Onkalo: el cementerio nuclear que enterrará residuos radiactivos por 100.000 años

Finlandia inauguró la primera instalación subterránea del mundo para almacenamiento definitivo de residuos radiactivos y combustible nuclear gastado. La planta Onkalo operará hasta 2120 con una inversión de 1.200 millones de dólares.

Finlandia activó la primera instalación subterránea del mundo destinada a la eliminación permanente de residuos radiactivos. Se trata de la planta Onkalo —cueva, en finés—, un hito sin precedentes en la historia de la energía nuclear que pone al país nórdico a la vanguardia de la gestión del combustible nuclear gastado a escala global.

Tras más de dos décadas de construcción y una inversión de 1.200 millones de dólares, la instalación entrará en funcionamiento hasta 2120, año en que quedará sellada de forma permanente. En los próximos meses, las autoridades finlandesas le concederán la licencia de operación correspondiente.

Bajo la roca más antigua del planeta

El proyecto se asienta en la isla de Olkiluoto, en las inmediaciones de tres de los cinco reactores nucleares del país. La localidad más cercana es Eurajoki, a 15 kilómetros, donde residen cerca de 9.000 habitantes, la mayoría vinculados laboralmente a la central nuclear o a la propia instalación de almacenamiento.

El emplazamiento fue seleccionado por su roca madre de 1.900 millones de años de antigüedad, una formación geológica que garantiza una estabilidad excepcional y un bajo riesgo sísmico. Ese dato no es menor: los contenedores deberán permanecer intactos durante un período que supera con creces toda la historia registrada de la humanidad.

Cómo funciona el depósito definitivo

El proceso de almacenamiento opera mediante maquinaria no tripulada: las barras radiactivas se sellan en contenedores de cobre y luego se entierran en túneles excavados a más de 400 metros de profundidad. Esos túneles se rellenan con capas de arcilla de bentonita, un material con alta capacidad de absorción de agua que actúa como barrera de protección adicional.

En total, las bóvedas subterráneas de Onkalo tienen capacidad para almacenar hasta 6.500 toneladas de combustible nuclear gastado, según informó Posiva, la empresa finlandesa responsable de la gestión de los desechos nucleares.

Los contenedores fueron diseñados para permanecer sellados el tiempo suficiente hasta que la radioactividad de los residuos disminuya a niveles que no representen un peligro para el medio ambiente. Sin embargo, para alcanzar valores normales deberán transcurrir cientos de miles de años.

El argumento del aislamiento

Tuomas Pere, geólogo de Posiva, explicó a la agencia AP News que «el aislamiento de la civilización y de la población en la superficie es importante debido a la radiación que emiten los residuos». Y añadió que el almacenamiento definitivo permite «eliminar los residuos de forma más segura que manteniéndolos en instalaciones situadas en la superficie».

En el presente, en el resto del mundo los residuos radiactivos se conservan de manera temporal dentro de piscinas en reactores individuales o en instalaciones de almacenamiento en contenedores secos sobre el terreno, una solución que los expertos consideran insuficiente a largo plazo.

Riesgos y voces críticas

No todos los especialistas celebran el proyecto sin reservas. Edwin Lyman, director de seguridad de la energía nuclear en la Union of Concerned Scientists, advirtió que el principal desafío del proyecto es la corrosión de los contenedores de cobre, cuya velocidad puede variar.

Aun así, Lyman reconoció que Onkalo sigue siendo la mejor alternativa disponible: «Mi visión sobre la disposición de residuos nucleares es que no hay una buena opción, pero es importante encontrar la menos mala». El especialista agregó que enterrar el combustible a gran profundidad de forma permanente lo hace menos vulnerable a posibles sabotajes que si permaneciera en superficie.

El mundo mira a Finlandia

Onkalo es la primera instalación de su tipo en funcionamiento en el mundo. En Suecia se inició la construcción de un repositorio similar en 2024, aunque se prevé que su inauguración no ocurra antes de finales de la década de 2030. En Francia, el proyecto Cigéo ni siquiera ha comenzado las obras y enfrenta una resistencia social considerable.

Con Onkalo operativo, Finlandia no solo resuelve su propio problema de gestión de residuos nucleares: establece un modelo que el resto del mundo deberá mirar con atención en las próximas décadas, a medida que la energía nuclear vuelve a ganar terreno en los debates sobre la transición energética global.