En el bañado donde nace la laguna Setúbal, en la margen este de Arroyo Leyes, se acumulan montañas de basura que degradan un humedal clave para la región.
Botellas, electrodomésticos, muebles, plásticos, neumáticos e incluso el chasis de un camión se entremezclan con escombros y ramas de poda, formando montículos que, en algunos casos, arden tras quemas. El contraste con el paisaje natural de juncos, pastizales y camalotes, junto al barro reseco por la bajante del río, expone la grave contaminación ambiental en la zona.
El problema se concentra en los fondos del oeste de Arroyo Leyes, cerca del kilómetro 11 o 12 de la Ruta Provincial N° 1, donde las calles de los barrios costeros se desdibujan en el bañado. Este mismo lugar, hace dos décadas, fue señalado para la construcción de una defensa contra inundaciones que nunca se materializó. Hoy, el humedal de la Setúbal aparece como un basural a cielo abierto.
Un problema recurrente
A pocos kilómetros, en Rincón, el basural de Callejón Pintos fue saneado por la Provincia tras denuncias y presión ciudadana. Sin embargo, en Arroyo Leyes la historia se repite. Los microbasurales proliferan al final de algunas de las 40 calles que nacen en la Ruta 1 y terminan en el bañado, especialmente en la calle 12. “Hay vecinos desaprensivos que tiran basura ilegalmente, sobre todo los fines de semana, cuando vienen a las quintas”, admitió Eduardo Lorinz, presidente comunal. Aunque la Comuna deposita restos de poda en antiguas cavas, Lorinz reconoció que el control es insuficiente: “Tenemos solo tres inspectores para toda la comuna”.
Sin embargo, un relevamiento de El Litoral en la calle 12, kilómetro 11,5, reveló una realidad más compleja. Además de los residuos contaminantes, escombros y ramas, se observó a camiones comunales descargando restos de poda y tractores sin identificación oficial arrojando basura contaminante, como electrodomésticos y plásticos. Los ocupantes de estos últimos llevaban camperas con el logo de la Comuna de Arroyo Leyes. En medio de los desechos, una familia revolvía la basura en busca de materiales reciclables, evidenciando la precariedad de quienes sobreviven de lo que otros descartan.
Denuncias y esfuerzos frustrados
No es la primera vez que se señala esta problemática. Vecinos y ambientalistas han denunciado el basural en repetidas ocasiones. Hace años, impulsaron junto a la Comuna un proyecto de concientización con panfletos sobre la correcta disposición de residuos. En 2023, un colectivo de la Costa firmó un compromiso ambiental de 12 puntos, con volanteadas, jornadas y asambleas. Sin embargo, los resultados son escasos: el basural persiste.
El impacto ambiental es alarmante. Investigadores del Conicet, como Martín Blettler, han documentado la presencia de microplásticos en aves y peces de la Setúbal, y los macroplásticos actúan como trampas mortales para la fauna. Federico Suksdorf, vecino y estudiante de Ingeniería Ambiental, elaboró una propuesta de remediación para el basural de San José del Rincón, concluyendo que estos focos de basura representan “una herida abierta” en el ecosistema de humedales y un riesgo sanitario significativo.
Propuestas y soluciones pendientes
Suksdorf subraya la urgencia de un plan integral que combine clausura, restauración y participación comunitaria, pero destaca que el cambio debe empezar por una Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) efectiva. Propone el compostaje domiciliario o comunitario para tratar el 50% de los residuos orgánicos, lo que reduciría la cantidad de desechos y facilitaría el reciclaje. “Es una picardía que en Arroyo Leyes no se promueva el compostaje, un instrumento pedagógico simple y potente”, señaló.
Por su parte, Daniel Acosta, del grupo “La Costa No es un Basural”, denunció que la Planta de Transferencia del GIRSU, que debería operar en la calle 8, nunca se construyó. “Los camiones van a la calle 12, tiran la basura y la queman porque es más barato que trasladarla al Relleno Sanitario de Santa Fe”, afirmó. Acosta aboga por concretar la planta y realizar campañas de educación para la separación en origen.
Una deuda ambiental
La situación en Arroyo Leyes refleja la falta de políticas ambientales sostenidas y controles efectivos. En junio, durante el Mes del Medioambiente, vecinos participaron en un taller de la Universidad Nacional del Litoral donde se abordó esta problemática, pero las soluciones no llegan. El saneamiento del humedal de la Setúbal es una deuda urgente: está en juego no solo el paisaje, sino la salud de la fauna, el ecosistema y los propios habitantes de la Costa.
