Un informe de 65 científicos internacionales revela que la temporada de polen se adelanto hasta dos semanas en Europa durante la ultima década. La crisis climática ya no es un fenómeno futuro: se respira, se estornuda y mata.
Asi lo certifica el tercer informe del Lancet Countdown sobre salud y cambio climático en Europa, publicado esta semana. El documento, elaborado por 65 investigadores de 46 instituciones académicas y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), bajo la coordinación de la Universidad de Heidelberg y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), ofrece un diagnostico demoledor: entre 2015 y 2024, la temporada de polinización alérgica se adelanto entre una y dos semanas respecto a las décadas anteriores.
Una tormenta perfecta sobre los sistemas respiratorios
La lógica del fenómeno es devastadora en su sencillez. Los inviernos mas suaves no bajan lo suficiente las temperaturas como para interrumpir los ciclos vegetativos. Las plantas perciben el calor anticipado y activan su fase reproductiva antes de lo habitual. A eso se suma un patrón de lluvias intensas seguidas de calor brusco que funciona como una siembra acelerada: la humedad nutre la vegetación y el calor dispara la floración casi de forma inmediata. El resultado es una concentración de granos de polen mas alta, mas temprana y mas prolongada.
En Espana, el impacto es especialmente agudo. Un estudio de la Universidad de Cordoba confirmo que la temporada polinca se extendio unos 25 dias desde la decada de los noventa. La Sociedad Espanola de Alergologia e Inmunologia Clinica (SEAIC) emitio la voz de alarma ante una primavera 2026 que ya cataloga como una de las mas intensas que se recuerdan. El sur del continente concentra ademas un aumento en las concentraciones de polen de olivo, segun consigna el propio informe del Lancet, con focos criticos en zonas del sur de Espana.
La alergia deja de ser un episodio y se vuelve condición permanente
Las implicaciones clínicas van mas allá del estornudo crónico. Los alergólogos advierten que la exposición prolongada al polen preactiva el sistema inmunitario, haciendo que la mucosa dañada absorba los alérgenos con mayor rapidez e intensidad. La consecuencia es un incremento sostenido de casos de asma, infecciones respiratorias y absentismo laboral y escolar. La alergia, históricamente considerada una afección menor, comienza a comportarse como una condición crónica para amplias franjas de la población europea.
El informe advierte tambien que estos efectos no se distribuyen de manera uniforme. Los bebes, los adultos mayores y los trabajadores al aire libre son los grupos mas vulnerables. A nivel económico, los hogares de bajos ingresos enfrentan un riesgo hasta un 10% mayor de inseguridad alimentaria derivada de los fenómenos meteorológicos extremos que impulsan esta misma crisis.
Un mapa de riesgos que se expande
El fenómeno alergénico no es el único frente que abre el calentamiento global en materia sanitaria. El mismo informe del Lancet Countdown indica que el riesgo de brotes de dengue en Europa casi se ha cuadruplicado. El virus del Nilo Occidental registra una mayor incidencia en el occidente, sur y este del continente. Las zonas costeras aptas para bacterias del genero Vibrio se ampliaron un 50% en el Baltico. Y las muertes asociadas al calor extremo alcanzaron las 62.000 personas en 2024, con un incremento medio de 52 fallecimientos por millon de habitantes al ano en casi toda Europa.
Los cientificos del informe concluyen que renovar el compromiso político es «fundamental» para proteger la salud de las poblaciones europeas. Mientras tanto, los alérgicos de media Europa ya aprendieron, por las malas, que la primavera comenzó en febrero.
