Caputo confirmó que evalúan usar el FGS de Anses para financiar hipotecas
El Gobierno avanza en un plan para destinar recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de Anses —conocido popularmente como «la plata de los jubilados«— al financiamiento de los créditos hipotecarios. La confirmación llegó de boca del propio ministro de Economía, Luis Caputo, y ya generó polémica entre economistas, legisladores y organizaciones previsionales.
El presidente Javier Milei y su ministro de Economía están terminando de delinear un esquema para que el FGS —el fondo que administra los aportes jubilatorios de millones de argentinos— se convierta en una pieza clave para destrabar el mercado de préstamos para la vivienda. La idea forma parte de una estrategia más amplia del equipo económico para reactivar el crédito de largo plazo, uno de los grandes déficits estructurales del sistema financiero argentino.
Qué dijo Caputo sobre el uso del fondo de los jubilados
Durante una conferencia de prensa en la que también anunció una flexibilización de los créditos en dólares para empresas, Caputo explicó que no se trata de que el FGS compre hipotecas directamente. «El FGS no puede estar comprando hipotecas de personas humanas porque no es su trabajo», sostuvo el funcionario, y aclaró que el organismo está analizando una vía alternativa junto al Ministerio de Capital Humano, que conduce Sandra Pettovello, y con los propios bancos.
Según relató el ministro, la propuesta que gana terreno consiste en que sea el propio FGS el que licite plazos fijos a largo plazo —de dos, tres, cuatro o hasta cinco años—, algo que prácticamente no existe en el mercado de capitales argentino. Las entidades financieras competirían por esos fondos ofreciendo distintas tasas, y el FGS elegiría las propuestas más convenientes.
El problema de fondo: bancos que prestan a 30 años y se financian a 30 días
El corazón del problema, según explicó Caputo, es el descalce de plazos que enfrenta el sistema bancario: los créditos hipotecarios se otorgan a 20 o 30 años, pero los bancos se fondean principalmente con depósitos a plazo fijo tradicionales, que vencen cada 30 días. «El problema que enfrentan los bancos hoy es que las hipotecas son a muy largo plazo y el fondeo de ellos es a 30 días», resumió el ministro.
Esa brecha temporal es, para el equipo económico, uno de los principales obstáculos para que los bancos puedan ampliar su oferta de préstamos hipotecarios. Al tratarse de un fondo con horizonte de inversión de largo plazo por naturaleza —ya que su función es sostener el sistema previsional en el tiempo—, el FGS aparece como un actor con un perfil compatible para ese tipo de instrumentos. «Dado que el fondo del FGS tiene un objetivo de largo plazo, el FGS podría hacer entonces plazos fijos de largo plazo», planteó Caputo, quien aseguró además que la idea «les ha encantado» a los bancos consultados.
Cuánta plata hay en juego
El FGS es, ni más ni menos, uno de los fondos más grandes de la región. Según los últimos informes disponibles, su patrimonio ronda los 123,4 billones de pesos, equivalentes a unos 73.000 a 79.000 millones de dólares, dependiendo del tipo de cambio utilizado. Cerca del 80% de esos activos está invertido en títulos públicos, lo que en los hechos significa que buena parte del fondo ya financia al Estado nacional. Solo una fracción menor, poco más de 1.000 millones de dólares, se encuentra en instrumentos líquidos como plazos fijos, lo que —según trascendió— podría condicionar el alcance real de la medida en una primera etapa.
Un antecedente incómodo: la crisis de la convertibilidad
Caputo también apeló a la memoria económica reciente para justificar el mecanismo. El ministro recordó que el país ya vivió una situación similar antes del fin de la convertibilidad, cuando los bancos otorgaron préstamos de largo plazo en dólares con tasas de hasta el 15%, financiados con depósitos a apenas 30 días. Aquel descalce de plazos terminó dejando a buena parte del sistema financiero técnicamente quebrado en términos de capital, un fantasma que el Gobierno dice querer evitar esta vez con un esquema distinto.
Apoyos y resistencias: desde la construcción hasta el FMI
La iniciativa no nace en el vacío. Desde hace meses, referentes del sector privado vienen reclamando una salida de este tipo. El titular de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Gustavo Weiss, y el ex presidente del Banco Central Martín Redrado fueron algunas de las voces que impulsaron públicamente la idea, al considerar que el FGS podría ayudar a los bancos a «descargar» las carteras hipotecarias que ya tienen al límite de su capacidad de fondeo.
Sin embargo, el plan también despertó resistencias. Trascendió que la propia directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, no se mostró entusiasmada con la idea durante una reunión con el gabinete económico, lo que reabrió una interna dentro del propio oficialismo sobre cómo avanzar con el mecanismo.
A esto se suma un obstáculo legal: un decreto reciente había modificado la ley previsional para quitarle al FGS la posibilidad de otorgar préstamos directos y financiar hipotecas, con el argumento oficial de preservar la rentabilidad del fondo. Esa restricción obliga ahora al Gobierno a diseñar una vía indirecta, como la de los plazos fijos licitados, para no chocar con su propia normativa.
En paralelo, distintos economistas y organizaciones ligadas al sistema previsional advierten sobre los riesgos de usar el fondo de los jubilados como herramienta de política crediticia. Sostienen que el FGS debería concentrarse exclusivamente en garantizar el pago de las jubilaciones y no exponerse a los vaivenes del mercado inmobiliario o bancario, en un país donde ya hubo antecedentes de uso político y hasta judicializado de esos recursos.
Por qué importa: un mercado hipotecario que no despega
El debate llega en un momento en que el crédito hipotecario vuelve a mostrar señales de estancamiento tras un breve repunte entre fines de 2024 y mediados de 2025. Según datos del Colegio de Escribanos, apenas el 10% de las operaciones inmobiliarias se concretan hoy con financiamiento bancario, un porcentaje que el Gobierno busca elevar con este tipo de instrumentos de fondeo a largo plazo.
El esquema todavía está en análisis y no tiene fecha de anuncio formal. Por ahora, el propio Caputo lo definió como una de «las alternativas que estamos explorando», en un contexto donde el Ejecutivo intenta mostrar gestos hacia el sistema financiero y el sector de la construcción sin perder de vista el delicado equilibrio político que implica tocar los fondos de los jubilados.
