Italia revive la energía nuclear tras 40 años

El Senado italiano aprobó por 81 votos la ley que habilita el regreso de la energía nuclear, prohibida desde el referéndum de 1987. El plan de Giorgia Meloni apuesta por los reactores modulares pequeños (SMR) para reducir la dependencia energética y enfrentar la crisis de precios de la electricidad.

Casi cuatro décadas después de que un referéndum sellara el cierre de sus centrales, Italia decidió reabrir la puerta a la energía nuclear. El Senado dio la aprobación definitiva al proyecto con 81 votos a favor, 51 en contra y siete abstenciones. La Cámara de Diputados ya había dado su visto bueno en junio.

La norma es una ley delegada: no autoriza la construcción inmediata de reactores, sino que le encarga al Gobierno de Meloni definir en doce meses el marco normativo de todo el sector.

Una jornada «histórica»

El ministro de Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin, autor del proyecto, calificó la votación como histórica. Según dijo, la energía nuclear sostenible, junto con las renovables, hará de Italia un país seguro, independiente y competitivo. También aclaró que la energía nuclear «no es un regreso al pasado».

Meloni celebró la decisión en las redes sociales. Sostuvo que Italia recupera un marco de reglas para producir energía nuclear y que la ley busca más seguridad energética, menos dependencia del exterior y un suministro estable para familias y empresas. La primera ministra puso el foco en una paradoja: Italia importa electricidad generada en centrales nucleares de países vecinos, pero no puede producirla.

Qué deberá definir el Gobierno

Los decretos tendrán que fijar las condiciones de seguridad, las autorizaciones, el tratamiento de residuos y los criterios para elegir los emplazamientos. También deberán establecer los requisitos para construir, operar y cerrar las plantas, las garantías financieras y el reparto de competencias en materia de seguridad.

La ley prevé además un programa nacional de energía nuclear sostenible. Contempla el fortalecimiento del organismo de seguridad nuclear y regula todo el ciclo de vida de las instalaciones. El programa incluye también la energía de fusión.

Pichetto Fratin adelantó que su cartera trabaja en los decretos de aplicación y que estarán listos antes de que termine 2026.

La apuesta: minirreactores en lugar de grandes centrales

El Gobierno no piensa en replicar el modelo del siglo pasado. El esquema se basa en los reactores modulares pequeños (SMR) de tercera generación avanzada, y los promotores privados deberán cubrir por su cuenta los costos de construcción, gestión y desmantelamiento.

Los plazos son ambiciosos y no del todo coincidentes:

  • 2033-2034: es la fecha estimada por Pichetto Fratin para las primeras centrales, según los especialistas y las empresas del sector.
  • 2035: es el año fijado por EDF, Edison y Nuward para poner en marcha el primer SMR de unos 400 megavatios, con un costo objetivo cercano a los 100 euros por megavatio hora.
  • Después de 2040: los reactores de cuarta generación enfriados con plomo no estarían disponibles antes de esa fecha.

En el plano industrial, el actor central es Nuclitalia, sociedad formada por Enel, Ansaldo Energia y Leonardo, que debe seleccionar las tecnologías más adecuadas para el sistema eléctrico italiano. Italia también integra la Alianza Nuclear Europea, que lidera Francia, y la Alianza Industrial sobre SMR.

Cuánta energía aportaría

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) proyecta un escenario de 8 gigavatios nucleares al 2050, suficientes para cubrir cerca del 11% de la demanda eléctrica. Aprovechando todo el potencial identificado, se llegaría a 16 gigavatios y hasta el 22%. Se trata de un escenario de planificación, no de una capacidad ya programada mediante proyectos concretos.

A escala continental, la Comisión Europea apunta a los primeros proyectos SMR en el bloque a comienzos de la década de 2030 y estima una capacidad europea de entre 17 y 53 gigavatios al 2050.

Guerras, gas y facturas: el contexto

El giro llega en plena crisis energética. La medida se produce tras la disparada de los precios por las guerras en Ucrania e Irán. Italia, muy dependiente del gas ruso antes de 2022, recurrió después a proveedores de Medio Oriente, hoy afectados por el prolongado bloqueo en el estrecho de Ormuz.

Los números pesan. El precio mayorista de la electricidad superó los 200 euros por megavatio hora en septiembre, el doble del costo objetivo de los nuevos SMR, tras un promedio de 180 euros en agosto. Según Infobae, el Gobierno también invocó el aumento previsto de la demanda por la electrificación de hogares, industrias y transporte, junto con el crecimiento de los centros de datos, y los objetivos europeos de descarbonización para 2050.

El pasado que vuelve

Italia operó cuatro reactores antes de abandonar su programa atómico. El referéndum de 1987, convocado tras el accidente de Chernóbil, decidió el cierre. La última planta, la de Trino Vercellese, en el Piamonte, cerró definitivamente el 1 de julio de 1990. Los votantes volvieron a rechazar la opción nuclear en 2011, después del accidente de Fukushima.

Residuos: el gran problema pendiente

Uno de los puntos más sensibles es el destino de los desechos. Italia no tiene todavía un depósito nacional definitivo para los materiales de su antiguo programa, que siguen en instalaciones temporales repartidas por el país.

Pichetto Fratin explicó que la regulación distinguirá dos tipos de depósitos. Uno será un almacenamiento temporal para los residuos de mayor actividad, que luego podrían trasladarse a un repositorio geológico cuya evaluación se desarrolla en el ámbito europeo. El otro se destinará a los residuos de baja y media intensidad, como los del desmantelamiento de viejas centrales y los de origen hospitalario. La elección de los sitios deberá incluir a los municipios involucrados.

Un Parlamento dividido

Fratelli d’Italia, la Liga, Forza Italia y Acción apoyaron el proyecto. Italia Viva se abstuvo. El Partido Democrático, el Movimiento 5 Estrellas y Alianza Verdes e Izquierda votaron en contra. El líder de la Liga, Matteo Salvini, reivindicó la aprobación como una batalla que su partido libra desde hace años.

Los opositores cuestionan sobre todo cuánto costará y quién pagará. Cuestionan la falta de definiciones sobre costos, financiamiento y tecnologías. El Movimiento 5 Estrellas advierte que algunas soluciones aún no alcanzaron disponibilidad comercial consolidada, y Alianza Verdes e Izquierda reclama precisiones sobre el presupuesto.

Las dudas tienen respaldo técnico. El Banco de Italia recordó que los SMR, los AMR y los microrreactores están en gran parte en fase de estudio o prototipo, con costos casi imposibles de cuantificar. Según una comparación de precios, los nuevos parques solares lograron precios promedio de unos 57 euros por megavatio hora y los eólicos de 73, aunque su producción no es programable. En el Senado, según el medio Energia Oltre, el Nobel de Física Giorgio Parisi criticó los costos, mientras que la directora ejecutiva de Ansaldo Nucleare, Daniela Gentile, defendió la ley delegada y pidió más participación pública en las inversiones para reducir el riesgo de los inversores.

Lo que viene

Con la ley aprobada, la atención se traslada a los decretos de aplicación, que definirán si el regreso nuclear se concreta o queda en el papel. Los puntos clave serán el financiamiento, la elección de la tecnología, el depósito de residuos y la aceptación de las comunidades locales. Italia, que pasó casi cuarenta años fuera del mapa nuclear, ya tiene el marco legal, pero el camino técnico y político recién empieza.