La liberación de fauna autóctona rescatada del tráfico ilegal y el mascotismo pone en foco una práctica arraigada que destruye ecosistemas y viola la ley nacional 22.421.
En mayo pasado, personal especializado del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza protagonizó un operativo que devolvió a sus hábitats naturales a seis animales de la fauna local. Todos habían sido víctimas de dos flagelos que corroen la biodiversidad provincial: el tráfico ilegal de fauna silvestre y el llamado mascotismo, práctica que consiste en retener animales salvajes o exóticos en hogares particulares en abierta violación de la legislación vigente.
Gavilán mixto
Serpiente coral
Chimango
Flamenco austral
Zorro gris
Caranchos
Cada una de estas especies cumple funciones ecológicas irremplazables: desde el control biológico de plagas urbanas hasta la eliminación de residuos orgánicos que, de acumularse, podrían transformarse en focos de enfermedades. Su ausencia de los ecosistemas no es un dato menor; representa un desequilibrio que tarde o temprano afecta a toda la cadena de vida del territorio.
«El operativo realizado es de proporciones menores frente a la cantidad de animales que todavía permanecen en cautiverio y que es necesario encontrar y poner a salvo.»
El proceso de rehabilitación estuvo a cargo de especialistas del Ecoparque Mendoza, cuyas instalaciones —otrora el Zoológico provincial— se consolidan como un centro de referencia en la recuperación de animales silvestres. El caso particular de la serpiente coral requirió la intervención adicional del Serpentario Mendoza Centro Anaconda, dado el riesgo que implica su manejo por tratarse de una especie venenosa.
El panorama se amplía. Aves silvestres enjauladas en Godoy Cruz, también producto del tráfico ilegal, serán próximamente devueltas a la naturaleza con la intervención del Centro de Rescate, Rehabilitación y Conservación de Aves Silvestres de YPF, que opera dentro de la Reserva Ecológica de la Refinería de Luján de Cuyo.
Marco legal
La ley nacional 22.421 prohíbe expresamente la tenencia de fauna silvestre autóctona como mascota. Quienes incumplan esta norma incurren en una infracción con consecuencias penales y civiles, independientemente del origen del animal.
El comercio clandestino de especies autóctonas y su retención en ambientes cerrados son, junto a la deforestación, los incendios y la caza furtiva, las principales amenazas que enfrenta la biodiversidad de Mendoza. Si bien la práctica del mascotismo está fuertemente arraigada en ciertos sectores rurales, la labor sostenida de guardaparques y organizaciones de defensa ambiental muestra signos de revertirla gradualmente.
La clave, sin embargo, no reside únicamente en los operativos de rescate. Los especialistas coinciden en que la concientización ciudadana es el instrumento más poderoso para desalentar estas prácticas a largo plazo. Cada animal liberado es también una oportunidad para recordar que la fauna silvestre no es un bien de consumo, sino un componente vital del equilibrio natural que todos habitamos.
