El cupo de autos híbridos y eléctricos podría modificarse en breve para romper el casi monopolio de marcas chinas, que se llevan el 90% del beneficio de importación sin arancel. Fabricantes locales y occidentales impulsan un cambio urgente en el límite de precio.
El cupo de 50.000 autos híbridos y eléctricos sin arancel de importación, lanzado por el Gobierno para abaratar los vehículos de nueva tecnología y dinamizar el mercado de 0 km, está bajo la lupa. Tras dos años de aplicación, casi 45.000 unidades provienen de China, dejando en clara desventaja a las marcas occidentales tradicionales.
Según datos oficiales de las licitaciones, en el segundo año los fabricantes locales solo utilizaron el 38% de su cuota, mientras los importadores –mayoritariamente chinos– se llevaron el 62%. El motivo es concreto: el límite de USD 16.000 FOB resulta inalcanzable para modelos de Toyota, Volkswagen, Honda o Nissan, pero es perfectamente accesible para la industria china.
Un ejecutivo de una automotriz local lo resumió con crudeza: “Es injusto. Con este límite de precio, muchas marcas occidentales de excelente calidad quedaron afuera. Parece que este Gobierno, tan alineado con Estados Unidos, terminó subsidiando la importación de autos chinos”.
La crítica no se limita al sector productivo. Ernesto Cavicchioli, presidente de la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA) e importador oficial de Hyundai, planteó una solución clara: “Miren lo que hace Uruguay: arancel cero para eléctricos sin tope de precio ni cupo. Así compiten chinos, japoneses, coreanos y alemanes en igualdad de condiciones. Ese es el modelo que deberíamos aplicar”.
Las automotrices radicadas en el país ya dejaron sin usar parte de su cuota en la segunda licitación y ahora presionan informalmente a la Secretaría de Industria y Comercio para elevar el tope de precio antes de la apertura del cupo 2027, prevista para julio o agosto.
El programa rige hasta 2029 y coincide con la próxima revisión del ACE14 con Brasil. Mientras las grandes marcas chinas ya instalan plantas en el vecino país para producir bajo etiqueta Mercosur y evitar el arancel del 35%, las terminales argentinas y sus importadores occidentales buscan que el beneficio no siga siendo “casi exclusivo” de un origen.
De concretarse el cambio, el mercado de autos híbridos y eléctricos en Argentina podría abrirse a una verdadera competencia global. Por ahora, el dominio chino es absoluto: de los 19.280 vehículos asignados a fabricantes locales, 15.000 son chinos; de los 30.720 de importadores, casi 29.600 también.
El Gobierno aún tiene tiempo de decidir. La pregunta que circula en los pasillos del sector es una sola: ¿seguirá el cupo de autos híbridos y eléctricos como una subvención disfrazada para China, o se convertirá en una herramienta real de apertura y baja de precios para todos los argentinos?
