Un estudio científico documentó por primera vez en el este de Australia cómo los delfines mulares capturan peces con conchas marinas y transmiten la técnica de madre a cría, un hallazgo que reabre el debate sobre la inteligencia animal y la cultura en el mar
Un equipo de biólogos marinos filmó, por primera vez en la costa este de Australia, a delfines mulares indo-pacíficos (Tursiops aduncus) cazando peces con la ayuda de grandes conchas marinas, una técnica de caza tan singular como escasa que hasta ahora solo se había documentado en un único punto del planeta. El hallazgo, publicado en la revista científica Marine Mammal Science, no solo confirma que estos animales son capaces de fabricar y usar herramientas, sino que además aporta la primera evidencia visual de que la habilidad podría enseñarse de madre a cría, generación tras generación.
Un hallazgo «gritado» en altamar
La observación ocurrió en Hervey Bay, dentro del Great Sandy Marine Park, en Queensland, durante una serie de expediciones realizadas por investigadores de la University of the Sunshine Coast (UniSC) entre julio y octubre de 2025. La bióloga y etóloga Alexis Levengood, autora principal del estudio, relató a ScienceAlert el momento exacto del descubrimiento: iban a bordo de un bote de investigación realizando censos rutinarios de delfines cuando una hembra levantó de golpe algo enorme fuera del agua. «Empecé a gritar porque sé lo que parece el ‘shelling’«, contó la investigadora, que reconoció la conducta al instante y contagió su entusiasmo a los estudiantes que la acompañaban.
Esa hembra, apodada «Stevie Nicks» por el equipo, maniobraba con el hocico una concha bailer (Melo amphora), un caracol marino gigante que puede alcanzar el tamaño de un balón de fútbol. La técnica, conocida como «shelling», consiste en perseguir a un pez pequeño hasta que este se refugia dentro de una concha vacía en el fondo marino. El delfín entonces levanta la concha con el hocico hasta la superficie y la inclina para que el agua —y el pez atrapado en su interior— caiga directamente en su boca.
Solo el segundo lugar del mundo donde se documenta
Hasta esta filmación, la única evidencia científica publicada de esta conducta procedía de Shark Bay, en el extremo occidental de Australia, a más de 3.000 kilómetros de distancia, donde fue descrita en detalle a partir de 2011. Se trata de poblaciones de delfines completamente distintas y sin contacto entre sí, lo que abre una pregunta clave para la ciencia: ¿inventaron la técnica de forma independiente o existe algún vínculo cultural aún no detectado? «Puede que la hayan inventado o innovado cada una por su cuenta, o incluso que existan poblaciones más al norte haciendo esto mismo y que todavía no las hayamos detectado», planteó Levengood.
El equipo de la UniSC también revisó archivos fotográficos de operadores turísticos de la zona, como el crucero Blue Dolphin Marine Tour, y halló registros de «shelling» capturados por pasajeros en 2013 y en 2019 que habían pasado inadvertidos durante años, hasta que el nuevo hallazgo permitió reinterpretarlos como parte del mismo fenómeno.
De madre a cría: la posible clave de la «cultura» delfín
El dato más llamativo del estudio llegó en octubre de 2025, cuando los investigadores presenciaron una escena reveladora: una hembra adulta realizó la maniobra de shelling y, poco después de soltar la concha, su cría la recogió e imitó exactamente el mismo movimiento. Para los científicos, se trata de la primera evidencia potencial de aprendizaje social vertical —es decir, transmitido de progenitor a hijo— para esta conducta específica.
Hasta ahora, los especialistas creían que el «shelling» se aprendía principalmente por observación entre pares, viendo a otros miembros del grupo social, tal como ocurre con la técnica hermana registrada en Shark Bay conocida como «sponging» (uso de esponjas marinas como protección del hocico al buscar peces en el fondo). Aquel comportamiento, descrito originalmente por la investigadora Rachel Smolker en los años 80 y confirmado genéticamente en 2005, demostró ser la primera cultura material conocida en un mamífero marino, transmitida de forma casi exclusiva por la línea materna. El nuevo hallazgo en Queensland sugiere que el «shelling» también podría heredarse igual que un idioma o una costumbre familiar, aunque los propios autores piden cautela: la muestra es aún pequeña y se necesita más observación para confirmar el patrón.
«Todo lo que hace falta es que un delfín haga algo ingenioso y que sea fácil de aprender para que la conducta se propague», explicó Levengood. Los delfines mulares indo-pacíficos no realizan grandes migraciones, pero sus territorios suelen solaparse entre sí, lo que facilita que una innovación de este tipo se disperse con rapidez entre individuos de distintos grupos familiares.
Por qué importa: lo que revela sobre la mente animal
El uso de herramientas es una conducta extremadamente rara en el reino animal y, cuando aparece, suele estar asociada a especies con procesos cognitivos complejos: primates como los chimpancés, algunas aves como los cuervos y, ahora, un puñado de poblaciones de delfines en todo el planeta. Para los investigadores, cada nuevo caso documentado es una pieza más para entender cómo evolucionó la inteligencia en linajes muy alejados del humano.
«Aún hay mucho que no sabemos y muchas preguntas que esperamos responder con el tiempo. Pero comprender mejor el ‘shelling’, y el uso de herramientas en otros animales no humanos, seguirá enseñándonos más sobre nosotros mismos y sobre cómo y por qué evolucionamos de esta manera», señaló Levengood. Y agregó una reflexión que resume el espíritu del hallazgo: «Estos resultados destacan lo inteligentes, ingeniosos e innovadores que son los delfines«.
El equipo de la UniSC ya planea ampliar la investigación hacia otras zonas de la costa australiana para determinar si existen más poblaciones que practiquen esta forma de caza y así reconstruir, pieza por pieza, cómo se transmite y expande una tradición en el fondo del mar.
