Un informe de Greenpeace Argentina reveló que entre octubre de 2025 y marzo de 2026 ardieron más de 60.000 hectáreas de Bosques Andino Patagónicos, convirtiéndose en la peor temporada de incendios forestales de las últimas seis décadas en la región. La cifra duplica la de la temporada anterior y equivale al triple del territorio de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras el fuego devora ecosistemas irreemplazables, el gobierno nacional de Javier Milei recorta los fondos destinados a combatirlo.
Chubut, el epicentro de la catástrofe
El procesamiento satelital de Greenpeace estableció que de las 60.845 hectáreas afectadas, 60.304 correspondieron a la provincia de Chubut, seguida a enorme distancia por Santa Cruz con 290 hectáreas, Neuquén con 238 y Río Negro con apenas 13. La concentración del daño en Chubut no fue casual: la combinación de sequía prolongada, temperaturas anómalas, vientos intensos y la proliferación de pinos exóticos creó condiciones explosivas que el Estado no supo —ni quiso— anticipar.
Entre los sitios arrasados se cuentan el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, y el Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, joyas del patrimonio natural argentino que vieron cómo el fuego consumía bosques, plantaciones y viviendas.
«Un ecocidio anunciado»
Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, no usó eufemismos para describir lo ocurrido. «Lo que vive Chubut es un ecocidio anunciado. Miles de hectáreas de bosques quemadas que tardarán más de cien años en restaurarse. Pero el bosque no se quema solo. Se quema cuando se recortan presupuestos, cuando se mira para otro lado, cuando se niega la responsabilidad humana en la crisis climática y sus consecuencias, cuando se improvisa en lugar de planificar. Se quema cuando se llega tarde», afirmó el especialista.
El informe de Greenpeace remarca que el 95% de los incendios forestales se origina por causas humanas, ya sea por intencionalidad, negligencia o accidentes con fogatas, asados y colillas de cigarrillo. Lejos de ser una fatalidad natural, la tragedia tiene apellido: inacción estatal y desfinanciamiento sistemático.
El gobierno que recorta mientras el bosque arde
El dato más contundente del informe no está en las llamas, sino en los números presupuestarios. La partida asignada al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) quedó fijada en 20.131 millones de pesos para 2026, lo que representa una caída del 69% en términos reales respecto de 2023 y del 78,5% en comparación con 2025. En paralelo, el proyecto de Ley de Presupuesto 2026 del Poder Ejecutivo asignó apenas el 3,5% de lo que corresponde al financiamiento de la Ley de Bosques: 15.843 millones de pesos cuando la normativa forestal exige no menos de 444.000 millones —el equivalente al 0,3% del Presupuesto Nacional.
El desfinanciamiento no se detuvo ahí. El gobierno nacional formalizó mediante el decreto 888/2024 la disolución del Fondo Fiduciario para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos, habilitando al Estado a redirigir esos recursos hacia cualquier otro destino. La función de ecología y medio ambiente recibe, según la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), apenas el 0,14% del presupuesto nacional total.
«Que el Gobierno de Milei recorte fondos destinados a los parques nacionales, luego de que la Patagonia sufriera dos de las peores temporadas de incendios forestales de la historia, resulta una peligrosa combinación de negacionismo, negligencia y desidia«, sentenció Giardini.
Crisis climática, pinos exóticos y falta de brigadistas
El informe elaborado por Greenpeace y organizaciones ambientalistas aliadas subraya que los grandes incendios de esta temporada no son fenómenos aislados ni meramente naturales, sino el resultado de decisiones humanas estructurales y de una respuesta estatal deficiente frente a la creciente crisis climática. La sequía invernal previa —con registros de lluvia y nieve muy por debajo de la media histórica—, las altas temperaturas y los vientos Zonda y Puelche actuaron como aceleradores sobre un territorio con escasa infraestructura de combate al fuego y sin suficientes brigadistas capacitados.
La organización reclama a los gobiernos —tanto provincial como nacional— que aumenten considerablemente la cantidad de personal y equipamiento para el combate temprano al fuego, y que avancen en la penalización efectiva de la destrucción de bosques, ya sea mediante el uso del fuego o de topadoras. Argentina figura entre los 15 países con mayor deforestación del mundo en las últimas tres décadas, con cerca de 7 millones de hectáreas desmontadas entre 1998 y 2023 según datos oficiales.
Un sistema al borde del colapso
Los datos de la temporada 2025-2026 cierran un ciclo de alerta que las organizaciones ambientales vienen denunciando desde hace años. En dos temporadas consecutivas, la Patagonia argentina protagonizó los peores registros de incendios forestales de su historia reciente. Cada hectárea quemada es, según los expertos, un ecosistema que necesita más de cien años para recuperarse. Cada peso recortado del presupuesto ambiental es, en los hechos, una apuesta deliberada por el desastre.
El fuego, en definitiva, no discrimina entre ideologías. Pero las decisiones de financiamiento, sí.
