Milei promete en la ONU cero regulación para la IA y sella la alianza con Trump

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Javier Milei garantizó que la Argentina no aplicará regulación preventiva a la inteligencia artificial y ofreció beneficios fiscales, marco jurídico flexible y responsabilidad limitada para atraer inversiones tecnológicas, en sintonía directa con Donald Trump y a contramano del modelo europeo.

El presidente Javier Milei volvió a subirse este miércoles al estrado de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas y lanzó una promesa que resonó fuerte entre gobiernos, empresarios tecnológicos e inversores: la Argentina no regulará de manera preventiva la inteligencia artificial (IA). Fue la frase central de un discurso de 19 minutos en el que el mandatario buscó posicionar al país como un polo global de desarrollo tecnológico, en una alianza explícita con Estados Unidos frente al avance regulatorio de otras potencias como la Unión Europea.

“Queremos ser el lugar más competitivo del mundo para desarrollarla, con el compromiso de no regular de manera preventiva”, repitió Milei en dos ocasiones ante jefes de Estado y representantes de los pueblos del mundo, en un tramo del discurso que el propio Gobierno había anticipado como uno de los ejes centrales de la intervención presidencial.

Una oferta concreta para atraer inversiones

Más allá de la consigna, el mandatario presentó un paquete de incentivos dirigido directamente a las empresas del sector: responsabilidad limitada para las compañías que desarrollen IA en el país, beneficios fiscales y un marco jurídico sin restricciones preventivas. Según explicó, la Argentina cuenta con las condiciones materiales para competir en toda la cadena de valor tecnológica: minerales críticos, energía, talento humano y capacidad de desarrollo en cada eslabón del proceso.

“Tenemos los minerales críticos, la energía, el talento y la capacidad para competir en cada eslabón de esa cadena de valor”, sostuvo el Presidente, en una oferta que se suma a anuncios recientes del Gobierno, como la designación de un funcionario con experiencia en desarrollo tecnológico al frente de un área clave de Innovación, Ciencia y Tecnología.

El argumento histórico: “Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”

Milei encuadró su defensa de la IA en una lectura histórica de las revoluciones tecnológicas. Recordó que la imprenta, la máquina a vapor, la electricidad e Internet generaron en su momento el mismo temor: la destrucción masiva de empleo. Y apeló a un dato concreto: al inicio de la Revolución Industrial el planeta tenía apenas 800 millones de habitantes; si el empleo se hubiera mantenido constante, como auguraban los pesimistas de la época, el desempleo mundial actual superaría el 90%, ya que la población se multiplicó más de diez veces.

“Allí donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”, afirmó, y trajo a colación a Adam Smith para comparar a la inteligencia artificial con la división del trabajo que multiplicó la capacidad productiva en la era industrial: “la IA será la fábrica de alfileres del siglo XXI, y mucho más”, señaló, según el texto completo de su discurso.

El Presidente sostuvo que los mercados generarán demanda genuina capaz de absorber ese salto productivo, “sin necesidad de déficits fiscales ni emisiones furiosas de dinero”.

Un ataque directo al rol regulador del Estado

La crítica más filosa apuntó contra la posibilidad de que los Estados controlen el desarrollo de la IA. “El Estado no es una criatura abstracta, sino hombres, funcionarios y burócratas”, advirtió Milei, y sostuvo que cederle esa facultad equivale a darle a algunos el poder de limitar lo que los demás pueden crear. Citó además a Ludwig von Mises para reforzar su tesis de que «las buenas personas no piensan en controlar la vida de sus semejantes».

Frente a ese riesgo, propuso un principio alternativo que cerró con una fórmula que ya se volvió una de las frases más citadas del discurso: “Ante la incertidumbre, determinación. Ante el miedo, coraje. Ante la decadencia, ambición. Ante la resignación, optimismo”.

Alineamiento total con Trump: Occidente debe liderar la carrera tecnológica

El segundo eje del mensaje fue geopolítico. Milei planteó que “es necesario que sea Occidente quien lidere el desarrollo de la tecnología”, para garantizar que ese proceso respete valores como la vida, la libertad, la propiedad privada y la dignidad humana. “En eso compartimos plenamente la visión del presidente Donald Trump”, remarcó, en una referencia directa a la política de la Casa Blanca de rechazar cualquier marco regulatorio supranacional para la IA.

