El Pentágono confirmó que Estados Unidos también tiene su propio programa de mamíferos marinos militares, pero que Irán «no tiene ninguno»
La pregunta irrumpió en la sala de prensa del Pentágono el pasado 5 de mayo como una rareza en medio de la gravedad de la guerra: «¿Está Irán utilizando delfines suicidas?». Lo que pareció una ocurrencia resultó ser, en realidad, la punta visible de una historia con décadas de profundidad que involucra a la Unión Soviética, a Ucrania, a la Guardia Revolucionaria Islámica y a uno de los estrechos marítimos más estratégicos del mundo.
Un reportero de The Daily Wire le pidió al secretario estadounidense de Defensa, Pete Hegseth, que explicara los «informes sobre el uso de delfines kamikazes» en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. La respuesta del funcionario fue tan inusual como el tema: «No puedo confirmar ni desmentir la existencia de nuestros propios delfines suicidas, pero sí puedo confirmar que ellos no tienen ninguno». El general Dan Kaine, jefe del Estado Mayor Conjunto, añadió con ironía: «Esto suena como la historia de tiburones equipados con rayos láser, ¿no?».
El origen: el Wall Street Journal y el bloqueo del estrecho de Ormuz
Los comentarios de los funcionarios respondían a un artículo publicado días antes en el Wall Street Journal, titulado «Irán busca desesperadamente una solución al bloqueo estadounidense que no puede romper». Según la publicación, el bloqueo naval estadounidense al estrecho de Ormuz ha expuesto las graves deficiencias de la estrategia iraní para controlar esa ruta crítica para el comercio mundial de energía.
El diario señaló que funcionarios iraníes habrían advertido que Teherán podría recurrir a «armas nunca antes empleadas, desde submarinos hasta delfines equipados con minas para atacar buques de guerra estadounidenses». También mencionó que la Guardia Revolucionaria Islámica amenazó con cortar cables de fibra óptica en el estrecho, lo que interrumpiría el tráfico global de internet.
La historia real: cómo la URSS entrenó delfines asesinos y los vendió al mejor postor
Lejos de ser ciencia ficción, el uso militar de mamíferos marinos tiene una historia documentada que se remonta a la Guerra Fría. Hace 26 años, la BBC informó que Irán había adquirido delfines militares entrenados a Ucrania, animales adiestrados por la extinta Armada Soviética para atacar barcos y buceadores enemigos.
El nombre detrás de ese programa fue Boris Zhurid, un ex oficial de submarinos reconvertido en médico y entrenador de animales acuáticos. Bajo su tutela, delfines, marsopas, leones marinos, focas y hasta una ballena beluga fueron instruidos en técnicas de combate: atacar buceadores con arpones sujetos a sus lomos, arrastrarlos a la superficie para capturarlos o destruir buques enemigos con minas adheridas a su cuerpo que detonaban al impactar contra el casco.
Se decía, además, que estos animales podían distinguir entre submarinos soviéticos y extranjeros por el sonido de sus hélices.
Tras el colapso de la URSS y los recortes presupuestarios que siguieron, Zhurid ya no pudo sostener el programa. Sin dinero para alimento ni medicinas, tomó la decisión de vender los animales. «Si fuera una persona cruel, podría quedarme en Sebastopol, pero no puedo soportar que mis animales pasen hambre», declaró al periódico ruso Komsomolskaya Pravda. «Sus medicinas, que cuestan miles de dólares, se han agotado, y ya no tenemos pescado ni suplementos alimenticios».
Un total de 27 animales —entre delfines, marsopas, leones marinos, focas y una ballena beluga— fueron transportados en un avión de carga desde Sebastopol, en la entonces ucraniana península de Crimea, hasta el Golfo Pérsico.
El periódico Komsomolskaya Pravda fue explícito en su momento: «De hecho, Irán compró nuestra antigua arma secreta a Ucrania a precio de saldo».
La versión iraní: «Son para espectáculos turísticos»
El entonces expresidente de Irán Akbar Hashemi Rafsanjani —quien gobernó entre 1989 y 1997 y falleció en 2017— dejó constancia en sus memorias Reformas en tiempos de crisis de haber visitado en 1990 las instalaciones donde fueron alojados los animales, en la isla de Kish.
«Un grupo de ucranianos que solían cuidar de estos animales les acompañan para preparar y entrenar a los iraníes. Durante la visita a las piscinas, el cuidador de cada animal nos mostró las habilidades que habían aprendido; fue muy interesante», escribió Rafsanjani, quien negó cualquier uso militar y agregó una anécdota que quedó para la historia: «Todos son inteligentes y reciben bien las órdenes de sus cuidadores y las cumplen, pero cuando se trataba de poner música, los delfines no obedecían. Probablemente se conviertan en una atracción popular».
Los programas militares que sí existen: de San Diego al Mar Negro
Más allá de Irán, el uso militar de mamíferos marinos es una práctica vigente. Estados Unidos gestiona el Programa de Mamíferos Marinos de la Marina en San Diego, California, considerado uno de los más avanzados del mundo. Rusia, por su parte, intensificó el despliegue de delfines militares en el puerto de Sebastopol tras su invasión de Ucrania en 2022, para contrarrestar a los buceadores enemigos y proteger su flota en el Mar Negro.
En los últimos años, imágenes satelitales han revelado la existencia de jaulas para delfines en instalaciones de Corea del Norte, lo que ha generado especulaciones sobre un posible programa paralelo en Pyongyang.
La pregunta que arrancó risas en el Pentágono resulta, vista en perspectiva, mucho más seria de lo que parecía. En el estrecho de Ormuz, donde se juega una parte decisiva de la geopolítica energética global, hasta los delfines tienen historia.
