Microalgas contra el cambio climático: Biorizon Biotech multiplica sus ventas por 11

Biorizon Biotech, la empresa almeriense de microalgas que revoluciona la agricultura sostenible, pasa de 2 millones de euros facturados en 2020 a prever 22 millones en 2026 y prepara su asalto al mercado de Estados Unidos.

Apenas 200 micras. Ese es el tamaño de las microalgas que nadie ve a simple vista pero que ya se han convertido en una de las armas más potentes de la agricultura mundial para combatir los efectos del cambio climático. Sobre estos microorganismos fotosintéticos ha levantado Biorizon Biotech un imperio que en solo 16 años ha pasado de ser una startup local a liderar el sector de los bioestimulantes y biopesticidas de origen biológico.

Su CEO, David Iglesias, no tiene dudas: “Somos la empresa más potente de nuestro sector”. Los números lo confirman. En 2025 la compañía facturó 14 millones de euros. Para este 2026 la previsión alcanza los 22 millones, lo que supone multiplicar por once sus ventas en apenas seis años. El objetivo a cinco años vista es aún más ambicioso: superar los 100 millones de euros.

El crecimiento no ha sido casual. Nacida en Almería, donde los invernaderos son el motor económico de la provincia, Biorizon se expandió de forma concéntrica por Andalucía y Murcia antes de dar el salto internacional en 2021, cuando su tecnología patentada alcanzó plena madurez. Hoy vende en 70 países, cuenta con filiales en México, Italia, Brasil, Ecuador, Perú, Chile y Marruecos, y ya triunfa en mercados exóticos como Tailandia, Vietnam e Indonesia con soluciones específicas para frutas como el durian.

En los próximos seis meses dará el gran salto al mercado estadounidense, el más grande al que se ha enfrentado nunca. Mientras, continúa invirtiendo en su “joya de la corona”: las instalaciones de Ágora Sabana, 45.000 metros cuadrados donde cultiva cinco millones de litros de microalgas al año replicando los procesos naturales. Una ampliación de la planta industrial y los laboratorios, con una inversión de cinco millones de euros, permitirá seguir escalando.

De momento, Biorizon comercializa ocho productos que mejoran la coloración de los frutos, reducen el estrés hídrico y térmico causado por el cambio climático, fortalecen las raíces y aumentan la productividad. Todo elaborado a partir de microalgas, bacterias y extractos biológicos, con el foco puesto en reducir el uso de fertilizantes fósiles y avanzar en biopesticidas y probióticos agrícolas.

El 55% del capital sigue en manos de los fundadores —David Iglesias, Joaquín Pozo y Fernando Román—, aunque desde 2021 cuenta con el respaldo de un fondo de capital riesgo. “Podemos seguir creciendo solos”, asegura Iglesias, consciente de que el mercado global de bioestimulantes crece al mismo ritmo vertiginoso que su empresa.

Lo que empezó como una alianza entre ciencia y empresa en el Parque Tecnológico de Almería se ha convertido en un caso de éxito que ya se paseó por la COP25 como ejemplo de innovación verde. Invisible a simple vista, pero muy real en los campos de medio mundo: así es el negocio de las microalgas que está cambiando la agricultura del futuro.