Mientras el mundo debate los términos de una transición energética para abandonar los combustibles fósiles, en América Latina se consolida un modelo extractivo que repite viejas lógicas: la explotación desmedida de recursos naturales sin considerar los impactos socioambientales.
El litio, promocionado como la “clave” para un futuro energético sostenible, impulsa una expansión minera que pone en riesgo ecosistemas únicos, como los humedales andinos de Argentina, Chile y Bolivia, fundamentales para la biodiversidad, la regulación hídrica y la mitigación del cambio climático.
En vísperas de la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional (COP Ramsar), que se celebrará el 23 de julio en Zimbabwe, la Alianza por los Humedales Andinos, conformada por organizaciones socioambientales de Argentina, Chile y Bolivia, emitió una alerta urgente a la Secretaría General del tratado. La declaración denuncia que estos países, lejos de cumplir con sus compromisos internacionales de conservación, gestión y uso racional de los humedales, continúan autorizando proyectos de exploración y extracción de litio sin estudios integrales de impacto ambiental, sin planificación estratégica del uso del territorio y vulnerando los derechos de las comunidades indígenas, especialmente el derecho a la consulta y al consentimiento libre, previo e informado.
Impactos en los humedales andinos y sitios Ramsar
Los humedales andinos, como los salares y lagunas altoandinas, no solo albergan una biodiversidad excepcional, sino que desempeñan un rol crítico en la adaptación al cambio climático por su capacidad de regulación hídrica y como sumideros de carbono, secuestrando dióxido de carbono para mitigar los efectos del calentamiento global. Además, son el hogar de comunidades indígenas que, a través de prácticas ancestrales, han mantenido un equilibrio ecológico basado en el respeto y el Buen Vivir. Sin embargo, la minería de litio está generando daños ambientales, sociales y culturales irreversibles en estos ecosistemas.
Argentina
En Argentina, la extracción de litio afecta múltiples humedales del noroeste, especialmente en las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca. En el Salar del Hombre Muerto (Catamarca), la explotación minera, que lleva más de tres décadas, ha causado una drástica reducción del contenido hídrico del salar y el desecamiento de una vega del Río Trapiche, afectando la disponibilidad de agua para comunidades y ecosistemas. Otros humedales impactados incluyen el Salar de Olaroz-Cauchari (Jujuy), donde la extracción intensiva de agua subterránea amenaza la estabilidad hídrica, y el Salar de Ratones (Salta), donde los proyectos mineros avanzan sin estudios adecuados de impacto acumulativo.
Chile
En Chile, la minería de litio ha generado daños ambientales significativos en varios salares. La judicatura ha declarado daño ambiental irreparable en los salares de Punta Negra, Lagunillas y Pedernales debido a la extracción intensiva de agua, que ha alterado los flujos hídricos y afectado la flora y fauna dependientes de estos ecosistemas. Además, el Salar de Atacama, un sitio Ramsar, enfrenta presiones crecientes por la extracción de litio, lo que pone en riesgo especies endémicas como el flamenco andino (Phoenicoparrus andinus), cuya población ha disminuido drásticamente debido a la alteración de sus hábitats de reproducción y alimentación.
Bolivia
En Bolivia, los salares de Capina y Chalviri muestran impactos visibles por actividades mineras, incluyendo la contaminación de aguas superficiales y subterráneas. A pesar de estos antecedentes, ambos humedales han sido incluidos en nuevas convocatorias para proyectos de extracción de litio. El Salar de Uyuni, el mayor salar del mundo y un sitio Ramsar, también enfrenta riesgos crecientes debido a la expansión minera, lo que amenaza su biodiversidad única y su función como reservorio hídrico.
Consecuencias para el planeta y la fauna
La degradación de los humedales andinos tiene consecuencias graves tanto a nivel local como global. Estos ecosistemas son esenciales para la regulación del ciclo del agua, ya que actúan como reservorios naturales que alimentan ríos y acuíferos en regiones áridas. Su deterioro provoca la pérdida de agua disponible para comunidades humanas, agricultura y vida silvestre, exacerbando la vulnerabilidad al cambio climático. Por ejemplo, la reducción de los niveles de agua en los salares afecta a especies como el flamenco andino, la parina grande (Phoenicoparrus jamesi) y el suri (Rhea pennata), que dependen de estos humedales para su reproducción y supervivencia. La desaparición de estas especies podría desencadenar un desequilibrio en las cadenas tróficas locales, afectando a depredadores y otras especies asociadas.
A nivel global, los humedales andinos son sumideros de carbono cruciales. Su degradación libera carbono almacenado, contribuyendo al aumento de gases de efecto invernadero y acelerando el cambio climático. Además, la pérdida de biodiversidad en estos ecosistemas únicos reduce la resiliencia de los ecosistemas frente a los impactos climáticos, comprometiendo su capacidad de adaptación.
Un llamado a la acción en la COP Ramsar
La alerta de la Alianza por los Humedales Andinos subraya que los Estados no están cumpliendo con las obligaciones de la Convención de Ramsar, que exige la conservación y el uso racional de los humedales. Asimismo, la reciente Opinión Consultiva 32-25 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos refuerza la necesidad de una transición energética basada en los derechos humanos y los límites planetarios, reconociendo el derecho a un ambiente sano y la naturaleza como sujeto de derechos.
