El pangolín es el animal más traficado del mundo por sus escamas, y una red de centros de rescate en África trabaja para rehabilitarlo y devolverlo a la vida silvestre. Los especialistas advierten que las ocho especies están amenazadas de extinción.
Un rescate que empieza al caer el sol
En los bosques de Camerún, la rutina comienza cuando cae la tarde. En una clínica de la Fundación Tikki Hywood, los pangolines despiertan tras horas de reposo y reciben cuidados pensados para reproducir las condiciones de su hábitat natural.
Algunos ejemplares llegaron desde mercados; otros fueron víctimas de trampas, heridas o del tráfico ilegal. Pero el rescate es solo el primer paso. Los especialistas deben lograr que los animales vuelvan a comer, recuperen peso y retomen sus conductas naturales antes de regresar a la naturaleza.
El trabajo fue detallado en un informe de National Geographic, que subraya su urgencia: el pangolín figura entre los mamíferos silvestres más perseguidos del planeta.
Escamas de queratina: su armadura y su condena
Ningún otro mamífero se le parece. Las escamas del pangolín están hechas de queratina, la misma proteína del cabello y las uñas humanas, y representan alrededor del 20% de su peso corporal.
Frente al peligro, el animal se enrolla hasta formar una esfera compacta que protege cabeza, extremidades y vientre. Esa defensa funciona contra leopardos, hienas y águilas, y en algunas zonas de África incluso se observó a leones intentando abrirlos a golpes.
Con los cazadores furtivos ocurre lo contrario. En lugar de huir, el pangolín se queda inmóvil, y a los cazadores les basta con levantarlo y llevárselo.
Por qué es el mamífero más traficado del mundo
Existen ocho especies: cuatro en África y cuatro en Asia. Durante décadas se los cazó por su carne, pero las redes internacionales de tráfico multiplicaron la presión. La demanda proviene principalmente de Asia Oriental, donde se consume su carne y se usan sus escamas en productos de medicina tradicional. National Geographic recordó que no existen beneficios científicamente probados que respalden esos usos.
Las cifras muestran la magnitud del problema:
- Desde el año 2000 se estima que más de un millón de pangolines fueron comercializados ilegalmente a nivel internacional.
- Entre 2014 y 2018, los decomisos de escamas se multiplicaron por diez, de un equivalente a 13.900 animales a 141.900.
- El informe 2024 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ubicó a las escamas de pangolín en el 28% del mercado ilegal de fauna observado entre 2015 y 2021. Es el segundo lugar, detrás de los cuernos de rinoceronte.
- Un informe de la Wildlife Justice Commission estimó que las 370 toneladas de escamas incautadas en la última década equivalen a entre 100.000 y un millón de pangolines.
Un dato agrava el cuadro: la gran mayoría de los pangolines que se consumen en Asia se cazan en África.
Prohibición global, tráfico persistente
En 2016, la comunidad internacional acordó una prohibición global del comercio de las ocho especies. La CITES las elevó al Apéndice I, el nivel máximo de protección, que veda el comercio internacional con fines comerciales.
Sin embargo, las redes siguieron activas donde los controles son débiles. Nigeria se convirtió en un punto clave de las rutas de exportación ilegal hacia Asia. Entre 2021 y 2025, sus aduanas incautaron más de 28 toneladas de escamas, una cantidad asociada a hasta 135.000 animales, según los datos citados por National Geographic.
Los operativos recientes continúan. En abril de 2025, la Aduana de Nigeria, con apoyo de la Wildlife Justice Commission, decomisó 3,765 toneladas de escamas en Lagos y detuvo a cinco sospechosos. Antes, una serie de allanamientos a depósitos había dado lugar a un decomiso histórico de más de 9,4 toneladas.
Olivia Swaak-Goldman, directora ejecutiva de la Wildlife Justice Commission, sostuvo que estas acciones demuestran que el comercio ilegal puede ser interrumpido. Matt Shirley, copresidente del Grupo de Especialistas en Pangolines de la UICN, advirtió que el mercado ilegal sigue existiendo pese a esos golpes.
Los especialistas también señalan que la pandemia alteró temporalmente las cadenas de suministro. Las restricciones de viaje impidieron que los jefes criminales asiáticos visitaran a sus proveedores africanos y desarmaron las redes.
