La transición energética en Colombia avanza con lentitud pese a que la energía solar ya supera al carbón por primera vez en la historia. La energía eólica sigue estancada y el país necesita 6.000 MW adicionales para evitar un déficit estructural.
Colombia en 2025 generó más electricidad con sol que con carbón. Sin embargo, la apuesta por energía solar y eólica del Gobierno de Gustavo Petro camina con freno de mano, según revela un exhaustivo análisis de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) y el gremio SER Colombia.
La energía solar representa ya el 6,3 % de la generación nacional en enero de 2026, mientras que la energía eólica apenas alcanza el 0,27 %. En solo tres años, la capacidad instalada en renovables no convencionales saltó del 1,5 % al 15 %. El 70 % de los megavatios nuevos incorporados en 2025 fueron construidos por empresas que antes no operaban en el país, rompiendo el histórico monopolio de cinco grandes jugadores.
Pese a este impulso, la realidad es preocupante. Colombia requiere 6.000 megavatios adicionales en los próximos cinco años, una inversión cercana a los 5.000 millones de dólares. La demanda crece al doble de la velocidad de la oferta y, si no se acelera el ritmo, desde 2027 podría registrarse un déficit estructural con riesgo real de apagones, similar al histórico blackout de 1992-1993 provocado por El Niño.
El mayor cuello de botella se concentra en La Guajira, región con uno de los mejores recursos eólicos del planeta: potencial de 21 gigavatios —equivalente a toda la capacidad instalada actual del país— y vientos que permiten operar al 65 % de capacidad, casi el doble del promedio mundial. De 23 proyectos eólicos con conexión aprobada, solo dos están en operación. Las consultas previas con comunidades indígenas pueden demorar hasta cinco o seis años.
“En tres años pasamos del 1,5 % al 15 % de capacidad instalada en renovables”, celebra Alexandra Hernández, presidenta de SER Colombia. Pero advierte: “Necesitamos 6.000 megavatios adicionales en los próximos cinco años. La demanda crece al doble de lo que lo hace la oferta”.
El freno financiero es otro factor crítico. La inversión extranjera en el sector cayó un 70 % entre 2022 y 2023. Hoy hay 5.086 MW sin cierre financiero, suficiente para abastecer a casi 13 millones de personas. Dos multinacionales europeas —EDP Renovables y Enel— abandonaron proyectos de gran escala a finales de 2024.
Expertos consultados coinciden en que la transición energética Colombia no puede resolverse solo con energía solar y eólica. La matriz eléctrica ya es 70 % renovable, pero la electricidad representa apenas el 18 % del consumo energético total del país; el resto sigue dependiendo de combustibles fósiles.
Mientras el reloj avanza, el Gobierno y el sector privado preparan la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que se celebrará del 24 al 29 de abril en Santa Marta. Allí se presentarán hojas de ruta concretas para que Colombia no solo sueñe con energía limpia, sino que la haga realidad antes de que sea demasiado tarde.
