Viviendas asistidas: El futuro que padres con hijos con discapacidad exigen

APEVIDI impulsa viviendas asistidas para garantizar vida independiente a personas con discapacidad intelectual en Argentina. Un proyecto nacido del miedo de los padres a la pregunta que nadie responde: ¿qué será de ellos cuando ya no estemos?

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por Argentina, reconoce el derecho a vivir de forma independiente y en comunidad. Sin embargo, para miles de familias esa promesa sigue siendo solo una letra muerta. Graciela Braga, madre de Milena, una joven con Síndrome de Down que viaja sola al trabajo en el Sindicato del Seguro, lo resume sin rodeos: “¿Qué va a pasar cuando ya no estemos?”.

Esa pregunta angustiante fue el motor que llevó a un grupo de padres a fundar APEVIDI (Asociación para la Vida Independiente de Personas con Discapacidad Intelectual). La organización no busca residencias ni geriátricos. Su meta es clara: crear viviendas asistidas insertas en la sociedad, donde adultos con discapacidad intelectual puedan elegir con quién vivir, trabajar y construir su propio proyecto de vida, con el apoyo profesional necesario, pero sin perder autonomía.

“Educamos a nuestros hijos para que sean lo más independientes posible, pero a veces los miedos nos frenan porque los vemos más vulnerables”, explica Braga. Por eso APEVIDI trabaja para “allanar el camino” y que, cuando las familias ya no estén, exista una red real de inclusión y no solo una pensión.

El proyecto de viviendas asistidas aún espera financiamiento público y privado. Mientras tanto, la ONG avanza con iniciativas concretas que generan empleo e inclusión. El taller “Estamos al horno”, seleccionado por el Programa de Fortalecimiento a Organizaciones de la Sociedad Civil de la Ciudad de Buenos Aires, enseña a un grupo de jóvenes con discapacidad a elaborar pizzas artesanales. La segunda etapa del programa convertirá ese aprendizaje en un servicio de catering que les permita cobrar un salario formal.

“Es empleo, es autonomía y es dignidad”, destacan en la asociación, que funciona “a pulmón” gracias al esfuerzo de las familias. El espacio fue cedido por la Asociación Vecinal Loma de Saavedra, en el barrio de Saavedra, donde los integrantes pusieron en condiciones el lugar con recursos propios.

El actor Gustavo Garzón, también miembro de APEVIDI, suma su voz y su trabajo al proyecto. El próximo sábado 18 de abril proyectará su documental “Down para arriba” a total beneficio de la organización en la sede de Loma de Saavedra (Pico 3540, CABA). Las entradas ya están disponibles y todo lo recaudado irá directamente al sueño de las viviendas asistidas.

Mientras las políticas públicas siguen debiendo respuestas concretas, APEVIDI demuestra que el cambio puede nacer desde las propias familias. Porque el futuro de las personas con discapacidad no puede seguir dependiendo solo del amor y el esfuerzo privado. Es, ante todo, una deuda de la sociedad y del Estado.