El Cinturón de las Aguas de Ceará (CAC) avanza a ritmo récord: ya superó el 91% de ejecución y promete transformar radicalmente la vida de 561.000 personas en una de las regiones con mayor estrés hídrico de Brasil. La obra se completará en junio de 2026.
La ingeniería que desafía a la naturaleza
En el corazón del nordeste brasileño, donde la sequía ha marcado por décadas el pulso económico y social de comunidades enteras, avanza una de las obras hidráulicas más ambiciosas de Sudamérica: un río artificial de 145,3 kilómetros diseñado para llevar agua a zonas históricamente castigadas por la ausencia de lluvias.
El proyecto, conocido como Cinturão das Águas do Ceará (CAC), nace en la presa de Jati y aprovecha la pendiente natural del terreno para conducir el caudal sin necesidad de bombeos costosos, garantizando un flujo constante y eficiente hacia las áreas más secas del estado.
«Ya hemos alcanzado el 91% de avance antes de que terminara el año», afirmó Fernando Santana, secretario de Recursos Hídricos de Ceará, en la última actualización oficial publicada en diciembre de 2025.
Una red que conecta lo que la geografía separó
Lejos de ser un simple canal, el CAC constituye la columna vertebral de un sistema de transferencia intercuencas sin precedentes en la región. La obra integra canales a cielo abierto, sifones y túneles que conectan 12 cuencas hidrográficas previamente aisladas, creando una red capaz de redirigir el recurso hacia embalses estratégicos como el Embalse Castanhão, clave para el suministro de millones de habitantes.
Su trazado distribuye agua desde el Proyecto de Integración del Río São Francisco hasta el río Cariús, atravesando municipios que durante décadas dependieron exclusivamente de las lluvias para sobrevivir.
Cifras que dimensionan la magnitud
La escala de esta megaobra resulta difícil de ignorar. El CAC garantizará el abastecimiento de 24 municipios brasileños y beneficiará directamente a 561.000 personas en la zona del Cariri. Extendido su alcance a través del sistema Eixão das Águas, el suministro podría llegar a más de 5 millones de habitantes, incluyendo áreas de la región metropolitana de Fortaleza.
La inversión conjunta entre el Gobierno Federal y el Estado de Ceará supera los 1.000 millones de reales, cifra que refleja la apuesta política y económica detrás de la iniciativa.
En términos laborales, la construcción moviliza a más de 1.500 trabajadores directos y emplea más de 500 máquinas pesadas, dinamizando la economía local durante todo el desarrollo del proyecto.
El agua como motor productivo
Las implicancias del CAC van mucho más allá del consumo humano. Según estimaciones técnicas, la regularización del suministro hídrico podría incrementar hasta un 30% la eficiencia del riego agrícola, revertiendo décadas de pérdidas provocadas por la irregularidad climática.
El proyecto también busca estabilizar sectores como la industria y el turismo, actividades que históricamente operaron bajo la incertidumbre de un mapa climático cada vez más desigual. Expertos de la consultora TPF Ingeniería señalan que la obra permitirá, además, una respuesta estratégica ante fenómenos como El Niño, cuyas sequías severas golpean con especial dureza al nordeste brasileño.
Un tramo operativo habilitado en 2024 ya demostró la viabilidad del sistema al trasladar agua a lo largo de unos 300 kilómetros, garantizando el suministro a cerca de 4,5 millones de habitantes en un contexto de alta demanda.
Un modelo que mira al mundo
El CAC no surge del vacío. Sus promotores reconocen la inspiración en el Proyecto de Desvío de Agua de Sur a Norte de China, la megaobra hídrica más grande del planeta, que redistribuye recursos entre cuencas separadas por miles de kilómetros.
Una vez finalizado, la Compañía de Gestión de Recursos Hídricos (Cogerh) será la encargada de operar, mantener y monitorear el sistema, evaluando mensualmente los volúmenes distribuidos para garantizar la eficiencia y equidad del suministro.
Más que infraestructura, el Cinturón de las Aguas de Ceará representa un cambio estructural en la relación entre el agua y el desarrollo humano en una región donde la escasez no es solo un problema ambiental: es, desde hace generaciones, una forma de vida que Brasil decidió, por fin, reescribir.
