Viento extremo: por qué los aerogeneradores se apagan solos

La energía eólica en Argentina tiene un límite invisible: cuando el viento supera cierta velocidad, los aerogeneradores se detienen solos para protegerse. Así funciona el mecanismo que dejó sin generación a Bahía Blanca y Puerto Madryn.

Eran cerca de las 15:00 de un día de febrero del año pasado cuando un temporal se levantó casi de imprevisto en Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires. En apenas 15 minutos se desató un viento de más de 100 km/h que sorprendió a toda la ciudad y también a quienes circulaban por las rutas cercanas. De golpe, los parques eólicos de la zona pararon y las palas de los aerogeneradores dejaron de girar.

Videos tomados instantes después registraron la escena. En Bahía Blanca todavía se recuerda ese temporal por el tamaño del granizo que dejó, y porque ocurrió apenas días antes de la trágica inundación de marzo de 2025. Incluso con el cielo ya despejado y las ráfagas disipadas, los parques siguieron con la generación detenida.

No fue una falla. Fueron los sistemas de protección: los aerogeneradores están diseñados para detectar vientos extremos y resguardarse ante posibles daños. A partir de determinada velocidad, dejan de generar electricidad. En la industria se lo considera algo necesario para proteger la integridad de la máquina.

Qué es el «cut off»

Al mecanismo se lo conoce como «cut off» o «cut out», y está documentado por la Asociación Empresarial Eólica de España y por distintos fabricantes. La velocidad máxima de operación de los aerogeneradores suele establecerse en torno a los 25 metros por segundo, es decir, unos 90 kilómetros por hora. Son velocidades poco habituales en forma sostenida, pero que sí pueden darse durante una tormenta.

Otro registro de este fenómeno en Argentina ocurrió el 8 de marzo de 2022, cuando se detuvo toda la generación eólica del nodo de Puerto Madryn, en Chubut. «Pasamos de tener el sistema patagónico contra la máxima exportación admisible a un intercambio prácticamente nulo en pocos minutos», relató en LinkedIn Fabian Ferrer Petit, ingeniero de operación en Cammesa, quien compartió un gráfico del impacto de los fuertes vientos sobre la generación.

Algo similar sucedió en el nodo eólico Bahía Blanca el 24 de marzo de 2022, durante un ciclón que se sintió en varias zonas del país y que afectó el total de generación de ese nodo.

Las palas, paralelas al viento

Según la Asociación Empresarial Eólica española, la producción de energía comienza con vientos suaves de 3 m/s (unos 10 km/h), la llamada velocidad de arranque o cut-in, y se extiende hasta el límite máximo de operación, cercano a los 90 km/h.

Cuando se alcanza ese umbral, el aerogenerador activa en forma automática su sistema de control de paso (pitch control) para reducir las cargas y, si es necesario, detener el rotor. Las palas se colocan entonces paralelas al viento, y no perpendiculares como es habitual, mientras se procede a la parada del generador.

Las paradas por seguridad son necesarias: de lo contrario, la fuerza excesiva del viento podría dañar la máquina. En aquel temporal de Bahía Blanca, de hecho, el cut off fue breve: pocos minutos después, el parque eólico sobre la RN3 volvió a operar con normalidad.