La región se estanca en 2,1% por incertidumbre global, pero el país proyecta 3,6% este año y 3,7% en 2027 gracias a reformas y superávit fiscal.
El Banco Mundial presentó su informe Panorama Económico de América Latina y el Caribe y lanzó una advertencia contundente: la región crecerá solo un 2,1% en 2026, tres décimas por debajo del 2,4% registrado en 2025, y apenas alcanzará el 2,4% en 2027. El PIB per cápita de América Latina y el Caribe “apenas avanza”, atrapado en uno de los ritmos de expansión más lentos del mundo, según el documento con fecha de corte al 6 de abril de 2026.
El organismo atribuye este freno a la incertidumbre geopolítica (guerra en Oriente Próximo, aranceles de Estados Unidos y desaceleración de Estados Unidos, China y Europa), los altos costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las Como resultado, la inversión privada se posterga y la creación de empleo se estanca. Brasil, por ejemplo, crecerá solo el 1,6% en 2026; México, el 1,3%. En contraste, Argentina emerge como la única excepción al alza.
Según las proyecciones oficiales del Banco Mundial, la economía argentina registrará un crecimiento del 3,6% en 2026 y del 3,7% en 2027, muy por encima del promedio regional. Tras un 4,4% en 2025, el país acumulará un 12,2% de expansión entre 2024 y 2027, revirtiendo la caída acumulada del 0,4% que sufrió entre 2011 y 2024.
El informe destaca el “ajuste fiscal de shock” como motor principal: de un déficit considerable en 2023, Argentina pasó a superávit primario y superávit general (después de intereses) en 2026. Se suman la racionalización del gasto, la eliminación de subsidios energéticos a sectores de altos ingresos y el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que bajó la tasa de Ganancias del 35% al 25% en sectores clave como energía, minería e infraestructura. Además, el riesgo soberano (EMBI) cayó de un promedio de 2.200 puntos básicos entre 2022-2023 a menos de 600 en marzo de 2026.
Sin embargo, el Banco Mundial no oculta los costos sociales: las reformas laborales y fiscales provocaron un aumento del desempleo y un “creciente malestar social” porque la mejora macroeconómica “no llega a todos los bolsillos”. El crédito al sector privado sigue en el 15% del PIB, el nivel más bajo de la región, y las reservas netas del Banco Central permanecen negativas.
La vicepresidenta del Banco Mundial para la región, Susana Cordeiro Guerra, fue clara: “La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad”. El economista jefe William Maloney agregó que se necesitan “habilidades, apertura e instituciones sólidas” para que las empresas innoven y compitan.
En un continente donde el crecimiento lento no cierra la brecha con las potencias mundiales y donde la deuda pública elevada limita el gasto en infraestructura, Argentina se convierte en el caso testigo de que las reformas agresivas pueden revertir décadas de estancamiento. El Banco Mundial lo resume sin ambigüedades: en un 2026 marcado por la incertidumbre global, el país es la única luz en el horizonte latinoamericano

