La provincia bonaerense… digo, pampeana avanza con parques solares y eólicos para cubrir más de la mitad de su demanda eléctrica en 2027, mientras Argentina ya roza el 51% de energía limpia en su matriz nacional
La Pampa se metió de lleno en la carrera de las energías renovables y va por un objetivo ambicioso: dejar de depender del mercado mayorista eléctrico y generar su propia energía a costos más bajos. La provincia, que según la Agencia Icomex (Inversiones y Comercio Exterior de La Pampa) nunca pagó fuera de término una factura a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), hoy paga entre US$60 millones y US$80 millones anuales por su abastecimiento energético. Y quiere cambiar esa ecuación.
Bajo la gestión del gobernador Sergio Ziliotto, la provincia puso en marcha desde 2020 un plan de transición energética que combina inversión pública y privada, con parques eólicos y solares como protagonistas. La meta es concreta: para 2027, La Pampa busca cubrir con fuentes renovables 157 de los 253 megavatios (MW) de su consumo eléctrico pico, es decir, más de la mitad de su demanda total.
Un plan con tres patas
El esquema pampeano se apoya en tres ejes centrales:
- Generación de energía propia a partir de fuentes limpias.
- Ahorro energético en el consumo.
- El Estado como articulador de iniciativas públicas y privadas.
“El plan lo empezamos a hacer desde la idea de que habíamos detectado un cuello en el desarrollo y en el crecimiento de la escala del tipo de empresa que tiene la gente. Hubo que hacer algunas obras para tratar de igualar o de empardar con las necesidades actuales en el tema eléctrico”, explicó Matías Toso, secretario de Energía y Minería de la provincia, en un encuentro con periodistas del que participó LA NACION.
La estrategia arrancó siendo 100% estatal para validar el modelo, y hoy ya mutó hacia una mayoría de inversión privada. “Arrancamos el 100% público para demostrar que el mercado funciona, que es viable y aprender también de cómo funciona ese mercado. Ahora ya pasamos a una mayoría privada”, señaló Sebastián Lastiri, director ejecutivo de Icomex.
Los tres parques que ya cambian la matriz pampeana
- Parque solar Antü Mamüll (Victorica): impulsado por la petrolera estatal PAMPetrol, demandó una inversión de US$8.168.620. Tiene 15 hectáreas, 14.280 paneles solares y una potencia instalada de 7,2 MW. Genera 16.413 megavatios-hora (MWh) al año, suficientes para abastecer a 4300 hogares.
- Parque eólico La Banderita (General Acha): financiado 100% por capital privado (Grupo Frali), con una inversión de US$58,8 millones. Cuenta con 40 MW de potencia y capacidad para abastecer a 46.000 usuarios.
- Parque solar fotovoltaico General Pico: se extiende sobre 188 hectáreas, de las cuales 100 estarán dedicadas a generación. Su primera etapa, de 30 hectáreas y 28.800 paneles solares, tendrá 15 MW de potencia y generará 37.236 MWh anuales, cubriendo el 25% de la demanda de la ciudad de General Pico (unos 9000 hogares). La instalación de paneles arrancará en octubre, con puesta en marcha entre enero y febrero de 2027. El 80% de la inversión —US$8.392.000— es privada (Megatrans, Cimepro y Martínez y De La Fuente), y el 20% restante —US$2.098.000— corresponde a PAMPetrol.
Con ese envión, la provincia ya presentó 13 nodos para que empresas privadas inviertan en nuevos proyectos, entre ellos Caleufú, General San Martín, Miguel Cané, Intendente Alvear y Speluzzi.
El as bajo la manga: la hidroeléctrica Casa de Piedra
Además de la energía eólica y solar, La Pampa cuenta con una carta clave: el acuerdo con la Central Hidroeléctrica Casa de Piedra, un emprendimiento interprovincial compartido con Buenos Aires y Río Negro. Ese convenio le permite a la provincia comprar toda la producción energética de la represa a un precio menor al del mercado mayorista.
“Comprar la energía que produce Casa de Piedra nos permitió este mes absorber un 15% de aumento de la tarifa a los sectores productivos”, afirmó Ziliotto. Según precisó Toso, ese mecanismo generó un ahorro de $500 millones, dinero que «no salió de la economía pampeana».
“Tenemos un mercado cautivo y tenemos un techo de ver cómo esos 80 millones de dólares no salen de La Pampa y se quedan aquí generando efecto de acumular movimiento económico y recursos humanos”, resumió el gobernador.
Por qué el momento es clave: la Argentina bate récords de energía limpia
El movimiento pampeano no ocurre en el vacío. Toso fue contundente sobre el contexto nacional: “Estamos en un momento del sistema súper crítico. Los precios más altos de toda la historia en dólares de la energía en la Argentina fueron el mes pasado”.
Y los números respaldan la urgencia. Según datos de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de Energías Renovables (CEA) basados en información de Cammesa, durante 2025 las renovables e hidroeléctricas cubrieron el 40,21% de la demanda eléctrica nacional, con una generación total de 56.799 gigavatios-hora (GWh) sobre una demanda de 141.249 GWh. Meses después, en agosto de 2026, un informe de Ricsa marcó un hito histórico: por primera vez, la generación limpia superó el 51% del total nacional, con la energía térmica retrocediendo al 39,99% y la nuclear estable en 8,54%.
La composición de esa matriz renovable muestra el peso de cada tecnología: 52,2% hidráulica de gran escala, 33,4% eólica, 9,2% solar y 2,8% bioenergías (biomasa y biogás), según el informe de la CEA correspondiente a 2025.
Una carrera regional en la que Argentina todavía va atrás
A pesar de estos avances, el país sigue rezagado frente a sus vecinos. Según el Global Electricity Review 2025 de la organización Ember, en América Latina y el Caribe el 65% de la electricidad ya proviene de fuentes limpias, muy por encima del promedio mundial (41%). Uruguay logró que el 95% de su matriz eléctrica sea renovable gracias a una política de Estado sostenida, mientras que Brasil multiplicó por cinco su generación eólica en la última década y casi por siete su generación solar en los últimos cinco años.
En ese marco, la adhesión de La Pampa a la Ley Nacional 27.191 —a través de la Ley provincial 2.918, sancionada en 2016— fijó como meta alcanzar el autoabastecimiento eléctrico en un plazo de diez años, un objetivo que hoy empieza a materializarse con el plan de Ziliotto.
Diversificar la economía, más allá de la energía
Para el gobernador, el plan trasciende lo estrictamente eléctrico. “No es un sector que genere fuentes de trabajo intensivas, pero es complementario. Tiene que ver con diversificar la matriz productiva y salir históricamente de esa matriz agrícola ganadera”, sostuvo Ziliotto, en referencia al perfil histórico de la economía pampeana, tradicionalmente atada al campo.
Con parques solares, eólicos y un acuerdo hidroeléctrico estratégico, La Pampa se posiciona como una de las provincias que más rápido avanza hacia el autoabastecimiento energético, en un país que —pese al atraso regional— empieza a mostrar señales concretas de transición energética hacia las fuentes limpias.
