Solar y eólica rompen récords: La energía verde ya es el 16% de la matriz argentina

La generación renovable creció 5,2% interanual en marzo de 2026 mientras la nuclear y la hidráulica cayeron. La solar disparó un 42% y la eólica avanzó 13,2%: la transición energética en Argentina ya no es una promesa.

El sistema eléctrico argentino atraviesa una transformación silenciosa pero sostenida. Los datos de marzo de 2026 confirman que la expansión de fuentes limpias ya no es marginal, sino un componente cada vez más relevante dentro del mix energético. El número que lo resume: la generación renovable registró un aumento interanual del 5,2%, un dato que cobra mayor relevancia si se lo analiza en un contexto donde otras fuentes, como la nuclear y la hidráulica, mostraron caídas significativas.

En ese escenario adverso para las fuentes tradicionales, las renovables no solo crecieron, sino que cumplieron un rol clave para sostener la oferta total de energía, que avanzó un 2,7% interanual. Este desempeño, relevado por la consultora RICSA ALyc, confirma que las energías limpias dejaron de ser un recurso de respaldo para convertirse en un pilar estructural del sistema.

La solar, la estrella del mes

El crecimiento de las renovables tiene dos protagonistas claros: la energía solar y la eólica. En marzo, la generación solar mostró un salto interanual del 42%, alcanzando los 542 GWh y posicionándose como la fuente de mayor expansión dentro del sistema eléctrico.

La energía solar ya representa el 6% del mix total, con una capacidad instalada de 2.574 MW. Lo relevante es la velocidad de crecimiento, que refleja una aceleración en la incorporación de proyectos y una mejora en la eficiencia de esta tecnología.

La eólica, la columna vertebral renovable

Por su parte, la energía eólica consolidó su expansión, con un incremento del 13,2% interanual y una generación de 1.627 GWh. Con 4.559 MW instalados, la eólica aporta el 10% del total y se mantiene como la principal fuente renovable después de la hidráulica.

En conjunto, ambas tecnologías alcanzan el 16% del mix energético, lo que marca un punto de inflexión: las renovables ya no son un complemento marginal, sino un actor relevante de la matriz eléctrica argentina.

El fósil, todavía en el centro

Sin embargo, el avance verde convive con una dependencia estructural que no desaparece de un día para el otro. La generación térmica sigue siendo el principal recurso de ajuste del sistema, lo que evidencia que la transición energética todavía coexiste con una fuerte dependencia de los combustibles fósiles.

En marzo, la demanda total alcanzó los 11.936 GWh, con un crecimiento moderado del 2,4% interanual, lo que indica que el aumento de la generación renovable se da en paralelo a una demanda relativamente estable. Ese equilibrio es, por ahora, lo que permite que las fuentes limpias ganen terreno sin que el sistema entre en tensión.

El horizonte: inversión e infraestructura

El desafío central pasa ahora por sostener ese crecimiento con nuevas inversiones, mayor previsibilidad regulatoria y el fortalecimiento de la infraestructura de transporte, condición indispensable para integrar más generación limpia al sistema.

El desafío hacia adelante será sostener ese ritmo de expansión, mejorar la infraestructura y avanzar en una integración más eficiente al sistema eléctrico. Las renovables ya son una pieza clave, pero todavía tienen margen para crecer y convertirse en el eje central del modelo energético argentino.

La pregunta que se instala no es si la transición va a ocurrir. Ya está ocurriendo. La pregunta es a qué velocidad.