Más de 100 ejemplares rescatados y rehabilitados por Rewilding Argentina logran reproducirse en libertad en el Parque Iberá, donde la especie estaba extinta desde los años 60.
El oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla), mamífero emblema de los humedales sudamericanos, regresa triunfante a los esteros del Parque Iberá en un hito mundial de reintroducción y conservación. Lo que parecía imposible se convirtió en realidad gracias a más de 15 años de trabajo científico y persistente de la Fundación Rewilding Argentina.
Hasta fines de la década de 1960, el oso hormiguero gigante —conocido localmente como yurumí— poblaba abundantemente los esteros, bosques y pastizales de Corrientes y gran parte del norte argentino. La caza furtiva, los atropellamientos en rutas, la deforestación para la frontera agropecuaria y su baja tasa reproductiva lo llevaron a la extinción local en la provincia hace casi 50 años. Hoy, Argentina se posiciona como líder global en rewilding al revertir esa pérdida.
El camino hacia la recuperación comenzó en 2007, cuando la Fundación Rewilding Argentina, en alianza con el Gobierno provincial de Corrientes, lanzó el primer programa de reintroducción de esta especie en todo el planeta. El proceso fue meticuloso y pionero: se rescataron más de 100 ejemplares huérfanos (principalmente crías cuyas madres fueron víctimas de caza) de provincias del norte argentino. Estos animales ingresaron a un centro de rehabilitación especializado donde aprendieron a alimentarse por sí solos —consumiendo hasta miles de hormigas y termitas diarias—, a defenderse y a desarrollar todas las habilidades de supervivencia en la naturaleza sin dependencia humana.
Una vez preparados, fueron trasladados a corrales de presuelta en el Parque Iberá para su aclimatación definitiva al ecosistema. Finalmente, se liberaron con collares de seguimiento satelital que permitieron monitorear en tiempo real sus movimientos, patrones de alimentación y, sobre todo, su reproducción. El esfuerzo no solo incluyó rescate y liberación: implicó restaurar hábitats, capacitar a equipos locales y generar un modelo replicable de conservación activa.
Los resultados superan las expectativas. La población reintroducida se consolidó y creció hasta superar los 200 individuos en libertad distribuidos en cinco núcleos poblacionales dentro del Gran Parque Iberá. Se registran nacimientos frecuentes —incluso mellizos— y ejemplares que ya se dispersan a más de 100 kilómetros de las zonas de liberación. Los osos se alimentan naturalmente, interactúan con el ecosistema y cumplen su rol como “ingenieros ecológicos”: controlan plagas de insectos, mejoran la salud de los suelos y mantienen el equilibrio entre pastizales y bosques.
“Recuperar esta especie es restaurar una pieza clave del rompecabezas de la biodiversidad”, explican los biólogos de Rewilding Argentina. El éxito demuestra que la ciencia, el compromiso institucional y la paciencia pueden revertir décadas de degradación ambiental.
Argentina no solo salvó al oso hormiguero gigante de la desaparición local: escribió una página histórica que inspira a toda la región. El yurumí está de vuelta en los esteros. Y con él, la prueba irrefutable de que la reintroducción de especies amenazadas es posible cuando se actúa con visión a largo plazo.

