Una victoria judicial histórica blinda el Bosque Nacional Tongass, la selva tropical más grande de Estados Unidos, contra la explotación maderera a gran escala y consolida su protección ambiental definitiva.
En un fallo que marca un antes y un después para la conservación en Estados Unidos, la jueza federal Sharon L. Gleason desestimó de manera definitiva y “con perjuicio” la demanda presentada por un grupo de empresas madereras y municipios de Alaska que buscaban reabrir la explotación de los bosques primarios del Tongass. La decisión, emitida este 14 de abril de 2026, cierra para siempre la puerta a futuros intentos legales de talar los árboles antiguos de la mayor selva templada del mundo.
El Bosque Nacional Tongass, ubicado en el sureste de Alaska y considerado el bosque nacional más extenso de Estados Unidos, alberga una biodiversidad única y actúa como el principal sumidero de carbono del país. Su preservación no solo protege especies emblemáticas como el águila calva, el oso pardo, el salmón Chinook y el armiño Haida –en peligro de extinción–, sino que también garantiza el equilibrio climático global y el ciclo hidrológico de la región.
La demanda había sido interpuesta por la Alaska Forest Association, Viking Lumber Company, Alcan Timber Incorporated y dos municipios locales, que argumentaban que las regulaciones del Servicio Forestal de Estados Unidos (bajo el Departamento de Agricultura) violaban la Ley de Reforma de la Madera de Tongass de 1990 y el Plan Forestal de 2016. Las empresas reclamaban acceso obligatorio a volúmenes específicos de madera antigua, advirtiendo que su viabilidad económica dependía de ello.
Sin embargo, la jueza Gleason rechazó categóricamente esos argumentos. Determinó que ni la ley de 1990 ni el plan de 2016 imponían cuotas obligatorias de tala, sino límites máximos orientados a la sostenibilidad. Además, la Estrategia de Sostenibilidad del Sudeste de Alaska (SASS) de 2021, que propone el fin de la explotación de bosques antiguos salvo excepciones tribales, fue validada como una extensión lógica de las normativas previas.
“Representa una gran victoria para los bosques primarios de Tongass”, celebró Marlee Goska, abogada del Centro para la Diversidad Biológica en Alaska. “El tribunal rechazó de plano el intento de promover la tala a gran escala. Esta decisión protege la vida silvestre, el clima y las comunidades locales que dependen de este ecosistema”.
El fallo llega en un momento clave, cuando la presión industrial sobre los bosques antiguos se intensificaba. Con esta resolución, el Tongass queda blindado ante futuras demandas similares, priorizando su rol como pulmón verde y refugio de biodiversidad sobre intereses económicos de corto plazo.
Organizaciones ambientalistas y defensores del clima califican la sentencia como un hito en la lucha contra la deforestación en Estados Unidos. Mientras las empresas madereras lamentan el impacto en su sector, los expertos destacan que la preservación del Tongass no solo salva árboles centenarios, sino que asegura el futuro de uno de los tesoros naturales más valiosos del planeta.
