El abuso y la automedicación con antibióticos impulsan una de las mayores amenazas para la salud pública en el país, con 28 mil muertes anuales por infecciones intrahospitalarias resistentes y proyecciones que alertan sobre decenas de miles de fallecimientos evitables.
Especialistas advierten que la resistencia antimicrobiana (RAM) se consolidó como una crisis silenciosa pero letal en los hospitales argentinos. Pacientes en unidades de cuidados intensivos (UCI) contraen infecciones por bacterias multirresistentes que ya no responden a los tratamientos convencionales, lo que deriva en sepsis, falla multiorgánica y muerte en plazos dramáticamente cortos.
Según datos de la Sociedad Argentina de Infectología y el ANLIS Malbrán, se registran 28 mil muertes al año por infecciones intrahospitalarias asociadas a estos patógenos, lo que equivale a tres muertes por hora. Un estudio en 35 hospitales reveló que aproximadamente el 50% de los pacientes en UCI con infecciones graves por gérmenes multirresistentes fallecen. Además, el 29,2% de los hospitalizados con infecciones presentan patógenos multirresistentes, mientras que en UCI esta cifra alcanza el 15,1%.
A nivel nacional, estimaciones para 2021 indican 8.320 muertes atribuibles directamente a la resistencia antimicrobiana y 32.700 muertes asociadas, cifras que podrían escalar sin intervenciones urgentes.
Expertos como la infectóloga Wanda Cornistein, jefa del Servicio de Prevención y Control de Infecciones del Hospital Universitario Austral, y el microbiólogo Fernando Pasteran del ANLIS Malbrán, señalan que bacterias gramnegativas productoras de enzimas como carbapenemasas y metalo-β-lactamasas (MBL), incluida la temida New Delhi, inactivan incluso los antibióticos de última línea. Estos microorganismos proliferan especialmente en pacientes inmunodeprimidos, con catéteres o ventilación mecánica, y pasan rápidamente a la sangre.
El principal motor de esta crisis es el uso indebido de antibióticos: prescripciones excesivas por parte de médicos y, sobre todo, la automedicación, que genera una presión selectiva constante sobre las bacterias y acelera su evolución hacia la multirresistencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a la RAM una de las principales amenazas sanitarias globales, con 1,27 millones de muertes directas anuales en el mundo y proyecciones que alcanzan los 10 millones de fallecimientos por año hacia 2050 si no se actúa. En Argentina, la tendencia podría llevar a cerca de 44 mil muertes asociadas en 2030 sin medidas correctivas.
Cómo solucionar el abuso de antibióticos
La solución pasa por un cambio cultural y de políticas sanitarias enfocado en el uso racional de antibióticos. Los especialistas coinciden en varias medidas clave:
- Reducir la automedicación y desalentar las indicaciones desmedidas en consultas ambulatorias.
- Fortalecer los programas de control de infecciones en hospitales, con estrictos protocolos de higiene, aislamiento y vigilancia.
- Aumentar la cobertura de vacunas (contra neumococo, meningococo y otros patógenos) para prevenir infecciones y disminuir la necesidad de antibióticos.
- Reservar los antibióticos de última línea como “drogas de reserva”, evitando su uso empírico.
- Impulsar la vigilancia continua: el ANLIS Malbrán lanzó una herramienta dinámica que permite monitorear en tiempo real la circulación de bacterias y hongos resistentes por región.
Recientemente, la ANMAT autorizó una nueva combinación de antibióticos (aztreonam con inhibidor de enzimas) que muestra buena actividad contra cepas productoras de MBL, ofreciendo una opción terapéutica adicional en casos críticos, aunque no resuelve el problema de fondo.
Eduardo López y Roberto Debbag, infectólogos de referencia, enfatizan que la prevención es la herramienta más poderosa: “Si no cambiamos la forma en que usamos los antibióticos, perderemos la capacidad de tratar infecciones comunes que hoy consideramos banales”.
La resistencia antimicrobiana no es un problema del futuro: ya mata tres personas por hora en Argentina y amenaza con revertir décadas de avances médicos. Detener el abuso indebido de antibióticos, fortalecer la vigilancia y priorizar la prevención son las únicas vías para frenar esta “obsesión futura” de la OMS antes de que se convierta en la principal causa de muerte del siglo.
#ResistenciaAntimicrobiana #Superbacterias #UsoRacionalAntibioticos #SaludPublicaArgentina #RAM
Los ciudadanos, los médicos y las autoridades tienen la responsabilidad compartida de preservar la efectividad de estos medicamentos que, mal utilizados, se transforman en el peor enemigo de la salud. Actuar ahora puede salvar decenas de miles de vidas en los próximos años.
