La lucha por salvar a los tigres de la endogamia

Diversidad

En la Reserva de Tigres de Similipal, ubicada en el estado de Odisha, India, una población única de tigres enfrenta un desafío crítico para su supervivencia. Aislados geográficamente, estos felinos han desarrollado una mutación genética conocida como pseudomelanismo, que otorga un pelaje oscuro con rayas anaranjadas pronunciadas, pero también revela un problema mayor: la endogamia.

De los aproximadamente 30 tigres en la reserva, la mitad muestran esta característica, lo que señala una preocupante falta de diversidad genética. En zoológicos de India, como el Nandankanan Biological Park, el AAC Zoo y el Mysore Zoo, se han registrado tigres pseudomelanísticos, aunque su número exacto es limitado y no supera los 10 ejemplares en total, según datos recopilados hasta 2022.

Hace un siglo, los tigres indios estuvieron al borde de la extinción, pasando de 40,000 a solo 1,400 ejemplares en 2006. Gracias a los esfuerzos de conservación, como la creación de la Autoridad Nacional para la Conservación del Tigre (NTCA) en 2005, la población nacional ha crecido a más de 3,100 tigres. Sin embargo, en Similipal, la recuperación ha sido más complicada. En 2014, la reserva llegó a un mínimo histórico de cuatro tigres, con un único macho sobreviviente. Desde entonces, la población ha crecido lentamente, pero el aislamiento —sin corredores naturales que conecten con reservas vecinas como Satkosia o Sundarban, a más de 160 kilómetros— ha generado un acervo genético reducido, aumentando el riesgo de enfermedades hereditarias.

Para contrarrestar este peligro, las autoridades han implementado un programa de translocación liderado por expertos como la ecóloga molecular Uma Ramakrishnan. Este programa introduce tigresas de la reserva de Tadoba-Andhari, con mayor diversidad genética, para fomentar el cruce con machos locales como T12, un tigre pseudomelanístico emblemático. Las tigresas, como Jamuna y Zeenat, son cuidadosamente seleccionadas, sedadas, equipadas con collares GPS y trasladadas en un viaje de 28 horas. Aunque la adaptación no siempre es sencilla —Zeenat necesitó una segunda reintroducción—, el objetivo es claro: inducir apareamientos que diversifiquen los genes. Cámaras infrarrojas ya han captado señales prometedoras, como el cortejo entre Zeenat y T12, lo que podría resultar en una camada que marque el éxito del programa.

La reintroducción de tigres pseudomelanísticos en la naturaleza es un desafío complejo. Aunque no hay impedimentos biológicos inherentes a su liberación, la viabilidad depende de varios factores. La falta de corredores biológicos y el aislamiento de Similipal dificultan la integración de estos tigres en poblaciones silvestres más amplias, lo que limita su capacidad para contribuir a la diversidad genética en la naturaleza. Además, los tigres criados en cautiverio, como los de zoológicos, a menudo carecen de las habilidades necesarias para sobrevivir en el medio salvaje, lo que reduce las posibilidades de liberación exitosa. Por ahora, los esfuerzos se centran en fortalecer la población de Similipal mediante translocaciones controladas, con la esperanza de que, en el futuro, corredores biológicos puedan facilitar una mayor conectividad y reintroducción sostenible.

El futuro de los tigres de Similipal depende de estas intervenciones. Sin corredores biológicos que conecten la reserva con otras poblaciones, la translocación seguirá siendo clave. Este esfuerzo no solo busca salvar una especie, sino que también resalta el delicado equilibrio entre la acción humana y la preservación de la vida salvaje, con T12, el tigre negro, como un símbolo de los desafíos y esperanzas de la conservación moderna.