Argentina se despide de los elefantes en cautiverio. ¿Qué pasa con los otros animales que quedan en el país?

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En un hito histórico para la protección de la fauna silvestre, Argentina se convirtió en el primer país de la región en declararse libre de elefantes en cautiverio. El pasado 9 de julio de 2025, Kenya, la última elefanta que permanecía en el Ecoparque de Mendoza, llegó al Santuario de Elefantes de Brasil, ubicado en Mato Grosso, tras un viaje terrestre de 3.600 kilómetros.

Este traslado marca el fin de 136 años de encierro para estos majestuosos animales en el país, consolidando un cambio de paradigma hacia una relación más ética con la fauna.

Kenya, una elefanta africana de 44 años, vivió más de cuatro décadas en el ex zoológico de Mendoza. Su traslado, que comenzó el 4 de julio, fue el resultado de siete años de preparación, incluyendo entrenamientos para adaptarla al contenedor de transporte diseñado según normas internacionales de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Acompañada por su cuidador Marcos Flores, expertos del santuario como Scott Blais y Trish London, y miembros de la Fundación Franz Weber, Kenya llegó a un predio de 1.130 hectáreas donde podrá socializar con otros elefantes, como Pupy, otra elefanta africana trasladada desde el Ecoparque de Buenos Aires en abril de 2025.

El Santuario de Elefantes de Brasil, fundado por Scott Blais, ofrece un entorno natural con vegetación, atención veterinaria permanente y dietas especializadas. Kenya, que durante años mostró comportamientos de frustración por el aislamiento, ahora tiene la oportunidad de recuperar conductas naturales, caminar libremente y disfrutar de un espacio que muchos describen como un “paraíso” para elefantes rescatados.

Otros traslados desde ecoparques y zoológicos argentinos

El traslado de Kenya no es un caso aislado. Argentina ha avanzado significativamente en la reconversión de zoológicos en ecoparques, priorizando el bienestar animal. Desde 2016, con la sanción de la Ley de Ecoparque 5752 en Buenos Aires y la Ley Provincial 8945 en Mendoza, se han impulsado traslados de animales a santuarios y reservas en el mundo para mejorar su calidad de vida.

Mara: En mayo de 2020, esta elefanta asiática, que pasó casi 50 años en el ex zoológico de Buenos Aires, fue trasladada al Santuario de Elefantes de Brasil. Su viaje de 2.700 kilómetros marcó el primer traslado de un elefante desde un zoológico argentino a un santuario.

Pocha y Guillermina: En 2022, estas dos elefantas asiáticas, madre e hija, fueron trasladadas desde el Ecoparque de Mendoza al mismo santuario en Brasil, donde ahora viven en un espacio de 200 metros cuadrados, mucho más amplio que su antiguo recinto.

Pupy: En abril de 2025, Pupy, una elefanta africana que vivió más de 30 años en el Ecoparque de Buenos Aires, fue trasladada al Santuario de Elefantes de Brasil. Su viaje, que duró entre cuatro y cinco días, enfrentó demoras burocráticas, pero finalmente llegó a un espacio de 15 hectáreas diseñado para elefantes africanos.

Otros animales: Desde 2016, el Ecoparque de Buenos Aires ha realizado 750 derivaciones. Ejemplos incluyen leones enviados al Wildcat Sanctuary en Minnesota, osos pardos al Wild Animal Sanctuary en Colorado, y antílopes a la Estación de Cría de Animales Silvestres (ECAS) en Buenos Aires. La orangutana Sandra, declarada como “persona no humana”, fue trasladada al Center for Great Apes en Florida.

Animales en cautiverio: ¿Qué pasará con ellos?

A pesar de estos avances, aún quedan animales exóticos en los ecoparques argentinos, muchos de ellos considerados “gerontes” (de edad avanzada) o con problemas de salud que dificultan su traslado. En el Ecoparque de Buenos Aires, por ejemplo, permanecen animales como los chimpancés Martín, su pareja y su cría, que no serán trasladados debido a la edad avanzada del macho alfa y su delicada salud. También se encuentran hipopótamos (Guille, Porota y Garoto), que esperan autorizaciones para ser trasladados a un santuario en Sudáfrica.

En Mendoza, tras el traslado de Kenya, no quedan elefantes, pero otros animales exóticos, como camellos, ciervos y cabras, siguen en el Ecoparque, que permanece cerrado al público desde hace ocho años debido a obras de remodelación. El destino de estos animales depende de evaluaciones individuales, ya que algunos no están en condiciones de soportar traslados largos debido a su edad o estado de salud.

Las autoridades de los ecoparques, junto con organizaciones como la Fundación Franz Weber, trabajan para encontrar destinos adecuados, priorizando santuarios que repliquen los hábitats naturales. Sin embargo, el proceso es complejo debido a los requisitos de permisos internacionales, la salud de los animales y los altos costos, como los $4,5 millones invertidos en el entrenamiento de Tamy, un elefante asiático que falleció antes de ser trasladado.

Un futuro sin cautiverio

La partida de Kenya simboliza el compromiso de Argentina con la conservación y el bienestar animal. La transformación de los zoológicos en ecoparques, junto con el trabajo de organizaciones como la Fundación Franz Weber y el Santuario de Elefantes de Brasil, ha permitido que animales como Mara, Pocha, Guillermina, Pupy y Kenya recuperen una vida digna. Aunque persisten desafíos, como los permisos internacionales y la salud de los animales, el país está sentando un precedente global al priorizar la libertad de las especies exóticas y la educación ambiental.

Este logro no solo celebra la libertad de Kenya, sino que también inspira a otros países a replantear su relación con los animales en cautiverio, marcando un paso hacia un futuro más ético y sostenible.