En un drama ecológico que acelera el colapso climático, El Impenetrable –el corazón boscoso del Gran Chaco– pierde 167.684 hectáreas en solo 4,5 años por la furia de la soja y la ganadería voraz, generando millones en ganancias fugaces para pocos mientras condena a 60.000 almas a la miseria perpetua y al planeta a temperaturas infernales de 50°C.

En las profundidades húmedas y palpitantes de la Amazonia ecuatoriana, donde el aire se enreda en vapores selváticos como un amante febril, un hongo insignificante —Pestalotiopsis microspora— despertó con un hambre voraz que podría devorar el corazón podrido de nuestra era plástica. Es un ser microscópico, que lame y disuelve el poliuretano sólido como si fuera la pulpa jugosa de una madera ancestral, incluso en las tinieblas asfixiantes sin oxígeno, desafiando las leyes de la degradación que hemos escrito con tinta de petróleo. A no confundirse: no es un capricho de la naturaleza. Es un rugido erótico de la evolución, un beso letal al monstruo que hemos parido: el plástico, ese amante eterno que nos ahoga en sus fragmentos invisibles.

En un torbellino judicial que eriza la piel y despierta la rabia colectiva. Son 60.000 almas neojerseyanas, atrapadas en las garras de un veneno invisible, se reparten un tesoro sangriento de 4,9 millones de dólares. Este pacto demoníaco, sellado entre la titánica Middlesex Water Co. y el imperio químico 3M, castiga la osadía de violar límites letales de PFOA, ese seductor eterno que corrompió ríos de vidas cotidianas con su abrazo corrosivo.

En el corazón de la COP30, la cumbre climática de la ONU presidida por Brasil, se ha lanzado el pionero Plan de Acción de Belém para la Salud (BHAP), la primera estrategia global de adaptación climática dedicada exclusivamente al sector sanitario, impulsada por más de 80 países, organizaciones internacionales y la sociedad civil. Ante la escalada del cambio climático que intensifica enfermedades, provoca muertes masivas y sobrecarga sistemas de salud, este plan propone un marco integral para forjar infraestructuras resilientes, con énfasis en la justicia climática y la inclusión de poblaciones vulnerables como pueblos indígenas y comunidades afectadas.

En un pulso entre desarrollo inmobiliario y preservación ecológica, el proyecto Puerto Nizuc genera alarma en los humedales del Río de la Plata. La desarrolladora habría iniciado obras en 170 hectáreas de bosque nativo y selva marginal en Guillermo Enrique Hudson, clasificadas como protegidas por la Ley 14.888 de Bosques Nativos provincial, desatando acusaciones de incumplimientos normativos que amenazan la biodiversidad local y los patrones hídricos naturales. #HumedalesEnPeligro #LeyDeBosquesNativos #BerazateguiAmbiental

 La Ley de Glaciares, que protege estos cuerpos de hielo y sus entornos como reservas vitales de agua, podría sufrir modificaciones significativas a principios de 2026, según revelaron fuentes oficiales. En el oficialismo, se reconoce que desde hace meses se escuchan los reclamos de provincias con fuerte vocación minera, como San Juan, Catamarca, Salta, Jujuy y Santa Cruz, que demandan ajustes en la reglamentación para atraer mayores inversiones en el sector extractivo.

En un mundo asediado por la crisis climática y la volatilidad de los combustibles fósiles, la energía nuclear emerge no como un recuerdo del pasado, sino como el salvavidas indispensable para un futuro descarbonizado. Hoy, Argentina se posiciona en el epicentro de esta transformación global, gracias a un yacimiento de uranio en Río Negro que podría generar 195 millones de dólares en inversiones y catapultar al país hacia la soberanía energética. "Hoy el mundo volvió a valorar la energía nuclear como limpia, estable y esencial para reducir emisiones", declaró Guillermo Pensado, asesor de Blue Sky Uranium –propietaria del reservorio Amarillo Grande– y presidente de la Cámara de Empresas Mineras de Mendoza, en una entrevista exclusiva con Creación Renovable, el programa radial de la Cámara Minera de San Juan emitido por CNN San Juan.

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