Milei les exige a las mujeres tener hijos, pero desmanteló 48 de las 50 políticas de cuidados del Estado argentino

El presidente argentino responsabiliza a las mujeres por la baja natalidad y culpa al aborto legal del estancamiento económico, mientras su gobierno recortó el Plan 1000 Días, eliminó los kits de lactancia y dejó sin resolver 9 de cada 10 pedidos de cuidado por discapacidad.

«Estamos pagando muy cara la locura de los pañuelitos verdes. Esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos cuesta caro en términos de crecimiento, y ni les cuento en términos de sistema previsional». Con esa frase, pronunciada desde el escenario de un hotel de lujo porteño durante el cierre del Council of the Americas 2026, Javier Milei —55 años, sin hijos— volvió a poner a las mujeres en el centro de su discurso económico. Esta vez, para responsabilizarlas por la caída sostenida de la natalidad que atraviesa la Argentina desde hace más de una década.

El mandatario libertario fue categórico: «Hoy la Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de la natalidad que permita la reposición», sentenció ante empresarios, funcionarios y gobernadores. No es la primera vez. Ya en mayo de 2025, ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham), había advertido que «el miedo es que el mundo se quede sin gente» y lamentó no haber podido frenar antes la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

Un reclamo sin políticas que lo sostengan

El problema, señalan especialistas y organizaciones sociales, es que el discurso presidencial exige maternidad sin ofrecer las condiciones para ejercerla. Según un relevamiento de la mesa intersectorial La Cocina de los Cuidados, de un total de 50 políticas nacionales vinculadas a los cuidados que existían al inicio de su gestión, solo dos siguen plenamente activas. El resto fue derogado, recortado o directamente desmantelado.

Entre las bajas más resonantes:

  • El Plan 1000 Días, orientado al cuidado integral durante el embarazo y los primeros meses de vida del bebé, sufrió una caída presupuestaria del 34% entre 2023 y 2026.
  • Los kits de lactancia dejaron de comprarse y distribuirse: hoy solo se entrega fórmula.
  • El presupuesto destinado a construir o remodelar espacios de primera infancia fue directamente eliminado.
  • En discapacidad, las prestaciones de cuidado muestran que en los últimos tres años solo se otorgó una de cada diez solicitudes.
  • El Plan ENIA (Educación Sexual Integral y prevención del embarazo no intencional en la adolescencia), vigente desde 2017, también fue desmantelado, pese a que había logrado reducir el embarazo adolescente un 72% entre 2014 y 2024.

Las dos únicas políticas que sobreviven son la Canasta de Crianza —un registro estadístico sobre el costo de criar a un menor— y el reconocimiento de un año de aportes previsionales por cada hijo a las mujeres.

«El deseo de ser madre sigue intacto, lo que falta son las condiciones»

Los datos oficiales desmienten la lectura del Presidente. La caída de la natalidad en Argentina comenzó en la década de los ochenta y se profundizó a partir de 2014, seis años antes de que se aprobara la ley de aborto, sancionada a fines de 2020 y vigente desde enero de 2021. La tasa de fecundidad se ubica hoy en 1,2 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional, una tendencia que se repite en la mayoría de los países del mundo y que no guarda relación causal demostrada con la legalización del aborto.

«Los datos confirman que el deseo de tener hijos e hijas sigue vigente en la sociedad argentina, pero se enfrenta a una brecha entre aquello que se anhela y lo que efectivamente puede concretarse», explicó Mariana Isasi, responsable de la oficina en Argentina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Una encuesta nacional de intenciones reproductivas elaborada por UNFPA junto a la consultora Voices! reveló que:

  • El 57% de las personas de entre 18 y 45 años todavía no alcanzó la cantidad de hijos que desearía tener.
  • El 79% menciona no poder ofrecerles bienestar económico.
  • El 78% señala la falta de una vivienda digna.
  • El 74% apunta a la falta de tiempo para dedicar a los cuidados.

La motosierra también llegó a la crianza

Para la economista Lucía Cirmi Obón, coautora del relevamiento de La Cocina de los Cuidados, el diagnóstico es contundente: «Cada vez más familias deben resolver solas cómo criar, acompañar, alimentar y cuidar; necesidades que deberían formar parte de un sistema de protección social». Cirmi participó la semana pasada, junto a 250 organizaciones sociales, de la presentación de un Acuerdo Nacional por los Cuidados.

La especialista remarca además que el ajuste no se limitó a programas específicos de primera infancia: también impactó en el presupuesto educativo, en momentos en que —según su análisis— la menor cantidad de nacimientos podría aprovecharse para mejorar la calidad educativa o ampliar la cobertura de jardines de infantes, donde hoy no hay vacantes suficientes para todos los niños.

A esto se suma la reforma laboral impulsada por el Gobierno, que habilitó la posibilidad de extender la jornada laboral hasta las 12 horas, una medida que, según las críticas, reduce aún más el tiempo disponible de madres y padres para dedicar a la crianza.

«Hay urgencia por que aparezcan bebés, pero abandono con los que ya nacieron»

La filósofa Florencia Sichel, autora del libro Todas las exigencias del mundo (Planeta), sintetizó la contradicción del planteo oficial: «Pareciera que hay una urgencia porque aparezcan bebés, pero un abandono con esos hijos y esas familias que deciden tenerlos al día de hoy». Sichel remarcó que quienes hoy deciden ser madres «lo hacen con un costo muy alto que pagan al interior de cada familia», sin respaldo estatal.

Según su análisis, revertir la caída de la natalidad excede la discusión sobre un modelo de familia —de hecho, la encuesta de UNFPA confirma que el ideal de dos hijos sigue siendo mayoritario entre los argentinos— y exige pensar en vacantes en jardines, espacios públicos en buen estado, licencias laborales y, en definitiva, un país más amigable con la infancia.

Un patrón de declaraciones que se repite

Las frases de agosto no fueron un exabrupto aislado. Milei ya había cargado contra los «pañuelos verdes» —símbolo de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito— en reiteradas ocasiones desde que asumió la presidencia en diciembre de 2023, llegando a afirmar en 2024, durante un acto en el estadio Luna Park, que el aborto fue «utilizado por la humanidad para controlar la natalidad y la población desde el imperio egipcio hasta la actualidad», en referencia a una teoría conspirativa vinculada al Club de Roma.

El discurso se da, además, en el marco de una agenda política más amplia: días antes de sus últimas declaraciones, un encuentro organizado por la Political Network for Values, en alianza con funcionarios nacionales y de la Ciudad de Buenos Aires, tuvo como objetivo explícito promover el modelo de «familia tradicional» y rechazar tanto la Educación Sexual Integral (ESI) como el aborto legal.