Cuatro especies registran más de 600 nidaciones activas en playas protegidas. Capturarlas puede costar hasta nueve años de cárcel y tres mil días de multa según el Código Penal Federal.
Las costas de Veracruz superaron los 600 nidos de tortuga marina en la temporada en curso, según datos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). El monitoreo, coordinado con campamentos tortugueros, organizaciones civiles e instituciones académicas, revela que las playas veracruzanas se consolidan como uno de los sitios de reproducción más activos del Golfo de México.
Cuatro especies comparten la franja costera durante esta temporada: la tortuga lora (Lepidochelys kempii), la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), todas bajo protección federal y algunas en peligro de extinción a nivel global.
Totonacapan y Lechuguillas, los epicentros de la recuperación
El Santuario Playas del Totonacapan concentra la mayor actividad: desde el primer nido de tortuga lora registrado el 28 de marzo en Playa Chaparrales, el santuario acumula 451 nidaciones de esa especie y uno de tortuga verde. En Rancho Playa ya se documentó la primera eclosión de la temporada, con la liberación de 945 crías.
El Santuario Playa Lechuguillas suma 170 nidos de tortuga lora y la liberación de 420 crías, mientras que desde mayo incorporó registros de tortuga verde con 195 anidaciones adicionales. Por su parte, el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano (PNSAV) aporta 11 nidadas de tortuga lora en los municipios de Veracruz, Boca del Río y Alvarado, más seis anidaciones de tortuga carey en las islas del parque.
En la región de Los Tuxtlas, una red de nueve campamentos tortugueros opera a lo largo de 75 kilómetros de litoral. El promedio reportado incluye 68 nidos de tortuga lora, 30 de tortuga verde, 15 de tortuga carey y uno de tortuga laúd, con acciones permanentes de limpieza de playas para retirar residuos sólidos y contaminantes.
Hasta nueve años de prisión por capturar una tortuga
El marco legal es contundente. El Artículo 420 del Código Penal Federal tipifica los delitos contra la biodiversidad y establece penas de uno a nueve años de prisión más una multa equivalente a 300 a 3,000 días. Las conductas sancionadas abarcan un abanico amplio de acciones.
- Capturar, dañar o privar de la vida a tortugas o mamíferos marinos, o recolectar y almacenar sus productos o subproductos.
- Cazar, pescar o capturar fauna silvestre con medios no permitidos cuando se ponga en riesgo la viabilidad biológica de una población.
- Traficar, transportar, introducir o extraer del país ejemplares de especies en veda, amenazadas o en peligro de extinción conforme a la NOM-059-SEMARNAT-2010 o la CITES.
- Dañar cualquier ejemplar de las especies protegidas bajo los instrumentos normativos vigentes.
La ley contempla además un agravante que suma hasta tres años adicionales de prisión y hasta mil días multa extra cuando el delito se comete dentro de un área natural protegida o con propósito comercial. Las tres zonas donde anidan las tortugas veracruzanas —Totonacapan, Lechuguillas y el PNSAV— se encuentran bajo esa categoría, lo que eleva de forma significativa la exposición penal de quien incurra en estas conductas.
En un contexto en que el tráfico ilegal de vida silvestre sigue siendo uno de los mercados ilegales más lucrativos del mundo, la combinación de monitoreo continuo, participación comunitaria y sanciones penales severas representa la apuesta institucional de México para proteger a estas especies en sus playas de anidación más importantes.
