El Estado más pequeño del mundo avanza hacia la autosuficiencia energética total con una planta agrovoltaica de hasta 90 megavatios, impulsada por Francisco y respaldada por León XIV.
Roma vuelve a mirar hacia el cielo, pero esta vez no por motivos espirituales. La Santa Sede confirmó que construirá una planta de energía renovable con una inversión cercana a los 100 millones de euros, un proyecto que podría dejar al Vaticano completamente autoabastecido en apenas dos años. La noticia, revelada por Reuters y Bloomberg a partir de fuentes cercanas a las negociaciones, marca un antes y un después en la relación entre la Iglesia católica y la crisis climática.
Una planta que combina energía solar y agricultura
El proyecto no es una instalación solar convencional. Se trata de una planta agrovoltaica, un modelo que permite generar electricidad y producir alimentos en el mismo terreno. Los paneles solares se montan varios metros por encima del suelo, de modo que debajo de ellos puedan crecer cultivos protegidos por la sombra, lo que reduce la evaporación del agua y resguarda las plantaciones de condiciones climáticas extremas.
Se estima que la instalación tendrá una capacidad de entre 80 y 90 megavatios, cifra que la convertiría en una de las plantas agrovoltaicas más grandes de Italia. Los paneles, equipados con sistemas de seguimiento solar, ocuparán unas 200 hectáreas, casi la mitad de la finca donde se levantará el proyecto.
Santa Maria di Galeria, el corazón del nuevo Vaticano verde
La obra se emplazará en Santa Maria di Galeria, una extensa propiedad extraterritorial de la Santa Sede ubicada al noroeste de Roma, donde funciona desde mediados del siglo XX la estación de transmisión de Radio Vaticano. Precisamente, alimentar esa emisora será uno de los primeros objetivos de la planta, antes de extender el suministro a todo el Estado de la Ciudad del Vaticano.
El plan también contempla que la energía generada pueda abastecer a otras propiedades vinculadas a la Santa Sede, entre ellas el reconocido hospital pediátrico Bambino Gesù de Roma. El excedente eléctrico, por su parte, quedará a disposición de Italia, aunque el Vaticano no accederá a los incentivos económicos que reciben los hogares y empresas italianas por instalar energía solar.
Un proyecto con nombre propio: Fratello Sole
La iniciativa tiene raíces que se remontan a la encíclica Laudato Si’, publicada por el papa Francisco en 2015, en la que llamó a una mayor responsabilidad ambiental frente al cambio climático. El impulso se formalizó en junio de 2024, cuando Francisco firmó el motu proprio «Fratello Sole», documento que dio origen al proyecto y a la creación de la Fundación Fratello Sole, encargada de gestionar la futura planta y de promover otras iniciativas agrovoltaicas.
Tras la muerte de Francisco, el proyecto no perdió impulso. El papa León XIV respaldó su continuidad y delegó la dirección de la fundación en dos altos funcionarios vaticanos: la hermana Raffaella Petrini, presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, y el arzobispo Giordano Piccinotti, titular de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica.
Acuerdo con Italia y una comisión conjunta en marcha
El desarrollo del proyecto se apoya en un acuerdo bilateral entre Italia y la Santa Sede, ratificado este año, que extiende a la futura planta el mismo estatus especial del que gozan las instalaciones de Radio Vaticano, incluidas exenciones impositivas y de cargos públicos italianos. La legislación italiana exige, además, que la ejecución del acuerdo no genere costos adicionales para las finanzas públicas del país.
A comienzos de agosto, el Governatorato del Estado vaticano, la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), la Fundación Fratello Sole y la eléctrica italiana ACEA firmaron un protocolo de entendimiento para definir y poner en marcha de forma progresiva la instalación. Días después, una comisión ítalo-vaticana se reunió para dar el puntapié inicial a las obras, aunque todavía no trascendieron detalles finales sobre costos, capacidad exacta ni cronograma de construcción. Se prevé que los contratos de obra salgan a licitación en los próximos meses.
Hacia el primer Estado 100% renovable del mundo
Si el proyecto se concreta según lo previsto, el Vaticano podría convertirse en el primer Estado soberano del planeta en cubrir la totalidad de su demanda energética con fuentes limpias, sin depender de combustibles fósiles ni de mecanismos de compensación externos. Un salto simbólico y concreto para un país que, pese a ser el más pequeño del mundo, busca posicionarse como referencia global en la transición ecológica.
La apuesta no es nueva: el Vaticano instaló sus primeros paneles solares en 2008, cuando cubrió el techo del Aula Pablo VI con miles de placas fotovoltaicas capaces de abastecer la iluminación y climatización durante las audiencias papales. Desde entonces, sumó una flota de vehículos eléctricos y adhirió formalmente, en 2022, a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, reafirmando su compromiso con la neutralidad climática.
Beneficios que van más allá de la energía
Los estudios sobre instalaciones agrovoltaicas en Europa —incluidos proyectos en España, Italia y Portugal— muestran que este tipo de infraestructuras, cuando están bien diseñadas, pueden actuar como refugio para insectos polinizadores, aumentar la cobertura vegetal del suelo y reducir el impacto térmico sobre el terreno. Un argumento adicional para un proyecto que promete conjugar fe, ecología y energía bajo un mismo techo solar.
