Asesinan a Acaí, la yaguareté que simbolizaba la esperanza de conservación en Argentina

Diversidad

El hallazgo del collar satelital roto de Acaí, la yaguareté de casi tres años liberada el 5 de octubre en el Parque Nacional El Impenetrable, ha desatado una ola de indignación nacional e internacional entre ambientalistas, autoridades y la sociedad civil. El dispositivo, encontrado sumergido en el río Bermejo con evidentes signos de daño intencional, confirmó lo peor: la felina fue asesinada presuntamente por cazadores furtivos, en un golpe devastador para uno de los programas de reintroducción más ambiciosos de América Latina. Su última señal GPS se registró el 25 de octubre cerca del paraje Los Manantiales, y desde entonces, búsquedas por tierra y aire no hallaron rastro del animal.

"Acaí fue liberada con un collar de monitoreo que registraba su posición cada hora y enviaba esos datos a través de conexión satelital cada cuatro horas. Fue ese mismo collar el que permitió detectar su muerte –incluyendo una señal de mortandad– y el que, se espera, lleve a encontrar a los asesinos", explicaron desde la Fundación Rewilding Argentina, entidad encargada de su preservación junto con la provincia de Chaco y la Administración de Parques Nacionales (APN). Nacida el 28 de febrero de 2022 en libertad en el Parque Nacional Iberá, Acaí representaba un hito: era la quinta hembra liberada en el Impenetrable, procedente de un ecosistema exitoso de rewilding.

La APN presentó una denuncia ante la Justicia el 7 de noviembre, tras pericias que confirmaron la manipulación intencional del collar, posiblemente para ocultar el crimen. El gobernador Leandro Zdero anunció que la provincia se constituirá como querellante si se confirma el homicidio, prometiendo "no haber impunidad para los responsables y encubridores". "La defensa del yaguareté es una causa de todos. No es un animal más, es un símbolo del Chaco", enfatizó Zdero en redes sociales, donde su mensaje acumuló miles de interacciones. Rewilding Argentina también se sumará como querellante, impulsando una investigación que ya apunta a sospechosos locales, motivados por el miedo o la caza ilegal, en un contexto de tensiones previas: días antes de su desaparición, vecinos del paraje Manantiales reportaron avistamientos de Acaí, generando alarma por supuestos ataques a perros y ganado, pese a que expertos insisten en que los yaguaretés evitan humanos y prefieren presas silvestres.

Este acto de caza furtiva no es aislado, sino un recordatorio brutal de las amenazas que acechan a los yaguaretés en el Gran Chaco argentino, donde la deforestación, los atropellamientos y la persecución humana han reducido drásticamente su población a menos de 20 individuos en la región, según estimaciones actualizadas. La Ley 25.463 declara al yaguareté Monumento Natural Nacional, penalizando su caza con multas elevadas y hasta prisión efectiva, pero la aplicación enfrenta desafíos en zonas remotas.

El Rol Crucial del Monitoreo en la Supervivencia de los Felinos

La colocación de collares satelitales es una práctica esencial en los programas de reintroducción de especies amenazadas. Estos dispositivos permiten registrar la ubicación, alimentación, movimientos y estado general de los animales, ofreciendo datos en tiempo real que ayudan a los equipos de conservación a intervenir ante posibles riesgos. Según expertos de Rewilding Argentina, los collares emiten señales por GPS y VHF, facilitando no solo la localización de los individuos, sino también la detección de eventos clave como nacimientos o desplazamientos inusuales –precisamente lo que alertó sobre Acaí cuando su señal cesó abruptamente.

“Necesitamos saber cómo les va a estos yaguaretés y si están generando los efectos de restauración que los grandes carnívoros suelen tener en los ecosistemas”, explicó Sebastián Di Martino, director de conservación de la fundación, en una entrevista radial reciente. Di Martino detalló que, tras la pérdida de señal, equipos usaron avionetas para rastrear la VHF y localizaron el collar en el fango del Bermejo; intentos de recuperación con buzos y bombas de extracción continúan, pero el cuerpo de Acaí permanece desaparecido, posiblemente arrastrado por la corriente o ocultado. El monitoreo se complementa con cámaras trampa instaladas en puntos estratégicos del parque, que han permitido identificar ejemplares sin collar. Un ejemplo reciente es el avistamiento de un cachorro de apenas dos meses en la isla San Alonso, una prueba alentadora de que la población podría estar creciendo pese a las adversidades –de hecho, en principios de 2025 nació el primer cachorro silvestre en más de 35 años en el Chaco Seco, tras décadas sin crías naturales.