Todas las especies, en riesgo de extinción
Las evaluaciones de la Lista Roja de la UICN confirman que las ocho especies están amenazadas y enfrentan un riesgo alto, muy alto o extremo de desaparecer en estado silvestre, principalmente por la explotación ilegal y la pérdida de hábitat.
Los pangolines chino y de Sunda están en peligro crítico, el indio en peligro y el de vientre negro y el de Temminck son vulnerables. El de vientre blanco, la especie africana más frecuente, fue reclasificado como en peligro.
La preocupación llegó a las agencias de gobierno. En junio de 2025, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos propuso catalogar siete especies como en peligro bajo su Ley de Especies en Peligro de Extinción, y las describió como el mamífero más traficado del mundo. Su evaluación estima que la población del pangolín de Sunda cayó un 80% entre 1998 y 2019 por sobreexplotación.
Cómo se rehabilita a un pangolín
En la Fundación Tikki Hywood, el mayor obstáculo es lograr que coman en cautiverio. Su dieta natural se compone de hormigas y termitas en grandes cantidades, y son animales extremadamente selectivos. Un solo pangolín puede consumir hasta 70 millones de insectos al año.
La estrategia del centro consiste en imitar su búsqueda natural de alimento. Los cuidadores llevan a los ejemplares a caminar por el bosque y los ubican cerca de troncos podridos y maleza, donde pueden hallar insectos. Así se reduce el estrés y se estimula el apetito.
Ese método nació de la experiencia de Lisa Hywood, fundadora de la organización, con Negomo, el primer pangolín que recibió, en 1994. En aquella época casi no existía información sobre cómo rehabilitarlos. Según relató a National Geographic, aquel animal le enseñó lo que necesitan estos mamíferos.
El control del peso es otra herramienta central. Los especialistas registran variaciones mínimas, porque la presencia de personas desconocidas puede provocar una pérdida considerable de peso en ejemplares pequeños.
La cría en cautiverio sigue siendo difícil. Los intentos previos tuvieron poco éxito por problemas de dieta, infecciones y otras complicaciones. Por eso los especialistas insisten en que la mejor conservación es proteger a los pangolines en libertad.
Un animal único en el reino de los mamíferos
Los pangolines integran el orden Pholidota, con más de 80 millones de años de historia fósil, y hoy solo sobrevive una familia, Manidae. Son solitarios, tímidos y, en su mayoría, nocturnos.
No tienen dientes. Capturan insectos con una lengua larga y pegajosa que puede alcanzar los 70 centímetros, y trituran el alimento con un estómago muscular que contiene pequeñas piedras, como ocurre en las aves. Cumplen además un rol ecológico valioso, porque controlan poblaciones de hormigas y termitas.
Su ritmo reproductivo agrava la vulnerabilidad. En el pangolín de vientre blanco, la gestación dura unos 150 días y lo habitual es una sola cría por parto. Con tan pocas crías, las poblaciones tardan mucho en recuperarse.
Acelerómetros y acuerdos territoriales para protegerlos
La conservación también depende de conocer mejor a los animales que viven libres. En Zimbabue, algunos pangolines liberados llevan acelerómetros inalámbricos, dispositivos que registran sus movimientos en tres dimensiones. Los datos permiten saber cuándo caminan, buscan alimento, excavan o descansan, y comparar su conducta con la de los ejemplares bajo cuidado humano.
En Kenia, el Proyecto Pangolín protege a una población de pangolines terrestres gigantes en el ecosistema de Nyekweri. El equipo eliminó 130 kilómetros de cercas electrificadas peligrosas y logró preservar casi 6.500 hectáreas mediante acuerdos con propietarios locales.
El objetivo de estos proyectos es reducir las amenazas directas y conservar los espacios donde los pangolines pueden alimentarse, reproducirse y desplazarse sin quedar expuestos al tráfico ni a la pérdida de hábitat.
¿Qué se necesita para salvarlo?
Los expertos coinciden en que el futuro del pangolín depende de varias medidas a la vez:
- Controles más estrictos en puertos y aduanas de los países de tránsito.
- Reducción de la demanda en los mercados asiáticos.
- Participación de las comunidades locales, clave para proteger a las especies.
- Centros de rehabilitación que devuelvan a los animales a la naturaleza.
Mientras las escamas sigan teniendo valor en el mercado ilegal, el pangolín continuará bajo amenaza. Cada decomiso, cada ejemplar rehabilitado y cada hectárea protegida ayudan a evitar que el mamífero más traficado del mundo se extinga.
