Día Mundial del Gorila: Un llamado urgente para salvar a una especie en peligro

Diversidad

Cada 24 de septiembre, el mundo conmemora el Día Mundial del Gorila, una jornada dedicada a sensibilizar sobre la crítica situación de esta especie clave para el equilibrio de los ecosistemas. Instituida en 2017, esta fecha honra a Dian Fossey, la científica que fundó el Karisoke Research Center en Ruanda en 1967, y busca movilizar esfuerzos globales para proteger a los gorilas frente a amenazas que los han llevado al borde de la extinción. 

Una especie al borde de la extinción

Los gorilas, divididos en dos especies principales —gorila occidental y gorila oriental—, enfrentan números alarmantes en la naturaleza. Según estimaciones actualizadas para 2025, existen aproximadamente 316.000 gorilas occidentales y solo 5.000 gorilas orientales en estado salvaje, lo que resalta la urgencia de la conservación. Dentro de los orientales, los gorilas de montaña suman alrededor de 1.063 individuos, distribuidos principalmente en los parques nacionales de Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo. Esta cifra, aunque refleja un aumento desde los 250 en 1980, sigue siendo precaria. En contraste, en cautiverio hay más de 600 gorilas occidentales de llanura en zoológicos y santuarios, principalmente en Estados Unidos y Europa, pero no hay gorilas de montaña en zoológicos, ya que no sobreviven bien fuera de su hábitat natural debido a su dieta y necesidades ambientales específicas.

¿Por qué están en peligro de extinción? Los gorilas enfrentan múltiples amenazas que han diezmado sus poblaciones. La caza furtiva es una de las principales causas, ya que son perseguidos por su carne y para el tráfico ilegal de crías, que son capturadas para el mercado clandestino. La deforestación masiva, impulsada por la expansión agrícola, la tala indiscriminada y la minería ilegal —especialmente de coltán, un mineral clave en dispositivos electrónicos—, destruye los bosques tropicales que son su hogar. En regiones como el Congo, la extracción de coltán ha devastado áreas críticas, dejando a los gorilas sin hábitat. Además, las enfermedades transmitidas por humanos, como infecciones respiratorias, tienen un impacto devastador en poblaciones pequeñas, ya que su similitud genética con los humanos (comparten el 98% de su ADN) los hace altamente vulnerables. Por último, los conflictos armados en áreas como la República Democrática del Congo dificultan los esfuerzos de conservación y exponen a los gorilas a riesgos adicionales, como trampas y violencia incidental.

El legado de Dian Fossey

El Día Mundial del Gorila rinde homenaje a Dian Fossey, quien dedicó su vida al estudio y defensa de los gorilas de montaña. Su trabajo documentó la rica vida social de estos primates y denunció la caza furtiva, inspirando un movimiento global de conservación. Desde el Karisoke Research Center, Fossey sentó las bases para iniciativas que hoy buscan preservar a esta especie.

Acciones para la conservación

Organizaciones internacionales y locales promueven proyectos que involucran a las comunidades africanas en la protección de los gorilas. El ecoturismo regulado en Uganda y Ruanda genera ingresos que financian programas de conservación y desarrollo local, como escuelas y centros de salud. La educación ambiental en escuelas y campañas globales destaca el rol de los gorilas como dispersores de semillas, esenciales para la diversidad vegetal y la salud de los ecosistemas. Los programas de cría en cautiverio también contribuyen, al mantener poblaciones genéticamente diversas que podrían usarse en reintroducciones futuras.

Un compromiso colectivo

El Día Mundial del Gorila trasciende África con actividades globales como charlas, exposiciones y recaudaciones de fondos. Expertos enfatizan: “Proteger a los gorilas es protegernos a nosotros mismos”, ya que su supervivencia está ligada a la salud de los bosques que regulan el clima y producen oxígeno. La jornada invita a todos a contribuir, ya sea apoyando campañas, promoviendo un consumo responsable de productos tecnológicos o difundiendo la importancia de esta especie.

Los gorilas no solo son un símbolo de la vida silvestre en peligro, sino embajadores de la necesidad de repensar nuestra relación con la naturaleza. En un mundo donde la biodiversidad está en riesgo, su protección —tanto en libertad como en cautiverio— es un desafío global que nos concierne a todos.