Uruguay evaluará reubicar la megaplanta de hidrógeno verde que amenaza a Colón

Tras una reunión de cancilleres en Montevideo, ambos países emitieron un comunicado conjunto. El gobierno uruguayo analizará localizaciones alternativas para la refinería de combustible sintético de HIF Global, proyectada frente al balneario entrerriano. La inversión en juego supera los 5.000 millones de dólares.

El fantasma de Botnia-UPM sobrevoló este martes la Cancillería uruguaya. En el mismo edificio donde hace dos décadas se fraguó uno de los conflictos diplomáticos más graves entre Argentina y Uruguay, los cancilleres Pablo Quirno y Mario Lubetkin sellaron un compromiso que puede desactivar una nueva crisis bilateral: la relocalización de la megaplanta de hidrógeno verde que la multinacional HIF Global proyecta construir en Paysandú, a apenas cinco kilómetros de las playas de Colón, en Entre Ríos.

El encuentro, al que también asistieron el gobernador entrerriano Rogelio Frigerio y el intendente de Colón, José Luis Walser, concluyó con un comunicado conjunto en el que Uruguay reconoció formalmente que analiza alternativas al emplazamiento original. Del lado uruguayo participaron además los ministros de Ambiente e Industria, y el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, cuya apertura al diálogo resultó clave en las negociaciones previas.

La reunión es el punto de inflexión de una tensión que fue escalando durante meses. Los vecinos de Colón —una ciudad turística de unos 30.000 habitantes— salieron a las calles en reiteradas marchas de autoconvocados para rechazar el proyecto. Frigerio llegó a amenazar con recurrir al Tribunal Internacional de La Haya si el gobierno uruguayo no daba señales de escuchar los reclamos argentinos.

La señal llegó. Lubetkin lo reconoció en conferencia de prensa con una frase que será recordada: «Estamos avanzando, y estamos avanzando mucho, tanto en el ámbito ambiental como en el ámbito de la relocalización.» El canciller uruguayo fue cuidadoso en no dar el tema por cerrado —»el proceso no ha terminado»—, pero el gesto político fue inequívoco.

Contexto · El proyecto

HIF Global planea construir en Paysandú la mayor planta de hidrógeno verde de Uruguay, con una inversión estimada en 5.385 millones de dólares. El emplazamiento original, a orillas del río Uruguay, enfrentaba directamente al balneario de Colón. La opción alternativa que maneja Montevideo es un predio de 48 hectáreas perteneciente a la petrolera estatal ANCAP, en el área de Nuevo Paysandú, alejado de la costa fluvial.

El canciller Quirno, por su parte, destacó otro avance: la incorporación de Colón al área de influencia del estudio de impacto ambiental del proyecto, uno de los principales reclamos de los residentes entrerrianos. Un reconocimiento que, en términos técnicos y jurídicos, amplía el alcance de cualquier evaluación futura sobre los riesgos ambientales para la región.

La analogía con el conflicto de Gualeguaychú y la pastera Botnia —que incluyó cortes de puentes internacionales y un arbitraje en La Haya que duró años— es la que ambos gobiernos están determinados a evitar. Las negociaciones, encuadradas en el Estatuto del Río Uruguay y el ámbito de la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay), siguen un cauce diplomático que ninguna de las dos partes quiere abandonar.

La firma del acuerdo final de inversión entre HIF Global y Uruguay se prevé hacia fin de año, según fuentes de la propia empresa, que por ahora evitó pronunciarse sobre un eventual cambio de localización. En paralelo, continúan las negociaciones sobre el precio de la energía que suministrará UTE para la producción del hidrógeno, dato central para la viabilidad económica del emprendimiento.

Por ahora, el diálogo prevalece. Colón respira. Y Uruguay mide cada paso con la cautela de quien sabe que la historia de sus costas del litoral tiene memoria larga.