Venezuela reabre el gas

Petróleo, gas natural y una apertura energética sin freno: el país caribeño sella nuevas licencias con Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos y Qatar para reactivar el gigante yacimiento de Loran, meses después de los terremotos de junio

El gobierno de Venezuela dio un paso decisivo en la reconfiguración de su industria energética. Este jueves, la presidenta encargada Delcy Rodríguez encabezó la firma de licencias que otorgan a British Petroleum (BP), la emiratí XRG y la catarí UCC Oil and Gas Holding el derecho a explorar y producir gas natural en la segunda fase del yacimiento Loran, ubicado en la Plataforma Deltana. La ceremonia, transmitida por el canal estatal VTV, marcó la reactivación de un proceso de apertura petrolera que había quedado en pausa tras el devastador doble terremoto del 24 de junio.

Un consorcio con tres potencias energéticas

Según confirmaron PDVSA Gas y las propias compañías, la estatal venezolana cedió parte de su participación en el bloque a las tres empresas licenciatarias, que quedarán con participaciones operativas iguales. BP será la operadora del proyecto, mientras que XRG —brazo internacional de la petrolera de Abu Dabi ADNOC— y UCC Oil and Gas, del conglomerado catarí UCC Holding, actuarán como socias estratégicas.

El acuerdo se suma a la licencia otorgada en junio a la anglo-holandesa Shell para la primera fase del mismo campo, que conecta con el yacimiento Manatee, en aguas de Trinidad y Tobago, donde ya se proyecta industrializar gas venezolano en forma de GNL (gas natural licuado). Entre ambas fases, Loran y Manatee concentran cerca de 10 billones de pies cúbicos de gas recuperable, de los cuales la fase que ahora arranca BP podría aportar unos 4 billones de pies cúbicos.

Después de 23 años hemos logrado finalmente dar el impulso para la producción de gas en este extraordinario y gigante campo”, celebró Delcy Rodríguez durante el acto. Por su parte, la directora ejecutiva de BP Latinoamérica, Meg O’Neill, calificó la firma como un honor y remarcó el compromiso de la petrolera británica de acelerar las obras para poner en marcha el potencial energético de la zona.

El campo Loran abarca siete yacimientos de gas natural, seis de ellos transfronterizos con Trinidad y Tobago, lo que convierte al proyecto en una pieza clave de la integración energética del Caribe.

Una apertura nacida tras la caída de Maduro

Las nuevas licencias son la continuación de una reforma a la Ley de Hidrocarburos impulsada por Delcy Rodríguez tras asumir el gobierno encargado, luego de la captura de Nicolás Maduro en enero en un operativo de Estados Unidos. Desde entonces, Caracas cedió ante la administración de Donald Trump y abrió la puerta a que empresas estadounidenses y de otras nacionalidades exploten los recursos energéticos del país, que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo además de extensos yacimientos de gas.

A cambio de esa apertura, Washington flexibilizó las sanciones heredadas del régimen de Maduro, lo que permitió el reingreso de capital y tecnología extranjera al sector. En paralelo, Caracas retiró a la rusa Rosneft de sus proyectos petroleros y suspendió el envío de crudo a China que servía para saldar deuda bilateral, en un giro claro hacia sus nuevos socios occidentales y del Golfo.

El resultado ya se refleja en los números: la producción petrolera venezolana subió 1,09% en julio, hasta alcanzar los 1.200.000 barriles diarios, impulsada por los acuerdos con empresas internacionales.

El terremoto que frenó todo

La firma de licencias había quedado suspendida tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la zona central de Venezuela el 24 de junio, con epicentro entre Yaracuy y La Guaira. El saldo humano fue devastador: las autoridades elevaron la cifra oficial a 6.301 muertos, según la última actualización difundida por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, mientras continúan las tareas de remoción de escombros en los edificios colapsados.

La emergencia paralizó durante semanas la concesión de nuevos permisos energéticos y obligó al gobierno a reorientar recursos hacia la asistencia humanitaria, antes de retomar el cronograma de licencias que ahora se acelera con fuerza.

Más gas para las casas y la industria

El vicepresidente de Gas de PDVSA, Jannier Viloria, adelantó que el país busca incrementar el suministro de gas metano al sistema termoeléctrico y proyecta alcanzar, para diciembre, una entrega de 2.000 millones de pies cúbicos diarios al mercado interno, destinados al sector eléctrico, industrial, doméstico y comercial. El funcionario aseguró que el abastecimiento nacional está “garantizado al 100%”, en un país cuyo sistema eléctrico arrastra fallas crónicas, sobre todo en regiones alejadas de Caracas.

En sintonía con ese objetivo, el gobierno chavista firmó también un addendum de contrato con la multinacional argentina IMPSA para reactivar la construcción de la represa Tocoma, en el estado Bolívar. La obra, iniciada en 2007 durante la presidencia de Hugo Chávez y paralizada con un 87,19% de avance, según la ONG Transparencia Venezuela, sumaría 2.640 megavatios al sistema eléctrico nacional mediante 10 nuevas unidades generadoras, una vez completada.

Un tablero energético que se reordena

Con BP, Shell, XRG y UCC ya instaladas en Loran, y con IMPSA de regreso en Tocoma, Venezuela consolida un nuevo mapa de alianzas internacionales que combina a potencias europeas, del Golfo Pérsico y de América Latina. El desafío ahora será sostener el ritmo de las inversiones en medio de la reconstrucción posterremoto y de una inflación que en julio trepó 6,1 puntos, hasta el 19,9%, arrastrada en parte por las dificultades logísticas que dejaron los sismos.