El Ministerio de Salud respondió a las advertencias del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y rechazó que la membresía al organismo sea condición para la vigilancia epidemiológica ante el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius.
El gobierno argentino no da marcha atrás. En medio del brote de hantavirus que mantiene en alerta a más de veinte países y que tuvo como epicentro el crucero MV Hondius, el Ministerio de Salud emitió un contundente comunicado para ratificar su decisión de abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS) y rechazar las presiones del director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
La cartera sanitaria sostuvo que el intercambio de información epidemiológica con otras naciones continúa activo y que el monitoreo del brote no requiere membresía formal al organismo internacional. Según el comunicado oficial, hasta el momento no se identificaron casos asociados en territorio argentino, aunque las autoridades trabajan para reconstruir el itinerario de los primeros contagiados a bordo del buque.
«La Argentina tiene capacidad sanitaria, técnica y decisión política para proteger la salud de la población. No necesita pertenecer a la OMS para trabajar con otros países.»
El texto oficial fue más allá y acusó a la organización de anteponer consideraciones políticas a la evidencia científica: afirmó que la OMS «intenta usar un evento sanitario extraordinario para condicionar una decisión soberana de la Argentina». En la misma línea, el Gobierno cuestionó que organismos internacionales que «respaldaron medidas sanitarias ruinosas» pretendan imponer condiciones a un país soberano sin haber revisado sus propios errores.
La OMS habló de «vacío» y pidió reconsiderar la salida
Tedros Adhanom Ghebreyesus respondió desde Ginebra con una advertencia directa: la salida simultánea de Argentina y Estados Unidos generó un «vacío» en la cobertura sanitaria global, una brecha que, en sus palabras, «en realidad beneficia al virus». El titular de la OMS instó a ambos países a reconsiderar sus decisiones, apelando a la universalidad como condición indispensable para la seguridad sanitaria colectiva.
En el caso de Estados Unidos, la salida fue oficializada el 22 de enero, exactamente un año después de que la administración de Donald Trump anunciara la decisión durante su regreso a la Casa Blanca.
Variante Andes Sur: la única cepa de persona a persona
El brote detectado en el MV Hondius tuvo origen en una pareja neerlandesa que habría contraído el virus durante un recorrido por Argentina y Chile. La variante identificada es la Andes Sur, reconocida como la única cepa de hantavirus con transmisión comprobada de persona a persona, lo que elevó de inmediato la preocupación internacional.
El saldo hasta ahora es de tres muertes y múltiples contagios confirmados entre pasajeros y tripulantes de más de veinte nacionalidades. Treinta de ellos desembarcaron el 24 de abril en la isla de Santa Elena, y la compañía Oceanwide Expeditions continúa identificando y contactando a quienes embarcaron o desembarcaron desde el 20 de marzo. El episodio escala rápidamente de una emergencia regional en Sudamérica a un desafío sanitario que ya alcanzó a Europa, África y Estados Unidos.
Argentina sola ante el mundo, pero sin bajar la guardia
El gobierno argentino subrayó que mantiene el vínculo técnico con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el ámbito regional y que la cooperación técnica no exige subordinación política. La postura oficial es que las decisiones sanitarias del país se adoptan de manera soberana e independiente, sin renunciar al intercambio de información con el resto del mundo.
El caso del MV Hondius se convirtió, paradójicamente, en el primer gran examen de esa política: Argentina debe demostrar que puede sostener vigilancia epidemiológica y respuesta de emergencia sin el paraguas formal de la OMS, en medio de un brote de alcance intercontinental que sigue activo.