La sintonía con Washington no es casual ni nueva. Días antes del discurso, Trump había calificado como “bulo” y “patraña” los temores sobre los riesgos existenciales de la inteligencia artificial, en medio de un fuerte debate desatado por un ensayo del CEO de Anthropic, Dario Amodei, que pedía desacelerar el desarrollo de los modelos de IA ante crecientes riesgos de seguridad. A esa advertencia se habían sumado, en una coincidencia inusual dentro del sector, Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk (xAI). Trump respondió entonces que “el único control que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente” y acusó a los críticos de alimentar una “conspiración enfermiza” que solo beneficiaría a China, con quien Washington mantiene una carrera declarada por el liderazgo tecnológico global.

Ese es, precisamente, el terreno en el que Milei buscó insertar a la Argentina: como socio estratégico de Estados Unidos, junto a Israel, países con los que —dijo— comparte “una profunda afinidad de valores y una complementariedad estratégica”. En ese marco, ratificó el repudio a los ataques del régimen iraní contra Israel y confirmó que la Argentina mantiene la declaración de organización terrorista sobre la Guardia Revolucionaria Iraní.

A contramano de Europa: el modelo que la Argentina rechaza

La apuesta argentina se ubica en las antípodas del camino que transita la Unión Europea, que desde agosto de 2024 avanza en la implementación del AI Act, el primer marco regulatorio integral del mundo para la inteligencia artificial. La norma europea clasifica los sistemas de IA según su nivel de riesgo, prohíbe usos como la puntuación social o la vigilancia biométrica masiva, y exige auditorías y explicabilidad para los modelos de propósito general, con multas que pueden alcanzar entre el 1,5% y el 7% de la facturación de las empresas infractoras. Ese modelo, de aplicación extraterritorial, es el que Milei describió implícitamente como el que la Argentina no va a copiar.

Durísimas críticas a la ONU y la acusación de “genocidio” por la gestión de la pandemia

Antes de abordar la inteligencia artificial, el Presidente dedicó buena parte de su discurso a un diagnóstico demoledor del organismo multilateral. Calificó a la ONU como una “organización inútil que solo sirve para alimentar a una casta de parásitos fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bienintencionados”. El pasaje más duro fue para el manejo de la pandemia: acusó a organismos dependientes de la ONU de haber impulsado “políticas de encierro forzado que destruyeron empleos, arruinaron la educación de una generación entera de niños y le costaron la vida a millones de personas que murieron solas”, políticas que calificó directamente de “genocidio” y que vinculó con la decisión argentina de abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El mandatario también cuestionó la Agenda 2030 y anticipó que la Agenda 2045 —a la que definió como una nueva versión del mismo modelo— “va a fracasar”, en una crítica que extendió a las agendas de género, el «extremismo ambiental» y las políticas de inmigración impulsadas por el organismo.

Malvinas, otra vez en el centro de la escena

El otro gran capítulo del discurso fue la causa Malvinas, que Milei definió como “una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad”. Recordó que hace 50 años la Asamblea General aprobó la resolución 31/49, que insta a no modificar unilateralmente la disputa de soberanía, y remarcó que esa disposición lleva cinco décadas sin cumplirse.

El tramo más concreto fue la advertencia sobre el proyecto Sea Lion, que avanza hacia la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina mediante licencias otorgadas por el Reino Unido, que además prorrogó por cinco años las licencias petroleras en las islas apenas un día antes del discurso presidencial. “Toda actuación en este sentido no autorizada por la República Argentina constituye un acto ilícito”, afirmó Milei, citando la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El Gobierno ya presentó notas de desaliento, aplicó sanciones a empresas involucradas y envió al Congreso un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional.

El Presidente ofreció además a Vaca Muerta como una oportunidad de inversión “de escala histórica”, aunque fijó un límite claro: “No seremos indiferentes frente a quienes exploten recursos bajo ocupación externa ilegal”. Volvió a llamar al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales y rechazó que el principio de libre determinación de los pueblos sea aplicable a los habitantes del archipiélago, a quienes calificó como una “población implantada”.

El cierre: una invitación a “los hombres y mujeres libres del mundo”

Sobre el final, Milei lanzó un llamado directo a “los hombres y mujeres libres del mundo, a los científicos, a los emprendedores, a los creadores”, a quienes invitó a encontrar en la Argentina “una tierra inmensa de campos fértiles, de petróleo, de minerales y de talento humano”. Apeló a la historia migratoria del país como prueba de que es posible reconstruir la prosperidad desde cero y remató: “Durante un siglo ensayamos casi todas las formas de impedir nuestra propia grandeza”.