Drones incendian Chernóbil: más de 1.000 hectáreas en llamas en zona radiactiva

Un incendio forestal de 1.180 hectáreas devasta la zona de exclusión de Chernóbil tras la caída de dos drones. Ucrania acusa a Rusia. Los niveles de radiación, en monitoreo permanente.

Un incendio forestal de grandes dimensiones arrasó el viernes la zona de exclusión de Chernóbil, uno de los territorios más sensibles del planeta, tras la caída de dos drones cerca de la central nuclear abandonada. Las autoridades ucranianas confirmaron que el siniestro alcanzó aproximadamente 1.180 hectáreas, aunque el gobernador de la región vecina de Chernígov advirtió que el fuego podría haberse extendido hasta 40 kilómetros cuadrados.

1.180 hectáreas

Superficie estimada del incendio en la reserva natural de Chernóbil, según Denis Nesterov, director de la reserva.

Las imágenes difundidas desde la zona mostraron columnas de humo blanco elevándose sobre un territorio que permanece cerrado al público desde el accidente nuclear de 1986, cuando la explosión del reactor número cuatro contaminó extensas regiones de Europa del Este. Las autoridades aseguraron que los niveles de radiación se mantienen dentro de los «límites normales», si bien advirtieron que el monitoreo continúa activo.

Los equipos de bomberos ucranianos trabajan contra el tiempo para contener las llamas, enfrentando un escenario adverso agravado por el viento fuerte, la sequía persistente y, sobre todo, la presencia de minas antipersona en determinadas áreas del perímetro, que impiden el acceso a zonas críticas del frente del fuego.

Rusia, en el centro de las acusaciones

El origen de los drones no fue confirmado oficialmente, pero las autoridades ucranianas y el propio gobernador de Chernígov señalaron directamente a Rusia como responsable. «El agresor está impidiendo que el fuego sea extinguido. Sus drones sobrevuelan constantemente la zona», denunció el gobernador en declaraciones públicas.

No es la primera vez que Moscú es acusado de atacar el entorno de Chernóbil. El año pasado, un dron ruso perforó parte de la estructura de contención del reactor destruido en 1986, una de las instalaciones nucleares más vigiladas del mundo. Ucrania ha denunciado en reiteradas ocasiones que Rusia actúa de manera temeraria frente a infraestructuras de alto riesgo radiológico.

Un territorio con memoria de fuego

La zona de exclusión que rodea la central no es ajena a los grandes incendios. En 2020, un siniestro de similares características ardió durante varias semanas y provocó un aumento mensurable de la radiación ambiental, generando alarma internacional. Los expertos alertan de que los incendios en suelos contaminados pueden movilizar partículas radiactivas acumuladas durante décadas, elevándolas de nuevo a la atmósfera.

El área circundante a Chernóbil fue reconvertida en reserva natural tras el éxodo masivo de 1986, cuando decenas de miles de personas fueron evacuadas de forma definitiva. Cuatro décadas después, la naturaleza colonizó los espacios que el hombre abandonó, pero la radiactividad persiste en el suelo, el agua y la vegetación, convirtiendo cada incendio en un riesgo potencial de alcance transfronterizo.

Precedente clave: Los incendios de 2020 en la zona de exclusión duraron varias semanas y generaron un pico de radiación ambiental que encendió las alarmas en organismos internacionales de seguridad nuclear.

Mientras las llamas continúan avanzando y los drones sobrevuelan la zona, la comunidad internacional observa con creciente inquietud un escenario que combina dos de los mayores riesgos del siglo XXI: la guerra sin límites y la herencia nuclear de la Guerra Fría.