En un avance crucial para conciliar la transición hacia energías renovables y la conservación de la biodiversidad, un estudio pionero de la Universidad de Oviedo revela cómo el seguimiento con dispositivos GPS en especies como los buitres puede optimizar la instalación de aerogeneradores eólicos, evitando impactos negativos en la fauna silvestre. Esta investigación, clave para la planificación espacial de energías renovables, identifica limitaciones en las normativas actuales de España y Portugal, urgiendo a una mayor protección ambiental en zonas sensibles. Palabras como energía eólica sostenible, conservación de aves rapaces y impacto ambiental de renovables destacan la urgencia de integrar datos científicos en la lucha contra el cambio climático.
El equipo del grupo Coexistencia para la Conservación, perteneciente al Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB) –un centro colaborativo entre la Universidad de Oviedo, el CSIC y el Principado de Asturias–, ha liderado este trabajo en alianza con la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) y la ONG portuguesa Palombar. Mediante el monitoreo de 64 buitres leonados y 26 quebrantahuesos –especies con vastos territorios de campeo y altamente vulnerables a colisiones con turbinas eólicas–, los científicos evaluaron las herramientas de planificación espacial desarrolladas por los gobiernos de España y Portugal, así como por las comunidades autónomas del noroeste ibérico.
Los resultados son alarmantes y esperanzadores a la vez: se detectaron zonas de alta intensidad de uso por estos buitres que no figuran adecuadamente clasificadas en los planes oficiales, incluyendo áreas de alimentación y corredores de vuelo distantes de sus sitios de cría, a menudo protegidos. "Gracias al seguimiento GPS de estas especies hemos identificado zonas con elevada intensidad de uso por parte de los buitres que necesitan incrementar el nivel de sensibilidad asignado en los instrumentos de planificación oficial", explica Elena Bravo-Chaparro, autora principal e investigadora del IMIB y del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo. Estas áreas, si no se reclasifican, podrían ver instalados aerogeneradores con riesgos elevados para la fauna, exacerbando la pérdida de biodiversidad en un momento crítico para la transición energética.
Más allá de la identificación de vulnerabilidades, el estudio –publicado en la prestigiosa revista Journal of Applied Ecology– subraya las deficiencias normativas que limitan el potencial de estas herramientas de planificación. Mientras algunas carecen de vinculación legal, dependiendo de la voluntad de los actores involucrados, regiones como Asturias destacan por prohibir proyectos eólicos en zonas de máxima sensibilidad. Sin embargo, la investigación advierte que incluso las categorías legalmente vinculantes son menos precisas en capturar los patrones reales de uso del espacio por los buitres. Patricia Mateo-Tomás, coautora y experta del IMIB, enfatiza: "Estos resultados nos estarían indicando la necesidad de aumentar la vinculación legal de las herramientas de planificación oficial existentes, especialmente en las zonas de mayor sensibilidad".
Este hallazgo no es aislado. Proyectos relacionados del mismo grupo, como el equipamiento con GPS de milanos reales rehabilitados en Asturias, han confirmado la supervivencia de ejemplares en el medio y recorrido distancias superiores a 500 kilómetros, ayudando a evaluar impactos eólicos en la biodiversidad. Además, estudios previos de 2023, que combinaron tecnología GPS con monitoreo de mortalidad bajo turbinas, ya habían mapeado áreas de alto riesgo para aves en parques eólicos, subrayando la necesidad de planificación espacial para proteger especies vulnerables. En el contexto europeo, con el plazo del 26 de febrero de 2026 para que los Estados Miembros identifiquen zonas de aceleración de renovables –donde se simplificarán evaluaciones ambientales–, esta metodología se presenta como una herramienta vital para equilibrar objetivos de desarrollo sostenible, como la lucha contra el cambio climático y la preservación de la biodiversidad.
La investigación, financiada parcialmente por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y fondos NextGenerationEU, propone extender esta aproximación a otras especies y proyectos ambientales. En regiones como el occidente de Asturias, clasificadas como de alta capacidad eólica pero con intenso uso por buitres, se urge a evaluaciones detalladas y medidas de mitigación para instalaciones existentes. Este enfoque no solo minimiza impactos, sino que acelera un despliegue ordenado de renovables, demostrando que energía limpia y protección ambiental pueden coexistir.
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