Por primera vez en la historia, una fuente renovable encabeza el crecimiento del consumo energético mundial. La energía solar fotovoltaica cubrió en 2025 más del 27% del incremento de la demanda global de energía, superando al gas natural —que aportó apenas un 17%— y a todos los demás combustibles fósiles. El dato, revelado este lunes por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su informe anual de tendencias del sector, marca un punto de inflexión sin precedentes en la historia energética de la humanidad.
La demanda mundial de energía creció un 1,3% en 2025, una cifra inferior al 2% registrado en 2024 y al promedio de 1,4% de la década anterior. Sin embargo, lo que cambió de manera definitiva fue el origen de esa energía adicional: por primera vez, no fue el gas, ni el carbón, ni el petróleo el que cubrió la mayor parte del incremento, sino el sol.
Un récord que reescribe el mapa energético
Los datos de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) refuerzan ese cuadro. En 2025, el mundo instaló 510 gigavatios (GW) de nueva capacidad solar fotovoltaica, lo que representa aproximadamente el 75% de toda la capacidad renovable añadida durante el año. La energía eólica sumó otros 159 GW, y juntas, solar y eólica acapararon el 96,8% de toda la expansión neta de renovables, según el informe de estadísticas de capacidad renovable 2026 de IRENA.
Por primera vez en la historia, las renovables representaron el 49,4% de la capacidad eléctrica total instalada en el planeta. La cuota de participación en las nuevas incorporaciones del año fue aún mayor: el 85,6% de toda la potencia eléctrica puesta en marcha en 2025 fue renovable.
El gas pierde terreno; el carbón, en retirada
La AIE destacó que la solar fotovoltaica desbancó en la primera posición al gas natural, cuyo consumo creció apenas un 1% en 2025, en un contexto de altos precios en la primera parte del año —muy por debajo del 2,8% registrado en 2024—. Esa subida modesta fue aun así superior a la de otros combustibles fósiles.
El carbón, por su parte, avanzó un todavía más tímido 0,4%, aunque con tendencias contrapuestas entre las grandes economías: China redujo su uso de carbón —desplazado por renovables— mientras que Estados Unidos lo elevó para responder a una fuerte suba del consumo eléctrico, ante los elevados precios del gas.
China, motor imparable; el mundo, desigual
El gigante asiático sigue siendo el gran protagonista de la revolución solar. En 2025 se instalaron en China nuevos paneles con una capacidad de 315 GW, y el país produce más del 80% de los paneles solares del mundo.
China, Estados Unidos y la Unión Europea concentraron entre ellos 550 GW de nueva capacidad, equivalente al 79,5% de toda la potencia instalada durante 2025. En contraste, África apenas representó el 1,6% de las adiciones mundiales, pese a haber registrado un crecimiento interno del 15,9%.
Emisiones: el récord amargo
El avance renovable no logró, sin embargo, torcer del todo la curva de las emisiones. Las fuentes de bajas emisiones —renovables, biocombustibles y nuclear— representaron un 60% del incremento de la demanda global de energía, pero el pasado año se alcanzó un nuevo récord de emisiones causantes del calentamiento global, con más de 38.000 millones de toneladas de CO₂ emitidas.
Las emisiones globales de CO2 del sector eléctrico tuvieron un alza de alrededor del 0,4%, con el dato destacable de que China —el primer país contaminador del mundo— redujo las suyas gracias al rápido despliegue de renovables y al aumento de su capacidad nuclear.
La transición, imparable pero insuficiente
Aunque 2025 marca otro hito en capacidad de generación y crecimiento de las energías renovables, el progreso sigue siendo insuficiente frente a los 11,2 teravatios necesarios para cumplir el objetivo global de triplicar la capacidad de energía renovable instalada antes de 2030.
Francesco La Camera, director general de IRENA, fue enfático: en medio de tiempos inciertos, las energías renovables se mantienen constantes y firmes en su expansión, lo cual no solo indica la preferencia del mercado, sino que también demuestra la resiliencia de las energías renovables.
El sol, que durante décadas fue tratado como una promesa lejana, acaba de convertirse —por primera vez— en la fuerza energética que más crece sobre la Tierra.
