Cosecha de maíz al límite: la humedad la frena cerca de mínimos históricos

Trigo, girasol y sorgo también sienten el impacto de un invierno insólitamente húmedo en el campo argentino

La cosecha de maíz en Argentina atraviesa uno de sus peores momentos en términos de ritmo de trabajo. Según el último Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, relevado al 12 de agosto de 2026, la recolección apenas alcanzó el 77 % del área apta a nivel nacional, con un rendimiento promedio de 78,6 quintales por hectárea. El dato preocupa porque los atrasos frente al promedio de las últimas cinco campañas llegan a ubicarse entre 14 y 26 puntos porcentuales por debajo en algunas de las principales zonas productoras, un fenómeno que distintos consultores del sector ya describen como una anomalía climática sin precedentes recientes.

El factor común detrás de todos los cultivos es el mismo: la persistencia de una elevada humedad ambiente, que viene demorando el secado de los granos y complicando el ingreso de la maquinaria a los lotes desde hace semanas.

Un invierno atípico: niebla, nubosidad y lluvias fuera de horario

Distintos informes meteorológicos coinciden en que este no es un exceso hídrico convencional. A diferencia de otras campañas, en las que las lluvias se concentraban durante la noche y dejaban paso a jornadas despejadas, este invierno las precipitaciones vienen acompañadas de niebla persistente y nubosidad prolongada durante el día, lo que reduce drásticamente las horas de radiación solar disponibles. Ese combo afecta de manera directa tanto al maíz —que necesita secarse en la planta antes de ser cosechado— como al trigo, que pierde energía fotosintética justo cuando comienza a definir parte de su potencial de rendimiento.

En la provincia de Córdoba, además, se registraron fuertes vientos en los últimos días que provocaron vuelcos puntuales de lotes de maíz tardío, sumando un problema extra a productores que ya venían golpeados por la demora.

Maíz: la carrera contra el tiempo antes de que vuelva a llover

Pese al atraso, la Bolsa de Cereales sostiene su proyección de producción nacional en 64 millones de toneladas, en línea con los rindes que se vienen relevando a medida que avanza la trilla. Los mayores retrasos se concentran en el sur del área agrícola y en el Centro-Norte de Córdoba.

Otros relevamientos del sector, como el de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), confirman el cuadro: la recolección muestra una demora de 15,6 puntos porcentuales frente a la campaña anterior y de 11,5 puntos respecto del promedio de las últimas diez campañas. Productores consultados por medios especializados describieron un escenario de «carrera contra el reloj», acelerando el trabajo de las cosechadoras en las ventanas breves de buen tiempo para evitar que la humedad del grano supere el 18 %, límite a partir del cual se disparan los costos de secado artificial.

En zonas como Pergamino, productores señalaron que todavía restaba levantar cerca de la mitad del maíz tardío y de segunda, cuando en años normales la cosecha ya estaría prácticamente terminada a mediados de agosto.

Trigo: siembra casi completa, pero con la fenología acelerada

La implantación de trigo alcanzó el 99,6 % de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas, con un progreso intersemanal de apenas 0,6 puntos porcentuales debido a las malas condiciones de piso en el sur del área agrícola. En materia de fenología, un 53,5 % de los lotes ya transita de macollaje en adelante, con condición de humedad adecuada u óptima en el 86,5 % del área.

Los lotes más avanzados, ubicados en el norte del país, ya iniciaron la etapa de espigazón, con una condición de cultivo de buena a excelente en más del 80 % de los casos. Sin embargo, especialistas advierten que el mismo exceso de nubosidad que castiga al maíz eleva el riesgo sanitario del trigo y genera un adelantamiento fenológico en numerosos lotes, con cultivos que ya iniciaron el encañado antes de lo habitual para esta época del año.

Girasol: arranque lento pero con adelanto respecto al promedio

La siembra de girasol para el ciclo 2026/27 mostró un progreso de apenas 1,7 puntos porcentuales en la última semana, cubriendo el 11,5 % de las 3 millones de hectáreas proyectadas. Aun así, ese avance representa un adelanto de 4,6 puntos porcentuales respecto al promedio de las últimas cinco campañas.

Los primeros lotes ya se relevan en el norte de Córdoba, el Centro-Norte de Santa Fe y, en menor medida, en el Centro-Este de Entre Ríos, mientras que en el NEA las tareas se ralentizan por falta de piso. En el sur del área agrícola todavía restan dos meses para el inicio de la ventana de siembra, aunque los pronósticos de lluvia para la primavera generan incertidumbre sobre la planificación de las próximas labores.

Sorgo: la cosecha llega a su recta final

A contramano del maíz, la cosecha de sorgo granífero está prácticamente terminada: alcanzó el 97,9 % del área apta a nivel nacional, con un rendimiento promedio de 40,8 quintales por hectárea. Los remanentes se concentran en el centro y sur de Buenos Aires y en el sur de La Pampa. Con estos números, la Bolsa de Cereales mantiene la proyección de producción nacional en 2,8 millones de toneladas.

La clave está en el cielo: se espera el regreso del frío seco

Para todos los cultivos, el desenlace de la campaña dependerá de un mismo factor: el regreso de un patrón climático más típico del invierno, con aire frío, cielos despejados y ausencia de precipitaciones. Consultores de la BCR señalaron que, si se logra reducir el ingreso permanente de humedad desde el noreste, existen buenas posibilidades de normalizar el escenario en las próximas semanas, lo que permitiría acelerar la cosecha del maíz tardío, bajar el riesgo de enfermedades en el trigo y ordenar el cronograma de siembra de los cultivos de verano.

Hasta que eso ocurra, el campo argentino sigue trabajando contra el reloj y contra las nubes, en una transición entre la campaña gruesa y la fina que los propios técnicos del sector describen como una de las más lentas de los últimos años.