Renovables al límite: el mundo debe duplicar su ritmo antes de 2030

Un nuevo informe global advierte que la instalación de energía solar, eólica e hidroeléctrica debe crecer a un ritmo sin precedentes para cumplir la meta climática fijada en la COP28, pese a que 2025 marcó un récord histórico de despliegue.

A poco más de un mes de que arranque la COP31 en Antalya, Turquía, un informe difundido este lunes por organismos del sector renovable volvió a poner en el centro de la escena una alerta que se repite año tras año: el mundo no está avanzando lo suficientemente rápido para cumplir el compromiso climático de triplicar la capacidad renovable global para 2030. Según el documento, citado por Reuters, el despliegue global de energía renovable debe más que duplicarse para cumplir la meta climática de crecimiento renovable de 2030, aun cuando el año pasado alcanzó un nivel récord.

Un récord que no alcanza

La paradoja es el corazón de la noticia: nunca se instaló tanta energía limpia como en los últimos dos años, y aun así el mundo sigue rezagado. De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la generación eléctrica renovable creció 9,8% en 2024, muy por encima del ritmo registrado en 2023, mientras que las fuentes no renovables apenas aumentaron 1,4% en el mismo período. Ese año, las renovables representaron el 31,7% de la generación eléctrica mundial, con un total de 9.836 teravatios-hora.

El impulso se sostuvo en 2025: la capacidad renovable instalada alcanzó un pico sin precedentes de 693 gigavatios (GW) durante ese año, y el total acumulado llegó a 5,2 teravatios (TW), equivalentes al 49,5% de la capacidad energética global.

Sin embargo, ese avance sigue siendo insuficiente frente a la meta acordada en la COP28 de Dubái en 2023: llevar la capacidad mundial a 11.200 GW hacia 2030. Un informe previo de IRENA, la presidencia de la COP30 de Brasil y la Global Renewables Alliance (GRA) ya había marcado el problema con crudeza: en 2024 las adiciones de capacidad renovable alcanzaron un récord de 582 GW, pero cumplir el objetivo de 2030 exige ahora 1.122 GW anuales a partir de 2025, con un crecimiento acelerado del 16,6% cada año durante toda la década.

La eficiencia energética, el otro talón de Aquiles

El rezago no se limita a la generación eléctrica. El mismo reporte señaló que la intensidad energética global mejoró apenas 1% en 2024, muy por debajo del 4% anual necesario para cumplir el llamado Consenso de los Emiratos Árabes Unidos y mantener con vida el objetivo de 1,5°C.

La billonaria brecha de inversión

Detrás de las cifras de gigavatios hay un problema aún más estructural: el dinero no llega al ritmo necesario. Los organismos calculan que se necesita escalar la inversión en renovables a al menos 1,4 billones de dólares anuales entre 2025 y 2030, más del doble de los 624.000 millones invertidos en 2024. A eso se suma la infraestructura de transporte eléctrico: se requieren unos 670.000 millones de dólares anuales destinados a redes eléctricas hasta 2030, además de inversión adicional para el almacenamiento de energía.

El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió la tensión entre el avance y la urgencia con una frase contundente: sostuvo que la revolución de la energía limpia es imparable, pero la ventana para mantener vivo el límite de 1,5°C se cierra rápidamente. En el mismo sentido se expresó el director general de IRENA, Francesco La Camera, quien advirtió que el mundo rompió récords de capacidad renovable, pero los récords por sí solos no bastarán para mantener con vida el objetivo de 1,5°C.

El peso del G20 y la brecha con los países en desarrollo

El informe pone el foco en quiénes deben liderar el esfuerzo. Se estima que las naciones del G20 concentrarán más del 80% de la capacidad renovable mundial hacia 2030, mientras que las economías más ricas del G7 deberían elevar su participación a cerca del 20% del total global en esta década. En paralelo, los gobiernos deberán cumplir con el piso de 300.000 millones de dólares anuales del nuevo objetivo climático colectivo y avanzar hacia la meta aspiracional de 1,3 billones de dólares acordada en la COP29 de Azerbaiyán.

China, India y el nuevo mapa de la energía limpia

Detrás del salto en la instalación mundial hay protagonistas muy concretos. Según el Global Electricity Review 2026 de Ember, China volvió a liderar la expansión solar mundial, con más de la mitad del incremento global tanto en capacidad como en generación solar durante 2025. India también aceleró su transición: el crecimiento de su generación renovable duplicó su récord anterior y el país instaló más capacidad solar nueva que Estados Unidos por primera vez. El resultado fue un hito histórico: las renovables superaron al carbón en la generación eléctrica mundial durante 2025, y la energía solar, eólica e hidroeléctrica combinadas aportaron por primera vez más de un tercio de la electricidad generada en el planeta.

COP31 en Turquía: electrificación, pero con contradicciones

El informe llega en un momento clave: la COP31 se celebrará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre, con Australia liderando las negociaciones. La presidencia turca busca instalar un nuevo objetivo global de electrificación, y ya adelantó su ambición: propuso un objetivo de electrificación global del 35% de la demanda energética final para 2035, una meta que, según los propios cálculos de IRENA, exigiría que la participación de las renovables en la generación eléctrica mundial pase del 31,7% en 2024 al 78% en 2035, es decir, 2,5 veces el nivel actual.

Pero la propuesta turca no está libre de contradicciones. Según reveló Bloomberg, mientras Ankara busca respaldo internacional para esa meta de electrificación, sus propias proyecciones oficiales anticipan que el país solo alcanzará un 25% de electrificación para esa fecha. A esto se suma una crítica más amplia de organizaciones climáticas: un análisis reciente advirtió que la participación de la generación eléctrica proveniente de carbón y gas fósil, del 56% en 2025, apenas cambió desde 2019, mientras el uso total de combustibles fósiles en el sector eléctrico y sus emisiones siguen en aumento.

Pese a las contradicciones de sus anfitriones, Turquía sí muestra avances propios: en la última década, el país registró un aumento de cinco veces en su capacidad solar y un crecimiento cercano al triple en energía eólica, lo que llevó a que el viento y el sol representen hoy alrededor de un tercio de su capacidad eléctrica instalada, y a la mitad si se suma la hidroeléctrica.

Qué significa esto para la meta de 1,5°C

El mensaje de fondo de todos estos informes —desde IRENA hasta la GRA y la ONU— es el mismo: la tecnología ya no es la barrera. Las renovables son hoy más baratas que los combustibles fósiles en la mayoría de los mercados, la curva de instalación crece año a año y el sector bate récords de manera sostenida. El problema es la velocidad: financiamiento insuficiente, redes eléctricas que no crecen al mismo ritmo que la generación, permisos que demoran proyectos y una brecha de inversión que castiga especialmente a los países en desarrollo.

Con la COP31 a la vuelta de la esquina, el informe funciona como una advertencia y, a la vez, como una hoja de ruta: duplicar el esfuerzo actual en apenas cinco años es, según los propios organismos que impulsan la transición energética, la única vía que queda para no perder la meta de 2030 y, con ella, la posibilidad de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C.