Este seguimiento no solo protege a los felinos, sino que evalúa su impacto ecológico: el regreso del yaguareté influye en la abundancia de presas, el equilibrio de otros depredadores y hasta en la regeneración de la vegetación. Sin estos grandes carnívoros, los ecosistemas del Chaco se desequilibran, con consecuencias que van desde la sobrepoblación de herbívoros hasta la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad. La muerte de Acaí, con su conducta exploratoria típica de reinsertados –que la llevó a bordes del parque–, subraya la vulnerabilidad de estos pioneros en territorios nuevos.

Un Proyecto Histórico para Recuperar al Rey del Chaco

Los esfuerzos por restaurar la población de yaguaretés en El Impenetrable datan de 2019, cuando un guardaparque identificó las huellas de un macho solitario al que bautizaron Qaramta –el único sobreviviente en la región en ese momento–. Ese descubrimiento marcó el inicio de un proceso sin precedentes: se le colocó un collar GPS y se confirmó la ausencia de hembras silvestres, lo que ponía a la subpoblación al borde de la extinción. Para revertir esta crisis, se logró por primera vez en el mundo la cruza entre un macho silvestre y hembras de cautiverio, un hito que atrajo a otros machos dispersantes y culminó en 2024 y 2025 con la liberación de cinco hembras, incluyendo dos hijas de Qaramta, una rescatada en Paraguay y Acaí del Iberá.

El proyecto, enmarcado en la Iniciativa Ríos del Yaguareté –lanzada días antes de la liberación de Acaí y que une esfuerzos en Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia–, busca no solo salvar al felino, sino restaurar ecosistemas degradados en el Gran Chaco, una de las hotspots de biodiversidad más amenazadas del mundo. Históricamente, el yaguareté se distribuía desde el sur de Estados Unidos hasta la Patagonia norte. Hoy, ocupa apenas el 5% de su rango original, con solo unos 216 individuos estimados en Argentina, concentrados en la Selva Misionera, las Yungas de Salta y Jujuy y el Gran Chaco –donde sobreviven menos de 20, haciendo de cada liberación un paso crítico. Las principales amenazas incluyen la deforestación masiva (que ha destruido el 20% del Chaco en la última década), la caza furtiva por trofeos o venganza contra depredadores de ganado, y los atropellamientos en rutas, factores que han limitado drásticamente las oportunidades de reproducción natural.

El asesinato de Acaí no solo representa una pérdida individual –su potencial para reproducirse con Qaramta o machos dispersantes era clave–, sino un retroceso para toda la iniciativa de suplementación y reintroducción. Ambientalistas advierten que sin una acción judicial firme, mayor protección territorial y campañas de educación comunitaria, el sueño de restaurar al yaguareté como guardián del ecosistema podría desvanecerse. "Este crimen debe ser un llamado a la acción global; la caza de yaguaretés no es inusual en Argentina, pero podemos cambiarlo con esfuerzos colectivos", enfatizó Emiliano Donadío, director ejecutivo de Rewilding, urgiendo leyes más estrictas contra la caza ilegal y el fortalecimiento de la Ley de Bosques.

La comunidad científica, ONG y redes sociales –donde #JusticiaPorAcaí ya es tendencia– esperan que la investigación, apoyada por los datos del collar y testimonios locales, identifique a los responsables y sirva como precedente. Mientras tanto, el Parque Nacional El Impenetrable sigue siendo un bastión de esperanza, donde cada huella detectada representa una victoria en la lucha por la biodiversidad. "Acaí no murió en vano; su legado impulsará una conservación más robusta", concluyeron desde Rewilding, reafirmando el compromiso pese al duelo.

 

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