Una ONG chilena y una empresa textil adaptaron una prenda para perros y gatos con el fin de proteger las heridas de pingüinos rescatados. El invento, que podría ser el primero de su tipo en el mundo, usa cobre y zinc para evitar infecciones.
Una tecnología textil pensada originalmente para mascotas está dando un giro insólito en Chile: proteger a los pingüinos silvestres que llegan heridos a centros de rescate. La solución consiste en un traje forrado con micropartículas de cobre y zinc, diseñado para impedir que las aves se picoteen sus propias heridas o se arranquen los puntos de sutura durante la recuperación.
El proyecto reúne a la ONG Conservación Humboldt, con sede en la Región de Coquimbo, y a la empresa textil Kimbavet, con el respaldo del Buin Zoo en las primeras pruebas de diseño y ajuste. Según el equipo, podría tratarse de la primera vez que se usa un «body» terapéutico con estas características en pingüinos a nivel mundial.
El problema: aves que se autolesionan durante la cura
Conservación Humboldt es una corporación sin fines de lucro fundada en La Serena en 2015, dedicada al rescate, rehabilitación y reinserción de fauna marina protegida: pingüinos de Humboldt, lobos marinos, chungungos y tortugas que llegan varados en la costa.
Buena parte de los ejemplares ingresan con heridas en el pecho o la espalda, provocadas por redes de pesca, hélices de embarcaciones o ataques de lobos marinos. El desafío clínico es que, al ser animales silvestres, no toleran vendajes prolongados y tienden a picotear sus propias lesiones o quitarse los puntos, lo que retrasa —y a veces arruina— la cicatrización.
«El problema es que estos animales no se pueden vendar por períodos muy largos. Además, pueden picotear la herida, molestarla o sacarse los puntos. Necesitábamos una forma de proteger la lesión y evitar que ellos mismos provocaran un daño mayor«, explicó el Dr. Tomás Pino Damke, presidente de Conservación Humboldt.
De los perros y gatos a los pingüinos
La solución no nació pensando en aves. BodyCobre es una prenda desarrollada por Textil Kimba, una empresa familiar chilena con más de 50 años de trayectoria, que hace unos 15 años comenzó a incursionar en el rubro veterinario. El producto, fabricado con tecnología certificada llamada Copptech, se usa hoy como ropa postquirúrgica para perros y gatos, en reemplazo del clásico collar isabelino.
De acuerdo con información de sus propios desarrolladores y de fichas técnicas comerciales, la prenda combina cobre y zinc en un tejido elástico (compuesto aproximadamente por 63% algodón, 33% poliéster/cobre y 4% elastano) con una acción biocida que, según reportan los fabricantes, elimina hasta un 99,8% de bacterias, hongos y ácaros en el área tratada, además de inhibir la proliferación de virus. Hoy la línea BodyCobre —comercializada como CopperBody fuera de Latinoamérica— tiene presencia en más de 40 países de cinco continentes, entre ellos España, México, Estados Unidos, Australia y Alemania.
El contacto entre ambas partes surgió cuando profesionales de Conservación Humboldt, que ya conocían el material, se acercaron a Kimbavet buscando una alternativa para ejemplares heridos que luego pudieran ser devueltos a su hábitat. Adolfo Momares, de la empresa, relató que a partir de ese pedido comenzaron a modificar las prendas que ya fabricaban para animales domésticos y a adaptarlas a una anatomía completamente distinta.
Pruebas de calce en el Buin Zoo
Uno de los primeros pasos fue tomar medidas reales de pingüinos y comprobar cómo se ajustaba la prenda a su cuerpo y a sus movimientos naturales. Para eso, el equipo contó con la colaboración de profesionales del Buin Zoo, donde fue posible observar a los animales y realizar pruebas de diseño.
El resultado fue una versión completamente distinta a la usada en perros y gatos, ajustada al torso y las alas de las aves. Tras revisar aspectos como calce, movilidad y diseño, las primeras muestras fueron enviadas a Coquimbo para continuar el desarrollo y la evaluación clínica junto a Conservación Humboldt.
Ignacio Idalsoaga, director del Buin Zoo, señaló que cada vez más tecnologías veterinarias pensadas originalmente para mascotas están comenzando a aplicarse en especies exóticas y silvestres. Según explicó, el tratamiento de fauna marina plantea dificultades particulares, sobre todo por el contacto constante con el agua y las condiciones especiales que exige mantener una herida protegida en un animal acuático.
Un centro con historial de casos complejos
Conservación Humboldt no es un actor nuevo en la rehabilitación de fauna marina. El centro reporta haber realizado la primera osteosíntesis en un pingüino en Chile y el primer reporte mundial de parásitos renales en pingüino de Humboldt, en un estudio realizado junto a la Universidad del Alba sobre lesiones renales por trematodos en ejemplares varados en la costa chilena.
El pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), la especie que más atiende el centro, está clasificado «En Peligro» de extinción en Chile, golpeado por la sobrepesca de su alimento, la alteración de sus sitios de nidificación y, en los últimos años, brotes de influenza aviar que han afectado a las poblaciones de esta ave a lo largo de la costa del Pacífico sur. Cada ejemplar rehabilitado y devuelto al mar, explican especialistas del rubro, es considerado clave para la conservación de la especie.
Un proyecto todavía en fase de prueba
Pese al entusiasmo, los responsables son cautos: la adaptación sigue en desarrollo y aún deben confirmar si la prenda funciona de forma sostenida como herramienta de apoyo durante la rehabilitación real de los pingüinos, más allá de las pruebas de calce iniciales.
El siguiente paso será seguir ajustando el diseño a la anatomía de las aves y evaluar su comportamiento una vez que la usen animales en proceso activo de recuperación. «Aún quedan etapas de prueba y desarrollo» antes de establecer el verdadero alcance que esta tecnología podría tener en el tratamiento de fauna marina rescatada, señalaron desde el equipo del proyecto.
Si el desarrollo avanza como se espera, Chile podría posicionarse como pionero en un tipo de cuidado veterinario para aves marinas que hoy no existe en ningún otro centro de rescate del mundo, con un material que ya probó su eficacia protegiendo heridas de perros y gatos y que ahora enfrenta su prueba más singular: vestir pingüinos rumbo a su liberación.
