La mayor eléctrica española cerró el primer trimestre de 2026 con un beneficio récord de 1.865 millones de euros mientras sus centrales nucleares producían 5.464 GWh frente a los apenas 2.822 GWh eólicos. La paradoja de la empresa que se vende verde.
Los números no mienten, aunque el marketing los tape. Iberdrola, la compañía que preside José Ignacio Sánchez Galán y que ha construido su reputación sobre la promesa de la energía verde, produjo en el primer trimestre de 2026 en sus centrales nucleares casi el doble de electricidad que en la totalidad de sus parques eólicos terrestres en España. Las nucleares aportaron 5.464 gigavatios hora (GWh); la eólica, apenas 2.822 GWh. El dato fue divulgado por la propia empresa en la presentación de resultados ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La jornada en que se conocieron esos datos de generación fue también la del anuncio de un nuevo beneficio récord: 1.865 millones de euros en noventa días, lo que supone un crecimiento del 11% respecto al mismo período del año anterior. Iberdrola elevó además sus previsiones para el conjunto del ejercicio y anticipa un avance de más del 8% en el beneficio neto ajustado de 2026. La eléctrica ya había cerrado 2025 con el mayor resultado de su historia: 6.285 millones de euros.
Un parque nuclear que eclipsa a las renovables en España
La posición nuclear de Iberdrola en España es la más extensa del sector. La compañía es propietaria al 100% de la central de Cofrentes —el reactor de mayor potencia de la península ibérica, con 1.092 megavatios—, al 52,6% de Almaraz, al 49% de Trillo, al 28% de Vandellós y al 15% de Ascó II. En total, 3.177 megavatios de potencia nuclear instalada, todos bajo la denominación de Iberdrola Generación Nuclear. Solo en 2025, la compañía declaró una generación nuclear de 21.507 GWh frente a los 9.696 GWh de sus parques de viento. La misma brecha, el mismo patrón, año tras año.
La paradoja es llamativa. Iberdrola es la empresa energética que más ha invertido en construir una imagen asociada a la transición energética y la sostenibilidad. Sus campañas publicitarias, su discurso corporativo y sus compromisos ante inversores tienen el verde como color central. Sin embargo, los datos presentados ante el regulador revelan que, en su mercado doméstico, la energía nuclear sigue siendo su principal fuente de electricidad, muy por encima de la eólica y de la solar, que en el primer trimestre de 2026 tampoco alcanzó para compensar la diferencia.
Gas natural al alza y el debate por el cierre nuclear
A la ecuación se añade otro dato incómodo para el relato verde: Iberdrola incrementó su generación con gas natural un 54% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior. El gas, que emite dióxido de carbono en su combustión, sigue siendo la tercera fuente de electricidad de la compañía en España, detrás de la nuclear y la hidráulica. La eólica y la solar siguen, a gran distancia, en el rango inferior.
El contexto regulatorio añade tensión al escenario. En abril de 2025, Iberdrola, Endesa y Naturgy pararon los dos reactores de Almaraz porque el precio del mercado mayorista —que cayó ese día a 12,14 euros por megavatio hora— no cubría los costes de producción nuclear, estimados por las propias empresas en torno a los 52 euros/MWh. El episodio reveló la fragilidad del modelo y reabrió el debate sobre la prórroga de vida útil de las centrales. Iberdrola y Endesa habrían solicitado extender la operación de Almaraz hasta 2030, más allá de los plazos del protocolo de cierre acordado en 2019 con el Gobierno.
Las empresas han denunciado además que España es el único país europeo que aplica tributos adicionales sobre la generación nuclear, incluyendo el impuesto sobre el combustible gastado y las ecotasas autonómicas, que suman 9,2 euros por megavatio hora adicionales. Un estudio de EY cifra la carga fiscal total del sector nuclear español en 27,3 euros/MWh, sin equivalente en ninguno de los siete países europeos con mayor actividad nuclear analizados. Pese a ello, Iberdrola cerró 2025 con un beneficio record y se opuso, desde esa posición de holgura, a la prórroga del impuesto a las grandes energéticas que el Gobierno había instaurado en 2022.
La transición, más rápida fuera de España
A escala global, Iberdrola sí avanza en su transformación. La compañía opera ya con generación 100% libre de emisiones en mercados como Reino Unido, Brasil, Francia, Italia, Alemania, Polonia, Portugal, Grecia, Rumanía y Bulgaria. Su capacidad total instalada alcanzó los 58.877 megavatios al cierre del primer trimestre de 2026, un 3,8% más que en el mismo período del año anterior, con crecimientos especialmente pronunciados en Estados Unidos (+693 MW), Australia (+537 MW) y España (+552 MW). La generación total del grupo creció un 2%, hasta los 36.106 GWh.
En España, sin embargo, el camino es más lento y más contradictorio. En 2024, Iberdrola no instaló ni un solo megavatio eólico en el país, mientras sumaba 580 MW de nueva eólica fuera de sus fronteras. En 2025, la energía nuclear representó el 25,58% de toda la electricidad sin emisiones generada en España. El debate sobre qué futuro tiene la energía del átomo en el mix energético español está más vivo que nunca, y Iberdrola, con sus centrales nucleares produciendo el doble que sus aerogeneradores, es su protagonista involuntaria.
