Reserva Ecológica Lago Lugano: un ex vertedero ilegal se transformó en refugio de aves, con senderos accesibles y entrada gratuita
Donde durante años se arrojaron residuos sin control, hoy funciona un área protegida de la Ciudad de Buenos Aires con más de 1000 metros de senderos, avistaje de aves y biodiversidad recuperada. Es la Reserva Ecológica Lago Lugano, un caso de restauración ecológica en el sur porteño.
En el límite entre Villa Soldati y Villa Lugano, a metros del Riachuelo, hay un lugar que pocos porteños asocian con la naturaleza. Allí, en el sitio de la actual Reserva Ecológica Lago Lugano funcionaba un vertedero clandestino de residuos que fue recuperado para su protección y disfrute de los vecinos.
Hoy el predio es un espacio verde protegido con humedales, vegetación nativa y recorridos pensados para la observación de fauna. Funciona en el sector «C» del Parque Roca.
Cuántas hectáreas tiene
La superficie es uno de los datos que cambia según la fuente. El Gobierno porteño habla de 30 hectáreas en la descripción de la reserva, mientras que la web de turismo de la Ciudad la presenta con 36 hectáreas protegidas. La diferencia suele atribuirse a si se computa solo el área de la reserva o el predio completo del parque.
Cómo se recuperó un basural
La transformación requirió una obra de recuperación integral. Se realizó la limpieza del predio y el retiro de escombros, se diseñaron y mantuvieron más de 1000 metros de senderos de interpretación ambiental y se construyó un centro de atención al visitante con criterios bioclimáticos y de construcción sustentable.
La puesta en valor sumó además luminarias led abastecidas por un sistema solar fotovoltaico, la recuperación del puente que cruza el arroyo Cildáñez y la plantación de más de 350 plantas en una primera etapa. Según medios que difundieron datos del Gobierno porteño, el proceso incluyó unas 4000 plantas autóctonas.
El objetivo declarado es recrear el paisaje original que se perdió con el avance de la ciudad y que los visitantes puedan reencontrarse con el patrimonio natural rioplatense.
Un santuario de aves en pleno conurbano profundo
El corazón de la reserva es el Lago Lugano, uno de los lagos artificiales más grandes de la Ciudad, generado sobre un antiguo brazo del Riachuelo. Según la web de turismo porteño, senderos y miradores permiten descubrir más de 150 especies de aves, algunas migratorias. Otras publicaciones oficiales consignan cifras algo menores, de más de 120 especies.
LA NACION detalló que la fauna incluye tortugas, aves, lagarto overo, cuis y peces, además de más de 600 especies de insectos.
La recuperación del ambiente tuvo efectos medibles. En relevamientos de la Agencia de Protección Ambiental porteña, se inventariaron siete especies nuevas de aves, una de anfibio anuro y el ciclo completo de la mariposa de las chilcas, un lepidóptero característico de la zona. Un hallazgo botánico que se difundió cuando se creó el área protegida fue el de ejemplares de orquídea de talar de entre 30 y 40 años.
Accesible, gratuita y sin reserva previa
Uno de los puntos más valorados es la accesibilidad: más de 700 metros de senderos son transitables para personas en silla de ruedas.
La reserva ofrece senderos autoguiados, miradores para avistaje de aves, un vivero de plantas nativas, jornadas de educación ambiental, voluntariados con ONG y estacionamiento. Según la guía oficial, la entrada es libre y gratuita y no requiere inscripción previa.
Datos para visitar
- Dónde: acceso por Av. 27 de Febrero, a la altura del Puente Olímpico, y por el Parque Roca (Av. Coronel Roca 4300). También se puede llegar a través del Parque Roca.
- Horarios: de martes a viernes de 10 a 17 y sábados, domingos y feriados de 9 a 18, según una de las guías oficiales. Otras fichas informan variantes (por ejemplo, cierres a las 18 o 19 h), por lo que conviene confirmar antes de ir.
- Cómo llegar: en auto, taxi o remís, o en colectivos como los de las líneas 91, 28 y 115. También se menciona el tren Belgrano Sur, con descenso en la estación Presidente Illia.
- Qué llevar: calzado cómodo, agua, protector solar y, si hay, binoculares para el avistaje.
Un modelo de restauración ecológica urbana
La historia de Lago Lugano se suma a la de otras áreas verdes de la Ciudad. La Reserva Ecológica Costanera Sur tiene 360 hectáreas de humedales, bañados y pastizales, y la de Costanera Norte se extiende por 18 hectáreas. A diferencia de ellas, Lago Lugano nació sobre un terreno degradado por los residuos, lo que la convierte en un ejemplo de recuperación ambiental en una zona históricamente postergada.
Además de su valor turístico y recreativo, el predio funciona, según el Gobierno porteño, como sitio fundamental para la educación ambiental y la investigación científica.
El caso refuerza una idea que gana terreno en las grandes ciudades: un basural también puede volver a ser naturaleza, siempre que haya limpieza, planificación y cuidado sostenido en el tiempo.
