La startup sueca AirForestry demostró que es posible aprovechar los bosques sin maquinaria pesada y sin dañar el ecosistema.
La industria forestal acaba de ser testigo de uno de sus mayores cambios tecnológicos en décadas. La empresa sueca AirForestry, con sede en Uppsala, desarrolló un dron eléctrico capaz de talar árboles de forma autónoma y transportarlos intactos, sin necesidad de que ninguna máquina pise el suelo del bosque. El hito, destacado por la revista The Economist, marca el inicio de una nueva era en la gestión forestal sostenible.
El dispositivo mide 6,2 metros de envergadura y opera con una cabeza de cosecha de aproximadamente 265 kilogramos. Su mecánica es tan precisa como eficiente: el dron vuela hasta el árbol seleccionado, se sujeta a su copa para estabilizarse y desciende un mástil telescópico equipado con una sierra eléctrica. En ese recorrido hacia abajo, la sierra elimina primero las ramas y luego corta el tronco desde la base. Finalmente, el dron transporta el árbol completo hasta el borde del camino forestal, donde puede ser retirado sin intervención de vehículos pesados.
La tecnología ya fue sometida a pruebas de campo en Suecia y su lanzamiento comercial está previsto para 2026. En abril de ese mismo año, el dron alcanzó un hito clave al cosechar con éxito dos árboles consecutivos sin aterrizar entre operaciones, un umbral técnico considerado fundamental para la viabilidad comercial del sistema.
El impacto ambiental de esta tecnología es sustancial. El uso de drones en lugar de maquinaria pesada con ruedas minimiza la erosión del suelo y los daños a las raíces de los árboles restantes. La tecnología resulta especialmente valiosa para trabajar en pendientes y zonas pantanosas, donde la maquinaria tradicional resulta ineficaz. Además, el sistema está diseñado para realizar operaciones de aclareo sin crear rastros de tala a nivel del suelo, lo que puede eliminar el daño por compactación y reducir la huella de CO₂ de las operaciones forestales, con un ahorro estimado de 0,8 toneladas de dióxido de carbono por hectárea al año.
La tala selectiva que permite el dron no es un detalle menor. Estimula el crecimiento de los árboles restantes, mejora la salud general del bosque y reduce el riesgo de incendios forestales y la propagación de enfermedades. El aclareo controlado también permite que la luz solar llegue al suelo forestal, lo que puede favorecer la recuperación de la biodiversidad en los bosques industriales.
El respaldo institucional al proyecto no tardó en llegar. La empresa estatal forestal sueca Sveaskog, una de las mayores propietarias forestales del país con más de cuatro millones de hectáreas productivas, firmó un acuerdo de compra por siete años para utilizar la plataforma de AirForestry en operaciones de aclareo entre 2028 y 2035. La colaboración entre ambas compañías se inició en 2021 y hoy representa el mayor paso comercial que ha dado la tecnología forestal aérea a escala global.
En 2026, AirForestry completó además una ronda de financiación semilla de 10,3 millones de euros, respaldada por Sveaskog, el fondo Northzone y otros inversores. Los recursos están orientados al desarrollo tecnológico y a la expansión hacia Noruega, mediante una colaboración con la empresa forestal estatal Statskog.
AirForestry subraya que su objetivo no es sustituir a los trabajadores forestales, sino crear una herramienta que resuelva la grave escasez de leñadores cualificados que enfrenta Europa. La industria, que durante décadas mantuvo sin cambios los fundamentos de su maquinaria, enfrenta ahora el desafío —y la oportunidad— de reinventarse desde el aire.
Los bosques cubren el 43% de la superficie terrestre europea y absorben el 10% de las emisiones de CO₂. Los bosques más sanos capturan mejor el carbono, de modo que las prácticas de gestión forestal tienen consecuencias directas sobre el cambio climático. En ese contexto, el dron de AirForestry no es solo un avance técnico: es una respuesta concreta a una de las urgencias ambientales más acuciantes del siglo
