Argentina tendrá su primer santuario exclusivo para tortugas terrestres en peligro de extinción

El centro San Acan, en la reserva Orco Quebracho de Córdoba, nace como la respuesta más ambiciosa del país frente al tráfico ilegal de fauna silvestre y la crisis de conservación de la tortuga terrestre argentina, la especie más traficada como mascota en todo el territorio nacional.

En el corazón de la zona de Traslasierra, provincia de Córdoba, dentro de la reserva natural Orco Quebracho, tomará forma el primer refugio del país dedicado de manera exclusiva a la recuperación de la tortuga terrestre argentina (Chelonoidis chilensis). El proyecto, denominado San Acan, es liderado por la Fundación Vida Silvestre junto a la Fundación Franz Weber y un equipo multidisciplinario de biólogos y veterinarios, y tiene como objetivo central devolver a estos animales a su hábitat natural tras un riguroso proceso de rehabilitación.

La iniciativa surge en respuesta a una crisis de conservación sin precedentes. La tortuga terrestre argentina se encuentra categorizada oficialmente como especie «En Peligro», una condición que se ha agravado de forma sostenida en las últimas décadas como consecuencia directa del tráfico ilegal de fauna y la captura masiva de ejemplares para ser vendidos como mascotas.

San Acan: el nombre que une a una comunidad originaria con la conservación

El nombre del refugio fue elegido en colaboración con Pablo Reyna, referente de la comunidad Camiare, integrante de los pueblos originarios de la región. En su lengua, «San» significa agua o río, mientras que «Acan» designa al líder, la autoridad, el guardián. Una denominación que, lejos de ser casual, encierra la filosofía del proyecto: cuidar, proteger y restituir.

Actualmente, el centro se encuentra en pleno proceso de preparación de sus instalaciones. Si bien el equipo técnico ya fue asignado y el proyecto fue formalmente presentado, aún resta completar la infraestructura necesaria para comenzar a recibir animales.

Rehabilitación con criterio científico: no todos podrán volver a la naturaleza

Uno de los aspectos más destacados del modelo de intervención de San Acan es su enfoque individualizado. Muchos de los ejemplares que llegan a centros de rescate han pasado años en cautiverio dentro de hogares humanos, lo que genera cambios profundos en su comportamiento y hace imposible su reintegración directa al ambiente silvestre.

En el refugio, los especialistas evaluarán cada caso en particular para determinar si el animal conserva los instintos básicos indispensables para sobrevivir en libertad: excavar, asolearse y alimentarse de manera autónoma. Aquellos que superen esa evaluación serán liberados en áreas protegidas. Los que no logren readaptarse permanecerán bajo cuidado permanente en el santuario, garantizando en todo momento su bienestar.

«Las tortugas no deberían ser mascotas. Son animales silvestres que se encuentran en peligro de extinción. Este proyecto constituye una de las respuestas más ambiciosas del país para enfrentar tanto el tráfico ilegal de fauna como la pérdida de biodiversidad«, subrayó Sciolla.

El equipo de San Acan también desarrolla campañas de concientización orientadas a informar a la población sobre las consecuencias del cautiverio y el comercio ilegal. Según los especialistas, el tráfico ilegal es la principal causa de la reducción de las poblaciones silvestres de esta especie en las últimas décadas, y el nuevo centro será un eslabón clave en la cadena de la protección ambiental argentina.