña.

Un dato revelador del impacto: según los especialistas del sector, el 60% del empleo generado por este tipo de obra se concentra en la fábrica que arma los módulos. Al radicar esa producción en China, Argentina pierde la parte más intensiva en mano de obra de toda la cadena.

El gigante que llega con bandera de inversión

El megaproyecto Vicuña ingresó formalmente al RIGI en diciembre de 2025 bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP). Su plan se estructura en tres etapas: la primera, con una inversión de USD 7.000 millones, apunta a la construcción y puesta en marcha del yacimiento Josemaría hacia 2030; las dos siguientes contemplarán la expansión progresiva del depósito binacional Filo del Sol, compartido con Chile.

Las proyecciones del consorcio hablan de una producción anual promedio de 400.000 toneladas de cobre durante los primeros 25 años de operación, lo que convertiría a Vicuña en uno de los mayores proyectos cupríferos del mundo. Sin embargo, el debate sobre cuánto de esa riqueza quedará en Argentina —y cuánto cruzará el océano bajo la forma de módulos ensamblados en Shanghái— ya está instalado.

La propia empresa respondió a las críticas señalando que «la propuesta seleccionada fue la que mejor respondió a los requerimientos técnicos, de ejecución, seguridad, plazo y costo» y que más del 95% de sus trabajadores actuales son argentinos, con cerca del 73% provenientes de San Juan. También anticipó que próximamente se lanzarán nuevas licitaciones para las siguientes etapas del campamento y para tres nuevos campamentos del Corredor Norte. La industria local observa con atención: la oportunidad de corregir el rumbo aún no se ha cerrado.