El Cañón del Sumidero confirma la recuperación de una especie en peligro que no se reproducía en libertad en la zona desde hace más de 30 años
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) anunció el nacimiento de la tercera cría de mono araña (Ateles geoffroyi vellerosus) en el Parque Nacional Cañón del Sumidero, consolidando la presencia de la especie en la zona oeste del área protegida, donde se la consideraba extinta desde hace más de tres décadas.
El hecho cobra especial relevancia porque la especie había desaparecido de esa zona principalmente por deforestación, fragmentación del hábitat y presión humana. El proceso de recuperación arrancó el 28 de noviembre de 2016, cuando la Conanp liberó 12 ejemplares en el área protegida. Aunque no todos sobrevivieron, una pareja logró adaptarse y comenzó a reproducirse: los nacimientos anteriores se registraron en 2019 y 2022.
La recuperación de esta especie en peligro de extinción es resultado del trabajo conjunto entre la Conanp, el Zoológico Regional Miguel Álvarez del Toro (Zoomat) y la asociación civil Conservación de la Biodiversidad del Usumacinta (Cobius).
La autoridad ambiental garantizó que el grupo familiar se encuentra en perfecto estado de salud y está integrado por un macho y una hembra adultos —la pareja fundadora—, una hembra juvenil (primera cría), un macho juvenil (segunda cría) y la cría recién nacida.
El nacimiento no es un hecho aislado: es la demostración científica de que una estrategia de reintroducción de fauna silvestre puede revertir décadas de daño ecológico. El mono araña se caracteriza por su cola prensil con funciones táctiles, la ausencia de pulgares que facilita su desplazamiento entre copas y una dieta frugívora que lo convierte en un dispersor de semillas clave para la selva tropical. Su tasa reproductiva es particularmente lenta: los períodos de gestación y crianza se extienden hasta cuatro años.
Los ejemplares son monitoreados de manera satelital y con recorridos mensuales, lo que permite documentar sus movimientos y garantizar que la familia se alimente de especies nativas como ramón y chicozapote.
Ante el nacimiento, la dirección del parque emitió un protocolo de protección para visitantes. Las embarcaciones turísticas deberán mantener una distancia mínima de 20 metros de la orilla ante cualquier avistamiento, evitar ruidos excesivos y tener precaución con el macho alfa, cuya conducta de protección activa podría derivar en reacciones agresivas ante amenazas percibidas.
La Conanp subrayó que este nacimiento enriquece el patrimonio biocultural de Chiapas y confirma que el «corazón natural» del estado sigue siendo un refugio seguro para la biodiversidad. En un contexto global marcado por la crisis de extinción de especies, el Cañón del Sumidero ofrece una señal que va a contracorriente: cuando el ser humano retrocede y la naturaleza recibe apoyo técnico sostenido, la vida encuentra el camino de regreso.
